Causas del autismo. Despejando incógnitas.

autismoLos Trastornos del Espectro Autista (TEA) han pasado en apenas 20 años de ser un trastorno del neurodesarrollo casi desconocido a adquirir una gran relevancia a nivel mundial.

Hoy se debate si la prevalencia siempre ha sido la misma y no se diagnosticaba, o si realmente la incidencia de este tipo de trastornos se ha incrementado de una forma importante.

Hace 10 años veía en el Consultorio tres o cuatro casos nuevos por año. En estos últimos años estoy admitiendo uno o dos por semana!!!

Las familias necesitaban saber la causa que originaba el autismo de sus hijos, y esa necesidad ha generado graves problemas.

El hecho de que se acusara a las vacunas de provocar el autismo ha provocado una drástica reducción de la inmunidad de grupo. 

Enfermedades cuasi extintas como el sarampión, tosferina, rubeola, han resurgido con gran fuerza.
Pero las ligas anti-vacunas usando el marketing del miedo han generado una gravísima situación de salud a nivel mundial.
Es evidente, que los promotores de esta incomprensible campaña tenían buenas intenciones, y que jamás pensaron que por culpa de su campaña iban a morir tantos niños. Pero al parecer hicieron oídos sordos a la ciencia.

Nadie reparó que en Dinamarca, nunca se usó tiomersal como conservante, o que en Japón la triple vírica no se administrase desde la década de los 90. Y parece que nadie cayó en la cuenta de que la prevalencia de los casos de TEA en estos países era la misma que en el resto del mundo. Entre tanto, miles de horas de investigación y millones de euros se malgastaron en investigar un absurdo.

El autismo tiene un origen multifactorial, que es una forma elegante de decir que realmente no sabemos qué lo provoca. Sin embargo, cada día las investigaciones en el campo de la genética van arrojando más luz.
Se sabe que determinado tipo de mutaciones y genes específicos sí presentan una relación directa con el autismo. Sin embargo lo que los genetistas no explican es el porqué de estas mutaciones o alteraciones en la información genética.
Y quizás el quid de la cuestión tenga que ver con los agentes medio-ambientales a los que tanto se hace referencia pero nadie sabía bien ni cómo ni por qué.
Bien, este tipo de agentes medioambientales (llámense pesticidas) son sencillamente contaminación por productos químicos.

Una serie de estudios de investigadores independientes dieron la voz de alarma sobre los efectos en la salud de pesticidas usados en países de América Latina, donde las multinacionales del sector disponían de legislaciones muy pobres en ese aspecto, y donde se podían usar productos que estaban prohibidos en casi todos los países del llamado “primer mundo”.

La cantidad de niños con malformaciones severas o graves trastornos del neurodesarrollo estaban a la orden del día.
Se estima que alrededor del 25% de los casos diagnosticados de TEA tienen un origen puramente genético.
Pero una que está profusamente documentada y que posee una increíble lista de estudios, es la que está relacionada con el uso de sustancias tóxicas.

Se han publicado varios artículos profusamente documentados de cómo los agentes tóxicos afectan de manera fehaciente, que actúan como disruptores endocrinos, que afectan a la herencia genética. 

El disruptor endócrino es una sustancia química, ajena al cuerpo humano o a la especie animal a la que afecta, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie, es decir, de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual.

Son muy numerosos, se han identificado más de 1.000, y poseen estructuras muy variadas. Tienen origen natural o artificial, y pueden actuar a dosis muy bajas sobre una gran diversidad de organismos.

Hormonas de tratamiento (esteroides para mejorar el rendimiento deportivo), dioxinas (provenientes de la combustión de hidrocarburos), bisfenol A (en envases plásticos), ftalatos (utilizados en pintura, cosmética, esmaltes de uñas, pegamentos), metales pesados.

Las etapas de la vida más vulnerables a su acción son el embarazo, la infancia y adolescencia.
La dieta es su principal fuente de exposición, seguida de los productos de higiene personal, los pesticidas del hogar, los plásticos y la contaminación atmosférica.

"Las distintas sociedades científicas deberían tratar de obtener mayor efectividad en el control de las sustancias químicas para la protección de la salud y del medio ambiente."

Datos oficiales de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) sobre residuos de plaguicidas en los alimentos muestran que el 28 % de los alimentos analizados contienen residuos de plaguicidas. Este porcentaje aumenta hasta el 45% para frutas y verduras, sin duda el grupo con mayor número de residuos de plaguicidas, un tercio de los cuales son disruptores endocrinos.

Los disruptores endocrinos interfieren con redes neuronales y con la expresión de genes relacionadas con trastornos del espectro autista y la discapacidad intelectual.

Uno de los mayores hallazgos científicos de las dos últimas décadas es la importancia de los niveles de hormonas tiroideas durante los tres primeros meses de vida para el correcto desarrollo del cerebro del feto.

Durante este periodo, la glándula tiroides del feto no se ha desarrollado completamente, por lo que el feto depende del aporte de hormona tiroidea de su madre.

Por esta razón, cualquier sustancia que interfiera los niveles de hormonas tiroideas (disruptores hormonales) tendrá un impacto en la formación y desarrollo de las neuronas del feto a largo plazo.

Si la madre tiene un nivel de hormona tiroidea bajo, el feto no podrá compensar esta carencia.
La hormona tiroidea tiene un papel fundamental en la organogénesis del SNC y su déficit es causa de displasias cerebrales que producirán Retardo mental, convulsiones y…TEA (¡!)

Lamentablemente el dosaje de hormona tiroidea en la madre (procedimiento nada oneroso) no forma parte de la rutina que se investiga en las mujeres embarazadas.

Las distintas sociedades científicas deberían tratar de obtener mayor efectividad en el control de las sustancias químicas para la protección de la salud y del medio ambiente.

Esto no significa que se prohíba la síntesis de estos compuestos, algunos de los cuales tienen gran importancia en la agricultura y la ganadería. Lo que sí debería lograrse es una mayor motivación para que la industria química desarrolle compuestos con las acciones benéficas necesarias sin interferir en los mecanismos hormonales.

¿Estaremos más cerca de poder determinar causas y poder actuar previniendo los TEA?
La empresa parece compleja y los intereses económicos aumentan tanto como la prevalencia de esta compleja entidad clínica.

Dr. Fernando Mendyrzycki
Neurólogo Infantil Universitario

 

Referencias
Autismo Noticias, Daniel Comin,
Junio 2011.

Disruptores endócrinos en alimentos,
Jordi Sabaté, 2018.

AC de Endocrinología Diabetes,
Revista Colombiana, 2019.

Contaminación química ambiental y sus efectos en salud:
revisión bibliográfica Palacios Antonio Real Dominguez Macarena,
2018-10-15T10:48.03Z.

Vaccines are not associated with autism:
An evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies’ doi:
10.1016/j.vaccine.2014.04.085.

“Contaminación ambiental estrogénica
en la dinámica psicoinmunoneuroendocrinológica”.
Tesis maestría en Psicoinmunoendocrinología. Dra. Stella Maris Gilabert. 2002.

 

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