Favaloro siempre vuelve

favaloro_1HOMENAJE DE LA REVISTA A TODOS LOS MAESTROS

O nunca se fue. Basta con imaginar un diálogo con el famoso cardiocirujano argentino para verificar la actualidad de sus ideas respecto de la realidad argentina y el camino de la educación como vía necesaria para la solucionar los problemas endémicos del país.

- Doctor, usted no se fue.
- ¿A usted le parece?, ¿Por qué lo dice?

- Lo leo y es como si el tiempo no hubiera pasado…
- Puede ser... nuestro país…

- Sigue ahí, detenido.
- No sé si esa es la palabra, pero que está en el mismo lugar seguro. En ese sentido sí, el tiempo no pasó.

- ¿Le duele?
- ¿Recuerda cuando decidí regresar de los Estados Unidos?

- Por supuesto, tenía una carrera promisoria, un futuro asegurado…
- Y volví.

- ¿Por qué lo hizo?
- Porque me dolía.

- Se lo agradecemos doctor.
- Mire, no hay mérito en hacer lo que uno siente con convicción. Era lo menos que podía hacer por la Argentina que me formó y que me sigue gustando a pesar de todos sus defectos. Volví para trabajar, enseñar y formar un grupo humano capaz de seguir solo cuando ya no estuviera más.

- La Fundación, generaciones enteras de profesionales. Ahí está el legado.
- Es mi orgullo. Pero no es mérito mío, yo he sido producto de un país que ha hecho muchas cosas bien, que ha invertido en su gente, que ha pensado con visión de futuro. Ese país tampoco se fue.

- Ha estado en hombres que como usted creyeron en un porvenir que no iba a ver ni disfrutar. ¿En quiénes piensa?
- En los grandes maestros.

- ¿Han sido muchos?
- Más de lo que se imagina. No quiero nombrar ni a 10, ni a 20. Todos ellos fueron iguales en algo.

- ¿En qué doctor?
- En el mensaje que nos dieron: que nada se consigue sin esfuerzo. Así que nosotros realmente teníamos que estudiar. Teníamos que estudiar tremendamente no solamente en clase, si no fuera de nuestras clases. En nuestras casas, fuera de hora. Eso traté yo de transmitirlo a mis alumnos y si pudiera hoy les diría lo mismo: que en esta era en que el facilismo invade muchas áreas, que entiendan que no se llega a nada sin esfuerzo. No existen los genios. Sí habrá uno que tiene un poquito más de neuronas que el otro. Pero si no pone trabajo, esfuerzo, dedicación, sacrificios, no llega a ningún lado.

- ¿Qué otras enseñanzas le inculcaron esos docentes que le sirvieron para toda la vida?
- Ahora se me ocurre rescatar una: que los ciudadanos nos debemos a la comunidad, sin diferencias, por encima de las antinomias. Y ese valor, quiero aclarárselo, me lo legaron profesores de todos los sectores: conservadores, radicales, socialistas, anarquistas.

- Seguramente aspiraban todos ellos a la construcción de un país posible en la disidencia.
- Mire, usted sabe que yo estuve doce años como médico rural en Jacinto Aráuz, La Pampa. Esa experiencia consolidó aquello que me quisieron enseñar mis profesores, porque fue entonces que aprendí en carne propia el profundo sentido social de la vida, entender que sin compromiso social, mejor no vivir. Porque la verdad es que uno no solamente debe vivir para sí mismo, sino que debe vivir para la comunidad y hacer algo por el mundo en que uno vive.

- ¿Qué aprendió de esos docentes cuando eligió ser médico?
- La idea vital de que la conciencia del paciente era tan importante como su dolencia orgánica. Que saber interpretar el alma de la persona enferma ayuda en la decisión del tratamiento a seguir. Fuimos educados en una facultad donde los profesores, de una calidad moral excepcional y una transparencia ejemplar, conocían a sus estudiantes. Eran bellísimos seres humanos antes que médicos. Hombres completos, todos ellos, que hablaban de una forma de vivir y, además, enseñaban medicina.

- Tenían una mirada del paciente como un ser humano único, particular.
- Hablamos de lo mismo. En eso tampoco debería haber un tiempo. Mejor dicho, aunque pasen los años, esa forma de ver el mundo no debe cambiar. El universitario tiene que hoy formarse para que entienda que su tarea no termina en lo específico y que tiene que aportar teniendo la suerte de haber llegado a la universidad para que esta contribuya a que la sociedad sea cada vez mejor, cada vez más solidara, cada vez más justa.

- Sin prejuicios de ninguna índole, como dijo una vez.
- Puede ser, he dicho tantas cosas…

- También alguna vez dijo que debe entenderse que todos somos educadores.
- Sí, así es, y en cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Por eso nada mejor que enseñar con el ejemplo.

- Y comprometerse, si me permite citarlo nuevamente.
- Vuelvo a insistir en que todos, principalmente aquellos que más posibilidades y herramientas tenemos, tenemos que estar dispuestos a comprometernos a luchar por los cambios estructurales que nuestro país y toda Latinoamérica demanda -principalmente en educación y salud-.

- De lo contrario, “seguiremos siendo…
…testigos de esta sociedad injusta donde parece que el tener y el poder son las aspiraciones máximas”. Esta frase la dije hace un montón de años y sigue penosamente vigente. También me enojé en alguna oportunidad al afirmar que “no se puede creer que el mercado lo resuelve todo”. Es un tema que me sigue molestando. Pero como hombre optimista estoy convencido que a esta sociedad consumista, cegada por el mercado, la sucederá otra que se caracterizará por el hecho trascendente de que no dejará de lado la justicia social y la solidaridad.

- ¿Cómo lograrlo doctor? No parece sencillo.
- Nada es sencillo. Pero hay que hacerlo alguna vez. De algo estoy absolutamente seguro y es de que el cambio de rumbo sólo puede lograrse a través de la enseñanza.

- Si usted estuviera a cargo del Ministerio de Educación, ¿cuáles serías los objetivos principales de sus políticas públicas?
- Una que aspire a la excelencia desde los niveles inferiores, accesible para todos, y que además de impartir conocimientos consolide los principios éticos de los jóvenes, profundice su amor por la democracia, la identidad nacional y la conciencia social.

- Una aspiración aún pendiente…
Favaloro_2- Como muchas otras cosas en nuestro querido país. Mire, desde que tengo uso de razón vengo escuchando que éste es un extraordinario país. ¿Por qué en la realidad no lo es? Creo que de una vez por todas tenemos que sacarnos la careta y entender por qué estamos así. Si lo entendemos, lo vamos a resolver; si no queremos, no lo resolveremos. La amoralidad existe en todos los niveles: desde los ministerios hasta el pueblo en general. Porque todos buscamos el acomodo, el camino fácil. Cuando aparece un problema, el argentino lo soluciona así. El camino es ir a la profundidad de las cosas para saber en qué nivel estamos, dónde están los problemas, y los vamos a resolver. Si no analizamos esto en profundidad estaremos soñando siempre con el gran país que nunca vamos a ver realizado.

- ¿Responsabiliza a alguien en particular por esta situación?
- Siento que todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes. Las razones de nuestro atraso son profundas, como le decía antes, y el único camino es la educación, no hay otro. Al pueblo argentino hay que educarlo y esa es una obligación de los gobiernos. Al pueblo hay que hacerle entender que si combinamos un mundo social con libertad, las cosas las vamos a resolver. Pero también hay que enseñarle que tiene derechos y obligaciones. No sólo derechos, sino también obligaciones que cumplir. Debe trabajar, producir, dedicarse intensamente.

- Se lo ha tildado doctor –incluso sus mismos amigos– de ser demasiado idealista.
- Y yo les respondo igual que siempre: que soy realista. Podríamos hablar horas y horas para explicar cómo las cosas se han hecho al revés por decenas y decenas de años. Yo soy de los que creen que a este pueblo todavía se lo puede educar en otro sentido. Tenemos cosas tremendamente positivas. No podemos negar que el latino, “per se”, tiene una serie de condiciones naturales que lo han hecho destacable. ¿Cómo es posible que los argentinos que van a los EE.UU. y Europa se destaquen? Es porque realmente tienen condiciones sobresalientes, y ello es así porque la naturaleza los ha dotado de una suficiente cantidad de neuronas. Pero lo que pasa es que por intereses creados, por gente que tiene mucho interés en que la cosa siga así, se han escapado de la realidad. Es hora de que entendamos que esta tragedia tremenda que vivimos no es una cosa de casualidad, tiene una explicación y si no se la queremos encontrar es porque queremos ponernos la careta, sin ninguna duda.

- Sacarse la careta es comprometerse.
- Mire, usted me decía al principio de la charla que yo no me había ido.

- Así es.
- Bueno, tiene razón. Pero pongamos mejor que vuelvo siempre. Porque sabe una cosa, aún con todos sus defectos este país cada día me gusta más. Como todos, habré tenido algún momento de desesperanza y hastío. Pero vuelvo, las veces que haga falta, para repetir que no pierdo las esperanzas de que algún día cada uno de nosotros empecemos a resolver los problemas argentinos y construyamos un país honestamente.

- Gracias doctor.


 

Fuentes:
“Panorama de la práctica actual de la medicina y de nuestra sociedad”,
por René Favaloro

Entrevista a René Favaloro.
www.bernardoneustadt.org

Conferencia “Ciencia Educación y Desarrollo”, Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995

“Recuerdos de un médico rural”.
René Favaloro

Favoloro, la ciencia y el compromiso social. El Cronista

René Favaloro a corazón abierto.
El historiador

Favaloro, el pensamiento médico detrás de la eminencia médica.
Favaloro incorruptible. De Ariel Bibbo

 

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