La conquista del voto femenino

voto1LA HORA DE LAS MUJERES

El 11 de noviembre de 1951, las mujeres argentinas votaron por primera vez.
La historia del voto femenino en nuestro país es una historia de lucha que se remonta casi cincuenta años atrás de su concreción. Desde principios del siglo pasado, de forma cada vez más fuerte las mujeres expresaron su deseo de participar en la arena política ejerciendo su derecho al sufragio. Un primer atisbo de este deseo surge en el año 1889, cuando Cecilia Grierson se convierte en la primera mujer en convertirse en graduada de la carrera de Medicina y participa del Segundo Congreso Internacional de Mujeres. Ocho años más tarde, la militante socialista Alicia Moreau de Justo creó el Comité Pro Sufragio Femenino. Su figura sería muy importante en las décadas siguientes, puesto que también crearía en el año 1918 el primer partido feminista, la Unión Feminista Nacional, que por ese entonces buscaba fundamentalmente la concreción de este derecho civil.

El primer sufragio femenino ocurrió en el año 1911 como una experiencia individual. En ese entonces, la Municipalidad de Buenos Aires se encontraba actualizando el padrón electoral. Julieta Lanteri, que quien como Grierson se había recibido de la carrera de medicina, se presentó ante un juez y, sosteniendo que el llamado no aclaraba sobre el sexo del votante, consiguió una resolución favorable y pudo votar en las elecciones. Poco tiempo después de su voto, el Consejo Deliberante Porteño emitió una ordenanza aclarando que el padrón se basaría en el Registro Civil militar. Las mujeres eran consideradas “incapaces” por el Código Civil de 1871. Por consiguiente, las mujeres no podrían sufragar. Todavía.

En el año 1928 hay otra experiencia, esta vez regional: por iniciativa del entonces gobernador sanjuanino Aldo Cantoni, las mujeres de su provincia votaron por primera vez. En el año 1934 la abogada Emar Acosta fue electa Diputada Nacional, siendo la primera mujer en ocupar un cargo legislativo en toda Latinoamérica. Sin embargo, el voto sanjuanino no replicó el modelo en toda la nación.

"Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos.”

Para que las mujeres pudieran votar, tenía que haber una ley. En eso intentó trabajar el diputado socialista Alfredo Palacios, que el mismo año presentó un proyecto para que se incorporara a las mujeres al padrón. No se trató en tablas. El año siguiente, 1912, se aprobó la Ley Sáenz Peña que estableció el sufragio universal en nuestro país; sin embargo, las mujeres no formaban parte del padrón. Múltiples partidos y legisladores presentaron hasta veintidós proyectos similares al de Palacios en las décadas siguientes a la aprobación de la ley. Ninguno prosperó. En todos los debates parlamentarios surgían prejuicios propios del período, ligados a la supuesta “banalidad”, “inmadurez” o “fragilidad física” de las mujeres. Se las relegaba únicamente al rol de madres y amas de casa. No se veía necesario que participasen en política.

No es sino hasta treinta y cinco años después que se instauraría el voto femenino en nuestro país, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, en el año 1947. Se volvió derecho en nuestra historia a través de la ley número 13.010. En su primer artículo, rezaba lo siguiente: “Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos.”

voto2El día de la promulgación, el 23 de septiembre de ese año, la primera dama Eva Duarte de Perón – “Evita” –, dio un discurso en Plaza de Mayo frente a una multitud. “Mujeres de mi Patria, recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo, ante vosotras, con la certeza de que lo hago, en nombre y representación de todas las mujeres argentinas. Sintiendo, jubilosamente, que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria”, dijo.

Eva Duarte había tenido un rol fuerte en la conquista de este derecho en los años anteriores a la promulgación de la ley. Su militancia llevó a miles de mujeres a identificarse bajo su figura: una mujer fuerte que busca hacer valer sus derechos. Fue ella misma quien impulsó la ley, redactada por el senador mendocino Lorenzo Soer, miembro del bloque gobernante. Desde ese entonces, el derecho femenino al voto es reconocido popularmente como un logro histórico del movimiento peronista. Si bien la militancia de Eva Duarte fue crucial para la legislación de la norma, las décadas de lucha previas fueron también muy importantes por la organización femenina que llevó a la conciencia de la importancia de ejercerlo.

Cuatro años más tarde de aprobada la ley, 3.500.000 nuevas electoras acudieron a las elecciones de 1951.
El 64% optó por la fórmula presidencial Perón-Quijano. Así, quedó consolidada en los hechos una pelea histórica de diversos movimientos y diversas mujeres que reconocieron el acceso al voto como uno de sus más íntimas conquistas.


Fuentes:
-Así se promulgó el voto femenino en la Argentina. www.cultura.gob.ar

-Historia de la lucha por el voto femenino. El historiador.

-Participación y luchas por el sufragio político en la Argentina. Conicet
-Origen del voto femenino en la Argentina. Historia y biografías 


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