Educación Inclusiva

educ_inclu(“yo anduve siempre en amores, que me van a hablar de amor”)

En la década de los 80 se comienza a utilizar a nivel educativo un nuevo término que da respuesta a la exclusión vivida por mucho tiempo por algunas minorías, como las etnias o la población con discapacidad, consecuencia de la opresión y violación de los derechos humanos que han sufrido los diferentes grupos minoritarios, por los discursos hegemónicos.

Es el término de Integración; éste es entendido comoun principio que orienta, ayuda y mentaliza a aceptar que la sociedad está formada por seres diferentes. Concibiendo así la integración desde una perspectiva social reformulando el contexto para responder a una integración no sólo física, sino a un principio de normalización donde los alumnos sean aceptados y atendidos de acuerdo a sus características.

Este concepto de Normalización se refiere a que las personas con discapacidad puedan acceder a una vida normal con su condición personal, permitiéndoles la igualdad de derechos y el tener un ritmo de vida acorde con su edad y contexto. “No se normaliza a las personas, sino al entorno y al ambiente”.

La integración escolar debe permitir el desarrollo integral, personal, intelectual y la autonomía social, a través de algunos principios como:

• Reconocer la educación como un derecho general.
• Cambiar la imagen y concepción que se tiene sobre la discapacidad.
• Concebir la integración como un proceso continuo.
• Elaborar proyectos educativos individualizados.
• Integrar a las personas con discapacidad en instituciones regulares.
• Generar calidad en el sistema educativo para responder a las diferencias individuales.

El término Inclusión, que surge en la década de los 90, una época en donde se comienza el reconocimiento de los derechos de las personas en situación de discapacidad.

El concepto de inclusión comunica más claramente y con mayor exactitud, que todos los niños y niñas necesitan estar incluidos en la vida educativa y social de las escuelas, del barrio, y en la sociedad en general, no únicamente dentro de la escuela ordinaria.

La atención en las escuelas inclusivas se centra en cómo construir un sistema que incluya y esté estructurado para hacer frente a las necesidades de cada uno de los alumnos.

No se asume que las escuelas y aulas tradicionales, que están estructuradas para satisfacer las necesidades de los llamados “normales” o la mayoría, seas apropiadas y que cualquier estudiante deba encajar en lo que ha sido diseñado para la mayoría. Por el contrario, la integración de estos alumnos lleva implícita que realmente estén incluidos y participen en la vida académica.

De aquí la responsabilidad del equipo docente de la escuela, ya que tiene que acomodar ésta a las necesidades de todos y cada uno de sus alumnos.

En el modelo de integración, los niños con discapacidad pasaban mucho tiempo fuera del aula recibiendo apoyo. En las escuelas inclusivas ningún alumno sale del aula para recibir apoyo, sino que el apoyo se recibe dentro del aula, lo que exige que los recursos estén en la misma y los profesores de apoyo realicen una importante tarea de coordinación con el profesor tutor.

La inclusión no se produce por si misma sino que requiere un cambio en la política educativa y en el funcionamiento de los centros. Esta es contraria a la competición, es una cuestión de derecho, de equidad, de lucha contra la desigualdad. Su fin es que todo ciudadano pueda recibir una educación acorde a sus características, que se constituya en la puesta de entrada a la sociedad del conocimiento.

Algunos consideran las Escuelas Especiales como altamente segregadoras ya que contienen estudiantes con distintos grados de discapacidad y contradicen la ampliación de derechos que se vienen produciendo desde hace décadas y que pugnan para que el modelo educativo contenga a todos sin importar las características individuales que, por otra parte difieren entre distintos sujetos porten o no discapacidad.

La convivencia de estudiantes con distintas capacidades lleva a que se conozcan y se acepten las diferencias como algo natural rompiendo con la tendencia histórica a la invisibilización que persigue a las personas con discapacidad desde siempre.

Desde el punto de vista teórico un músico diría que estos conceptos “suenan bien” incluso muchos expertos en políticas educativas señalan que la inclusión es positiva pero que ello no se trata simplemente de incrustar (palabra que suena más dura que incluir) estudiantes con características especiales en un marco institucional que no esté preparado, sino que, sin todas las reformas y los apoyos necesarios (que llevan muchos años de preparación) se lanza a un número importante de personas a una aventura que no tendrá un final feliz.

Si a ello sumamos que en diversos países como el nuestro donde las crisis económicas son más que evidentes y en los cuales representantes gremiales, educadores e incluso asociaciones de apoyo a las personas con discapacidad sospechan que el intento se debe más a recortar gastos que a políticas inclusivas.

Está claro que mientras se lanzan estas políticas se prevee que en el transcurso de 7 años se cerrarán el 70% de las instituciones educativas oficiales dedicadas a la Educación Especial con sus respectivos profesorados.

A todo esto, nadie se pregunta que sienten los niños con necesidades educativas especiales que siguen “incluídos” en escuelas comunes y llegan a 5to y 6to grado sin alfabetizarse(¡!!)??. Estos niños tienen retraso madurativo y si quieren retraso mental pero NO SON SONSOS!! y perciben claramente que son diferentes y perciben claramente que la brecha entre sus compañeros y ellos aumenta día a día. También esto es percibido por sus padres que claman porque se los haga rehacer etapas ya que no alcanzan, en un año lectivo, a cumplir los objetivos que tienen que cumplir desde hace años. Este requerimiento es sistemáticamente negado por las escuelas que cumplen “ordenes que emanan del Ministerio (o Secretaría) de Educación que aceptan que haya aulas con un promedio de 35-40 niños por aula (públicas y privadas).

Y así llegan al consultorio con una carga de angustia (padres y niños) que es difícil de contener, (con enuresis, encopresis, broncoespasmos, tendencia a aislarse, conductas disruptivas) para que les ayude a gestionar una maestra integradora que, a duras penas y luego de meses de gestión, “asistirá” a esos niños 2 (DOS) hs semanales (¡!!), para que haga algo y me comunique con las escuelas, para que les ayude a gestionar un certificado de discapacidad que permita que las obras sociales les cubran psicopedagogía, psicología, fonoaudiología, y siguen las especialidades…

¿Cómo les explico las hermosas teorías sobre la inclusión?, ¿Cómo les explico que la Escuela Especial no es la que ellos quieren para sus hijos pero es la que sus hijos necesitan?

La persistencia de Escuelas Especiales atañen al modelo educativo al que cualquier gobierno puede aspirar y nos guste o no son decisiones políticas.

Pero debe quedar claro que el modelo inclusivo debe ser puro en intenciones y no se debe aplicar disfrazado. Llevará tiempo, si es que hay buenas intenciones, y no se puede aplicar por una simple ley que lo imponga.

Yo anduve siempre en amores. Qué me van a hablar de amor...

 

Dr. Fernando Mendyrzycki
Neurólogo Infantil Universitario (UBA)


 Referencias:

Gaviria, (1992). Por completar.
Arnaiz Sánchez, Pilar (1996). El reto de educa en una sociedad
multicultural y desigual.
En A. Sánchez Palomino y otros (Co Almería:
Servicio de Publicación de la Universidad, p. 61 – 90. Universidad de Murcia, España.

De la integración a la inclusión: evolución del concepto.
4 ABRIL, 2016 / CORALELIZONDO
De la integración a la inclusión: breve historia de
la Escuela inclusiva. Eduardo Martínez Gómez

REVISTA EL cisne “El final de la Educación especial? Abril 2019


 

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