Julio 2019

La vacunación infantil es, sin duda, la medida preventiva más eficaz de todos los tiempos.

En el siglo XXI parece que esta medida se esté ahogando en su propio éxito.

Las enfermedades prevenibles por las vacunas están casi desapareciendo, y ello induce a la población a pensar que ya no existen o a minusvalorar sus riesgos.

El rechazo a la vacunación infantil no es algo nuevo.

En 1867 se constituye la primera asociación antivacunas en Londres, desarrollándose movimientos similares en el resto de Europa. Veinte años después el movimiento se extiende a EE.UU.

En 1998 la revista The Lancet publica el artículo de A. Wakefield en el que asociaba la vacuna del sarampión con el autismo. Diez años más tarde, después de que el Colegio de Médicos Británico condenara la investigación de A. Wakefield calificándola como no ética, lo expulsara del colegio y le retirara la licencia para ejercer la medicina, la revista The Lancet se retractó del artículo. Pero el daño ya estaba hecho.

Para hacer frente al problema del rechazo de las vacunas es importante conocer el motivo. En la encuesta europea referida antes, los pediatras consideraban que los motivos más frecuentes del rechazo de la vacunación por parte de los padres eran: miedo a los efectos adversos (60%), demasiadas vacunas para el sistema inmune infantil (48%), preferencia por la medicina alternativa (48%), consideraban que era mejor pasar la enfermedad (31%), miedo al autismo (29%) o no creían en los riesgos de padecer la enfermedad (27%).

Hoy día hasta máximas autoridades de potencias mundiales utilizaron argumentos anti-vacunas en campañas electorales.

La no vacunación es una amenaza global. Así fue calificado por la OMS por el nivel de peligro que representa para la humanidad.

Los expertos advierten que la tasa de vacunación debe ser de alrededor un 95 por ciento de los ciudadanos de un país, algo que aún en la Argentina no se ha logrado cumplir, tanto por carecer de una mayor concientización sobre la necesidad de inocularse, como también, por una faltante de algunas vacunas.

Al respecto, recientemente el secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, reconoció en dialogó con un medio que hay “algunos faltantes” de vacunas que el Gobierno está intentando cubrir.

La Sociedad Argentina de Pediatría sostiene que: “Tanto el sostenimiento de lo conseguido como las metas de mejora en las coberturas de vacunas se ven amenazadas por esta situación, por tal razón resulta imprescindible priorizar la resolución de la falta de disponibilidad de vacunas frente a otras problemáticas sanitarias y que es de cumplimiento al Calendario Nacional de Inmunizaciones”.

Es función de toda la comunidad médica insistir ante la población sobre la necesidad imperiosa del cumplimiento del Calendario de Vacunaciones priorizando la prevención sobre la baja incidencia de complicaciones.

COMISIÓN DIRECTIVA

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