Maltrato Infantil

maltratopor Dr. Fernando Mendyrzycki

Muchas veces soy llamado en consulta, tanto en el Hospital como en el ámbito privado, para asistir a niños que han presentado “un traumatismo de cráneo”.

No son pocas las oportunidades en las que, al efectuar el interrogatorio a los padres y el examen al niño, surgen datos que hacen pensar que estamos ante un niño maltratado.

El maltrato a los niños es un fenómeno universal que no tiene límites culturales, sociales, ideológicos ni geográficos. No existe país o comunidad que escape a él, se presenta en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.

Los modelos o métodos de educación de los hijos han cambiado de acuerdo a la época y la cultura sin embargo el maltrato a los hijos ha persistido.

El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

- Una cuarta parte de todos los adultos manifiestan haber sufrido maltratos físicos de niños.

- Una de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia.

- El 10% de los traumatismos asistidos en guardias NO fueron accidentales.

- La mayoría de las víctimas eran menores de dos años.

- El 30% de las fracturas en menores de dos años eran secundarias a abuso físico.

El maltrato infantil no consiste sólo en las agresiones y abusos físicos, también tiene graves consecuencias psicológicas para el desarrollo de los niños.

Los niños no tienen las herramientas necesarias para reconocer o defenderse del maltrato, ya sea por bullying en el colegio, en la familia u otros círculos sociales. Su situación de vulnerabilidad los hace propensos a desarrollar problemas, como dijimos, en el desarrollo de su personalidad, además de las lesiones físicas, por lo que se debe intervenir lo antes posible.

Es por ello que debemos aprender a reconocer las señales de maltrato y alertar de este problema:

* Señales físicas repetidas (ojos morados, magulladuras, quemaduras).
* Cansancio o apatía permanente.
* Cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente.
* Conductas agresivas o rabietas severas y persistentes.
* Relaciones hostiles y distantes.
* Actitud hiper vigilante.
* Conducta sexual explícita e inapropiada para su edad.
* Conducta antisocial o sintomatología depresiva.

Los padres que ejercen abusos físicos o psicológicos sobre sus hijos pueden presentar estas señales:

* No parecen interesarse por el niño.
* No concurren las citas y reuniones escolares.
* Desvalorizan a su hijo en público.
* Hablan del niño como si se tratara de una propiedad.
* Hablan de problemas familiares o de pareja.
* Recogen y llevan al niño al colegio sin permitir contactos sociales.
* Abusan de sustancias tóxicas.
* Justifican la disciplina rígida y autoritaria, y habitualmente utilizan una disciplina inapropiada para la edad del niño.

No todas estas señales son indicativas de maltrato infantil, pero es importante percibirlas y avisar, teniendo en cuenta que una conducta muy habitual consiste en negar el maltrato con todo tipo de excusas y rechazar cualquier posible ayuda, en lugar de reconocer sus dificultades.

Las condiciones de riesgo para la presencia de maltrato pueden originarse en los padres, el embarazo, el niño y las características de la convivencia familiar, incluyendo aspectos sociales y culturales relacionados con la violencia.

En los padres
* Historia personal de maltrato.
* Madres adolescentes.
* Alcoholismo, drogadicción.

Embarazo
* No deseado.
* Alto riesgo biológico.
* Depresión post parto.

El niño
* RN con malformaciones.
* Alteración de los primeros vínculos.
* Hospitalizaciones prolongadas.
* Discapacidad física o mental.
* Trastornos severos de conducta.
* Bajo rendimiento escolar.

La familia
* Antecedentes de conducta violenta.
* Familias desintegradas.

El entorno
* Marginación, cesantías, pobreza.
* Aceptación cultural de la violencia.
* Ausencia de redes sociales de apoyo a la comunidad.

Ningún factor explica por sí solo el maltrato; tampoco existe una asociación característica de alguna de las formas de maltrato. Se requiere el estudio de cada caso individual y la acumulación de estos factores para la orientación diagnóstica.
Hasta aquí estaríamos tentados de pensar que el maltrato infantil se asocia con condiciones socio económicas propias de los países subdesarrollados pero voy a hacer referencia a un síndrome que desmiente este concepto: se trata del Síndrome de Munchausen por poder.

Es una forma particular de maltrato infantil en la que uno de los padres, generalmente la madre (y habitualmente con situación laboral vinculada a la medicina asistencial) provoca signos y síntomas en su hijo, o bien, simula la existencia de éstos con lo que consigue atención médica y caras maniobras terapéuticas muchas veces riesgosas y dolorosas para el niño. Se han visto casos de apneas no comprobadas, intoxicaciones provocadas (por automedicación), convulsiones inexistentes, agregado de sangre a muestras de orina; etc.

Entre los antecedentes personales del perpetrador, destaca el padecimiento por parte de uno de los sujetos de un SMP en su infancia, así como de malos tratos en otro de los casos. También es reseñable que en un caso, los padres estuvieran en prisión acusados de la muerte de un hijo, hermano de una de las pacientes.

En el 50% de los casos se comprueba la existencia de rasgos ansioso-depresivos en las madres. En general, las características encontradas en la víctima son las recogidas habitualmente en la literatura médica. Así, este tipo de maltrato se produce en niños y niñas con la misma frecuencia y es más habitual en la primera infancia, en especial en niños menores de 5 años. El SMP es un cuadro de difícil diagnóstico que ha visto incrementada su incidencia debido al mayor conocimiento y sensibilización profesional. El diagnóstico debe sospecharse en todo niño que ha sufrido múltiples visitas, estudios e ingresos hospitalarios y/o que presenta una patología abigarrada, que recidiva y responde mal al tratamiento habitual.

El tema del maltrato “por poder” parece hacer más referencia al abusador que al abusado, al poder de padres con característica sicopáticas, al poder de los responsables de la Salud Psicofísica de la población, al poder de políticas económicas que marginan, al poder de educadores que rotulan niños con fracaso escolar y presionan a los padres para que presionen a los pediatras y/o neurólogos infantiles para que “estudien” o “mediquen” a sus niños.

Como vemos, hay diversas formas de maltrato infantil conocerlas es útil para identificar y denunciar a los responsables y sus cómplices.

Dr. Fernando Mendyrzycki
Neurólogo Infantil Universitario

Fuentes:
DSM IV Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos mentales.
Osorio CA El niño maltratado.
2ª edición, México DF 2017
Anales de Pediatría, Junio 2018

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