Seguridad vial. Una cuestión de respeto.

transito320Desde que una tragedia cambiara su vida para siempre, Sergio Levin ha dedicado sus esfuerzos para promover acciones preventivas de tránsito y alentar una mayor conciencia en los ciudadanos y la clase dirigente.
En diálogo con La Revista respondió a todas las consultas. Entre tantas cosas, dijo: “Creo que la gente en general sabe las normas. El problema es que no las respeta”. Además, puso foco en la lentitud de la Justicia en la resolución de las causas.

LR: ¿Qué tienen que ver las rutas, los autos, los conductores, los peatones, la educación y el respeto en los accidentes de tránsito?
- Primero, lo que hay que tratar es sacar la palabra accidente del diccionario de los hechos de tránsito, porque si hay algo que no son, es accidentes. La mayoría son evitables por lo tanto no son casuales como dice la etimología de la palabra “accidente”. Son “siniestros”, son “hechos”. Después la Justicia evaluará, pero siempre hay alguien que los provoca. Sea el mal estado del vehículo o, la mayoría de las veces, el mal estado de la persona que conduce. Todo tiene incidencia en un hecho de tránsito. Ya sea en ruta, en calle o avenida, todo tiene incidencia. El mal estado, el apuro, la falta de conciencia de la persona y la falta de concentración tienen mucho que ver en cuanto a la producción de los siniestros.

LR: Hay una palabra que sabemos que usted emplea en sus charlas que es “respeto”. Es muy abarcativa. ¿Podría precisarla?
- La filosofía con la que nosotros trabajamos es pensar al hecho vial como hecho social. Las costumbres en tránsito son cuestiones culturales, por lo tanto se aprenden y se pueden modificar. Y creo que la mayoría de los problemas que tenemos en nuestro país son por falta de respeto, no por un tema técnico de conducción. Son temas que tienen que ver con el respeto del espacio público compartido, el respeto por el otro, y básicamente se basa en posiciones actitudinales y no aptitudinales.

LR: ¿Usted cree que eso es algo históricamente adquirido o ve que en los últimos años esa falta de respeto se ha recrudecido?
- No, no creo que se recrudezca. Creo que sigue latente, pero que los chicos más jóvenes sí lo están trabajando y vamos a tener una juventud mucho más respetuosa. Los jóvenes están transitando un camino de cambio cultural donde más adelante lo podremos ver. Lo que pasa es que no son medidas aisladas, también tiene que ver con la masividad de los controles y que sean justos, preventivos y no recaudatorios. Recaudatorios van a ser siempre pero primero tienen que ser preventivos. Que un agente de tránsito no sólo venga a pedirme documentación sino ver cómo estoy en el auto, si hay más personas de las debidas, por ejemplo. Todo tiene que ver con un cambio de cultura y con el respeto en la conducción.

LR: Es un dicho frecuente que el rigor podría llegar a tener mucho que ver con esto. Dicen que cuando hay penalidades más severas, el cuidado de no cometer infracciones puede llegar a ser mayor.
- La gente que tiene dinero por más que le pongan multas altas no sé si va a cambiar la actitud. Porque tiene plata para pagar, o no la paga, o tiene un amigo que lo hace zafar. Por eso hay un sistema que se tiene que modificar. Se tiene que buscar que haya prevalencia por la equidad. Si hay concientización tiene que haber controles, y si hay controles tiene que haber concientización y educación porque tienen que andar las dos patas.

"...Para eso hacemos las charlas en Lomas: para que no se llegue a la Justicia. Porque la justicia en este país, cuando de tránsito se habla, lo único que logra es re victimizar a la víctima.”

LR: ¿Existe, a su juicio, en la agenda de la clase dirigente, sin banderías políticas, el tema de la seguridad vial?
- En general cuando están en el gobierno sí pero no como una asignatura previa. No suma votos, como sí lo hace la inseguridad delictiva. Ahora mirá que paradoja: la inseguridad vial provoca tres veces más muertes que la inseguridad delictiva.

LR: ¿Qué importancia tiene el transporte público en los siniestros?
- Hay ahí un problema con la cuestión económica. Hay veces que la cuestión económica no es la mejor. Los trabajadores tienen que trabajar en horarios en que realmente no les da el físico para hacerlo y tienen que hacerlo porque “hay poco trabajo” y son hasta apalabrados por sus jefes. El chofer de colectivo, el chofer de camión, los choferes de taxis y remises tienen que tener una mayor conciencia porque están llevando pasajeros arriba. Conozco muchas empresas que están trabajando al respecto.

LR: En esas charlas que usted tiene con la gente, en las que conversa e intercambia opiniones, ¿qué es lo que recibe de ellos?
- Primero vienen con cara mala, obvia y lógica porque a nadie le gusta tener una charla de seguridad vial donde cree que se va a aburrir y perder el tiempo. Pero se van con la cabeza totalmente dada vuelta, porque la charla es amena y se ven cuestiones básicas y lógicas que en el día a día no tenemos tiempo de pensarlas, pero cuando las reflexionas un rato te das cuenta que son así. Con muchos seguimos teniendo relación por las redes sociales, así que se van bastante conformes. Ya van siete años de las charlas.

LR: ¿La mayoría de los que concurren conocen las normas viales?
- No estoy tan de acuerdo con eso. Yo creo que la gente en general sabe las normas. El problema es que no las respeta. Me parece que en la Argentina hay prevalencia de eso: las normas de tránsito se conocen, no en su generalidad pero sí las básicas, pero no se respetan.

LR: Hay como un “qué me va a enseñar éste que yo no sepa”.
- Eso es típico. “Yo manejo hace cuarenta años. ¿Cómo me va a enseñar alguien a manejar?” Pero yo les digo: en Argentina siempre pretendemos ser un país del primer mundo. En los países del primer mundo para sacar una licencia se tarda tres meses. Nosotros tenemos que tener una charla de cuarenta y cinco o cincuenta minutos. Y vamos mal predispuestos. Lomas de Zamora es uno de los pocos municipios que lo hace.

LR: ¿Qué pasa después de un siniestro, en relación a la Justicia?
- Para eso hacemos las charlas en Lomas: para que no se llegue a la Justicia. Porque la Justicia en este país, cuando de tránsito se habla, lo único que logra es re victimizar a la víctima. Porque tarda tiempo, revuelve y eso hace que la víctima se sienta doblemente víctima. Por lo tanto hay que trabajar para que la mayoría de la gente no llegue a tener un siniestro vial.

LR: ¿Cómo estamos en Argentina comparados con el resto de los países de Sudamérica?
- No estamos bien con respecto a Sudamérica. En otros países son más rápidos en efectuar las políticas porque creo que hay una conjunción entre la política pública y la Justicia, una simbiosis que permite que los plazos se cumplan con mayor celeridad.

LR: ¿Qué experiencias tiene usted con los “caranchos”?
- Ninguna, pero los conozco. No tengo nada para comentar al respecto.

LR: Sobre la violencia en la vía pública, hace poco tuvimos un caso lamentable en Ensenada, ¿qué opinión tiene al respecto?
- Yo creo que ese caso es bastante particular, porque el sujeto fue violento de ante mano. Creo que cuando se viven épocas sociales complejas en el país, por cuestiones económicas o lo que sea, el auto es un lugar donde muchas veces se generan ese tipo de eventos, insultos y peleas, por una cuestión de impotencia.

LR: ¿Cuando usted habla con la gente, en qué hace más hincapié?
- Yo lo que quiero transmitirles es que sepan que para conducir de manera segura tenemos que cambiar la actitud, no tanto, pero la tenemos que cambiar. Tenemos que estar más concentrados y respetar al otro. Creo que respetando al otro ya ganamos una batalla bastante importante.

LR: ¿Usted cree que la gente es consciente de lo que influye el consumo de alcohol, aunque sea mínimo, en el manejo?
- Los jóvenes menos que los grandes. Creo que los pibes jóvenes son conscientes, pero no les importa por la cultura de la transgresión a su edad, y hay estudios del observatorio de la agencia de seguridad vial que así lo dice, y aparte que no hay la cantidad de controles que debería haber.

LR: Con respecto a las rutas, ¿tenemos deficiencias en su estado que impiden que la circulación del tránsito sea correcta?
- Se están construyendo bastantes rutas. Evidentemente hay una falta. Las rutas nuevas están muy bien construidas y eso sirve para bajar los riesgos, pero yo creo que las rutas seguras igual las hacemos los seres humanos.

LR: ¿Alentaría usted a que la seguridad vial se enseñe en las escuelas por currícula?
- Yo creo que hoy es muy imposible porque los docentes tocan millones de temas, incluido el bullying, el grooming, el acoso y mil temas. Pero ya está dispuesto por la ley que lo tienen que trabajar como un núcleo de aprendizaje y así lo están haciendo, trabajándolo de manera transversal en distintas materias.

LR: En lo que respecta a políticas públicas, ¿qué decisión o medida alentaría a tomar usted en nuestro país?
- Argentina en materia de tránsito es federal. Por lo tanto, hoy los dos mil cuatrocientos municipios si quisieran pueden hacer lo que quisieran con tránsito porque cada uno es libre y tiene la potestad de hacerlo por la Constitución Nacional. Es por eso que se creó la Agencia de Seguridad Vial, para tratar de aglutinar a todos. Yo lo que haría sería tratar de que la Agencia tenga preponderancia en cuanto a la ejecución del tránsito en todas las provincias y todos los municipios del país.

LR: ¿La Agencia modifica los criterios de prevención o unifica las resoluciones judiciales?
- No, en materia judicial no tiene nada que ver. Su objetivo y su misión es tratar de bajar la cantidad de siniestros viales, pero tiene que organizar el trabajo de todas las provincias y municipios del país.

LR: ¿Y eso se está logrando en la práctica?
- En la práctica se está logrando. Falta mucho todavía, pero creo que van por buen camino.

 


 ACTUAR DESDE EL DOLOR

El 8 de octubre de 2006. Ese día, a la altura del kilómetro 700 de la Ruta Nacional 11, a unos 200 kilómetros de Santa Fe, el colectivo que transportaba a un contingente de alumnos del Colegio Ecos de Villa Crespo fue embestido por un camión. Murieron doce personas: el chofer del camión y su acompañante; nueve estudiantes y una profesora. El resto de los que viajaban en el colectivo sufrieron heridas de distinta consideración. El grupo escolar regresaba de la provincia de Chaco, donde habían visitado a sus “ahijados” de la escuela chaqueña El Paraisal.
Entre las víctimas estaba Lucas, hijo de Sergio Levin, quien desde entonces se convirtió en uno de los abanderados de la lucha para que la Justicia condenara a los culpables del trágico hecho.

Unos días antes de la entrevista con este medio, Levin volvió a poblar los micrófonos cuando la Corte Suprema dejara sin efecto la sentencia que había declarado la prescripción de la causa y de paso ordenara dictar un nuevo pronunciamiento. El máximo tribunal de Justicia del país anuló la resolución de la Corte de Justicia de Santa Fe, que había declarado la extinción de la acción penal y revocado la condena al chofer del micro, considerado responsable en calidad de autor de varios delitos de homicidio y lesiones por imprudencia.

Desde el siniestro de 2006 a la fecha, se ha convertido en un militante activo por la seguridad vial, primero a partir de la organización civil “Conduciendo a conciencia” y luego a través de las charlas de concientización que realiza en distintos ámbitos. En la actualidad es director de formación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, sancionada en 2008.


 

Posted in Ediciones, La Revista.