Burn Out

doctor-burnout“LA SALUD NO CONSTITUYE UN FIN EN SI MISMO, SINO UNA CONDICIÓN DE VIDA PLENA Y NO SE PUEDE VIVIR PLENAMENTE SI EL TRABAJO ES UNA CARGA Y SI LA CASA ES UNA CUEVA”
Ramón Carrillo (1906-1956)

 

El Síndrome Burn out (quemado, fundido) es un tipo de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima, y está caracterizado por un proceso paulatino, por el cual las personas pierden interés en sus tareas, el sentido de responsabilidad y pueden hasta llegar a profundas depresiones.

Es una enfermedad laboral.
La padece el 70% de la población mundial.
La OMS la define como la pandemia del siglo XXI.

El concepto de agotamiento, un término originario de los EE.UU. en los años 70 (Freudenberger, 1974; Maslach, 1976) ha sido definido por Maslach y Jackson (1981) como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede ocurrir entre individuos que trabajan en condiciones exigentes y estresantes que superan la capacidad de sus estrategias de afrontamiento y sus expectativas a veces con ideas frustrantes y poco realistas”.

Autoexigencia, penurias laborales y económicas, agresiones y descrédito conforman un escenario que complica el desempeño e incluso la salud de los profesionales que deben cuidarla. Lejos del prestigio social y familiar que los rodeaba hasta hace algunas décadas, diferentes estudios indican que los médicos enfrentan desafíos que pueden llegar a amenazar su integridad emocional.

El síndrome de burn out aparece cuando fracasan los mecanismos de adaptación a situaciones laborales con un “estrés sostenido”.

En la dimensión de “agotamiento emocional”, ser mujer, trabajar realizando turnos de guardia, padecer una enfermedad crónica, ser soltero o divorciado y haber pasado el último año sin trabajar por cualquier causa son todos factores que se asocian independientemente de la ubicación con los niveles más altos de burn out.

“El burn out es cada vez más frecuente, especialmente entre los jóvenes” -dice el doctor Daniel López Rosetti, jefe del Servicio de Medicina del Estrés del Hospital de San Isidro-.
Se considera que existe un periodo de mayor vulnerabilidad en los primeros años de carrera profesional; cuando se produce la transición de las expectativas idealistas hacia la práctica cotidiana, aprendiéndose en este tiempo que las recompensas personales, profesionales y económicas no son las prometidas ni las esperadas. (Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica, vol. 7, Nº 2, octubre de 2011).
Por ejemplo, en los residentes, el agotamiento emocional los lleva a mostrar una reactividad disminuida frente a la emoción. No están ni tan contentos ni tan tristes como debieran, apáticos. El trabajo cotidiano se hace en forma técnica e incluso eficiente, pero distanciada del otro, sin el compromiso de la relación médico-paciente (como decía Francisco Maglio).

 

“El trabajador de la salud es la bisagra ante la demanda institucional burocratizante y mercantilizada y el sufrimiento del paciente que se resiste a todo intento de despersonalización”

Francisco Maglio

¿Qué sienten ellos? Manifiestan que están conformes con el nivel académico alcanzado, pero lejos del enfermo. Esto lleva a que hoy crezca la tendencia a elegir especialidades con un mayor distanciamiento de las personas, como imágenes, hemodinamia, auditoría médica, anestesiología...”

Entre las causas del burn out, (Julian Bustin, Jefe de Gerontopsiquiatría de INECO, (Instituto de Neurología Cognitiva) menciona también las demandas sociales, legales e institucionales, la baja retribución económica y la falta de una formación adecuada para manejar la empatía con los pacientes.
López Rosetti agrega el fantasma de la demanda judicial.

Con respecto a la población en general el “burn out” provoca:

40% más de suicidios.
30% más de drogadicción.
50% más de patología cardiovascular y oncológica.

Por cada enfermo de más que tenga que atender una enfermera en UTI: 30% más de “burn out” y 15% más de morbimortalidad EN LOS PACIENTES (¡) (Am J Psychiatry 2004).

“Está demostrado que el agotamiento emocional está asociado con una mayor tasa de error” (Daniel Flichtentrei- Médico cardiólogo, editor científico de Intramed.)
Por ejemplo, existen estudios que muestran que un médico agotado prescribe más antibióticos innecesarios para evitarse la disputa con los padres.
Por otra parte, aunque el error y la incertidumbre son inherentes a la clínica, debe haber mecanismos de control.
El temor al error no sólo afecta al médico, sino que es el combustible del sobrediagnóstico y el sobretratamiento.”
Otro aspecto muy vinculado con el burn out y que está en alza: la violencia y las agresiones contra médicos.

En la Argentina, este año alrededor del 67% de los médicos encuestados reportaron algún tipo de agresión, ya sea verbal o física, versus el 54% en 2006. Los que más las sufren son los médicos y enfermeras más jóvenes.”
Las circunstancias desencadenantes son: la demora en la atención (44% de los casos), carencia de recursos (33%), comunicación de fallecimiento (8,6%). Contrariamente a lo que podría presumirse, el 63% de los agresores no estaba bajo el efecto de tóxicos ni padecía alteraciones psiquiátricas.

“Entre las causas de este aumento en las agresiones figuran la caída del prestigio social de la profesión, pero también la pérdida de habilidades lingüísticas de los médicos y pacientes” -dice Flichtentrei -. En muchos casos, cuando no hay palabras, aparecen el insulto o la violencia física. Esto no pasaba antes, es parte de un clima social y el médico es la cara visible de un sistema.”

Como en otras profesiones de servicio, el burn out en los médicos puede llevar al abandono de la profesión, al ausentismo laboral, a altas tasas de fracaso matrimonial, a adicciones y hasta a finales sin salida.
La de médico es la profesión que más suicidios registra en el mundo, y con una característica: de los intentos en el varón, el ciento por ciento tiene éxito.

El estrés que es el precursor del burn out se va acumulando, y se va observando que las cosas ya no son todo lo fácil que eran antes.
Al cabo de cierto tiempo, se empiezan a experimentar ciertos problemas de concentración, y/o trastornos de la memoria, y esto a su vez va a dar lugar a que se sufra aún más estrés.
Sin embargo el sufrir todos estos problemas tampoco es algo normal.
Los síntomas del burn out empiezan a manifestarse.

Debido a que se quiere reaccionar contra estos síntomas, se está aún más estresado y como bola de nieve esto hace que se sufra aún más estrés y en consecuencia más síntomas de burn out.

Tratamiento del burn out.

Cuando el burn out se manifiesta como depresión y se lo trata como depresión, o se manifiesta como una afección orgánica (que habitualmente acompaña estos cuadros) y se las trata como tales, no sólo no se los cura, sino que se les hace daño.

"Las consecuencias del burn out de los médicos también recaen sobre los propios pacientes.”

Dado que la relación entre carga laboral y niveles de burn out está claramente establecida en este y otros ámbitos profesionales, deberían ensayarse mejores herramientas de medida de dicha carga laboral.
Cambios en el sistema sanitario, con la consiguiente incertidumbre, políticas de restricción presupuestaria, aumento de las demandas de la población, junto a una disminución de la autonomía del profesional y de su reconocimiento podrían estar detrás de la alta prevalencia del síndrome.

Aspectos más concretos, como la falta de motivación, la ausencia de carrera profesional, las dificultades para realizar una formación continuada de calidad y la sobrecarga burocrática, deberían considerarse como prioritarios y resolverse sin demora.

Fernando Mendyrzyc­ki
(Revisión bibliográfica)

 

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