Plantar para cuidar, cuidar para dar.

Por Diego Videla

reforestarg01ReforestArg es un programa de restauración ecológica. La primera etapa se desarrolla en Cholila, un pueblo de Chubut donde un incendio arrasó con 40 mil hectáreas de bosque en 2015. La Revista habló con el director de la iniciativa para conocerla en detalle.

La Asociación de Amigos de la Patagonia tiene 20 años de experiencia en educación ambiental en escuelas. En ese marco capacita a docentes para que luego ellos transmitan esos conocimientos a los alumnos.
Frente al impacto de la creciente degradación de bosques nativos en todo el mundo, y especialmente en nuestro país, sus miembros decidieron dar impulso a un programa, denominado ReforestArg, fruto de la alianza estratégica con instituciones y organismos sensibilizados en el tema.

OSMECON Salud toma contacto con los organizadores de la iniciativa, y decide desde su institución Círculo Médico de Lomas de Zamora, apoyarla y ayudar a comunicar la actividad que desarrolla entre sus socios y comunidad médica, además de apoyar con la donación propia de árboles.

La iniciativa propone la restauración ecológica de áreas dañadas y al mismo tiempo la ejecución de actividades de concientización y educación ambiental para voluntarios y escuelas rurales. El objetivo concreto: plantar un millón de árboles nativos en el país.

Como OSMECON Salud apoya la iniciativa ReforestArg, desde La Revista decidimos ponernos en contacto con su creador y director, Tobías Merlo, quien nos explicó los orígenes del proyecto, sus alcances, y las estrategias adoptadas para lograr una comunión de voluntades y sentido de participación en algo que redundará en beneficio de todos. Poniendo énfasis en una acción: la de cuidar. Porque al cuidar, dice, “estamos dando”.
La idea surgió a partir de un siniestro: el voraz incendio que en 2015 consumió 40 mil hectáreas de bosque nativo en Cholila, localidad de Chubut situada en el departamento de Cushamen.

Desde el seno de la Asociación se pusieron entonces a evaluar alguna medida que lograra revertir el daño y que en paralelo se vehiculizara en sintonía con las políticas educativas ejecutadas desde su origen por la entidad.
Se trataba sin duda de un desafío nuevo y es por eso que ReforestArg se nutrió primero del apoyo y asesoramiento de profesionales técnicos. En este contexto es que Merlo explica que “realizamos consultas con especialistas para saber cómo se hace una restauración ecológica correctamente”.

- ¿Básicamente con quiénes?
Nos reunimos con especialistas del CONICET y de otros centros de investigación con los que establecimos importantes alianzas. Fueron ocho meses de trabajos intensos en los que nos abocamos a estudiar cómo se desarrolló el incendio y en función de las consecuencias, las tareas que debíamos poner en práctica para recuperar lo perdido.

Cumplida esa etapa fundamental, las energías se enfocaron en conseguir los recursos, equipos y fondos para pasar de la teoría a lo concreto. La página web www.reforestarg.org fue la plataforma de divulgación y captación de adherentes, ya sea individuos particulares u organismos tanto privados como públicos.
Básicamente la convocatoria incentivaba a “comprar árboles”. De un modo sencillo y accesible. Cualquier interesado adquiría un árbol donando la suma de $ 200, valor suficiente para costear también el traslado y la plantación en el lugar.
¿Cómo comenzó a ejecutarse entonces la restauración del ecosistema dañado en Cholila? Con planificación y en función de ciertos aspectos indispensables a tener en cuenta.

- ¿Cuáles por ejemplo?
Dos fundamentales. Uno, que la reforestación se hiciera con especies nativas (lenga, coihue, ciprés), y por otro lado, definir claramente dónde plantarlas. La premisa en este caso fue hacerla en sectores en donde el bosque naturalmente nunca se va a recuperar. Cuando se quema un bosque, quedan áreas o parches de árboles vivos. Estos árboles van a tirar semillas en un radio de aproximadamente 100 metros. Fuera de ahí, antes de que lleguen especies exóticas, debemos actuar con la plantación. El CONICET hizo un mapeo de toda la zona incendiada y se pusieron en rojo las áreas prioritarias. Otra cuestión que consideramos es respetar la especie que estaba antes del incendio. En esto consiste la restauración ecológica, en volver el ecosistema a la situación previa al disturbio.

- ¿Cómo se articuló en ese contexto el brazo pedagógico del programa?
Lo fuimos encarando al mismo tiempo. Con la experiencia de dos décadas en esto de trabajar en educación ambiental desde la Asociación. Cholila es un pueblo chiquito de 2500 habitantes situado a unos 20 kilómetros del bosque. Sus habitantes, aunque parezca mentira, en general no lo sienten como propio. Incluso al incendio no lo sintieron como una pérdida. Por eso nuestra iniciativa planteó como lema “Plantar para cuidar”, de modo de estrechar lazos y vínculos entre el bosque y la comunidad.

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- ¿Cómo lo lograron?

Yendo a las escuelas, brindando capacitaciones y luego llevando a los alumnos más grandes a plantar en la montaña durante tres días en el mes de mayo, organizando campamentos, actividades de unión de grupo, talleres; espacios en donde les explicamos la importancia de la naturaleza en el planeta y los hacemos sentir verdaderos protagonistas de la recuperación del ecosistema. De ese modo lo internalizan, hacen consciente el tema, y por efecto se convierten en defensores del hábitat en el que se desarrollan.

 


- ¿Se involucró a los padres?

No, sólo a los chicos que, en general, terminan siendo la fuente de educación ambiental para los mayores. Eso lo vemos mucho, es habitual en cualquier tipo de campaña que emprendemos.

- Sembrar con los chicos…
Exactamente, la influencia de los más chicos en los adultos tiene un impacto enorme.

El programa ya lleva casi dos años y no fue fácil materializarlo. No fueron pocos los intereses en juego, las divergencias, brechas sociales, que se debieron considerar y resolver en el camino. Un primer escollo: la postura contrapuesta entre la gente que vive en el campo y la que habita en el pueblo. “La relación entre estos sectores de la sociedad no es buena –explica Merlo-. Esa distancia cultural existe y nuestro primer desafío fue achicarla”.

- ¿Cómo lo consiguieron?
Con paciencia sobre todo y diálogo. Y en el llano con acciones conjuntas, haciendo confluir a los chicos del pueblo y los dueños de las tierras en campamentos comunitarios en donde todos hicieran las mismas tareas, compartieran carpas, comida, actividades recreativas y por supuesto la más importante, la misión de plantar. Fue y es una forma de unir lo que está separado.

El área a restaurar no pertenece a ningún Parque Nacional. Son tierras privadas. En este sentido, tampoco fue sencillo aunar criterios con aquellos propietarios dedicados a la producción o aquellos que simplemente hacen uso recreativo o turístico de sus parcelas. Al margen de las particularidades, con todos se suscribieron acuerdos de colaboración y compromiso para cuidar el medio ambiente.

En la zona afectada de Cholila, ya se plantaron 4000 árboles y ahora en septiembre se plantarán 2000 más, con lo cual se cumplirá con los objetivos de planificación anual del programa. Una vez terminado este proyecto, el programa se extenderá a otras regiones del país con idénticos problemas.

Merlo es optimista de cara al futuro. “Venimos logrando lo más importante y difícil, que es involucrar a los actores sociales, particulares u organizaciones de cualquier clase, en iniciativas tan loables y generosas. A empresas como OSMECON, y tantas otras, cuyo apoyo habla de una visión de futuro y conciencia ambiental. Sentimos que vamos por el buen camino, y vamos sembrando el valor de cuidar, de cuidar de algo que es de todos, en este caso nuestra naturaleza. Al cuidar estamos dando, sin pedir nada a cambio. Si potenciamos esta acción de cuidar, potenciamos un cambio que nos beneficia a todos por igual”, cierra Merlo.


¿Por qué restaurar los bosques?

Razón 1: porque sirven. Porque los bosques brindan servicios ecosistémicos como combatir el cambio climático, proteger el suelo de la erosión, enfriar el planeta, preservar los cuerpos de agua y albergar especies nativas. Porque los suelos se están degradando, porque la temperatura media global está aumentando, porque el agua cada vez es menos accesible y porque las especies se extinguen a diario.

Razón 2: porque liberan oxígeno. Árboles y humanos: fotosíntesis y respiración constante. La primera permite la segunda. Los humanos absorben oxígeno y liberan CO2, mientras que los árboles absorben CO2 y liberan oxígeno.

Razón 3: porque educan. Plantar un árbol verde en un sitio degradado es una experiencia que emociona. Plantar miles de árboles, una experiencia que educa. A través de plantaciones comunitarias, ReforestArg hace hincapié en el cuidado, la solidaridad, los valores, el trabajo en equipo y la visión a largo plazo.

Razón 4: porque ya es hora. Deforestación, incendios y urbanización:
Tres factores que, según la organización de las Naciones Unidas, convirtieron a la Argentina en uno de los diez países del mundo que menos cuidaron sus bosques en los últimos 25 años.


¿Que es la restauración ecológica?

Una práctica que asiste al proceso de recuperación natural del ecosistema dañado. El principal objetivo es devolverle al bosque su estructura, composición, diversidad de especies y funcionamiento original, tomando como modelo el bosque antes de ser degradado.
Para lograr la restauración, es necesario plantar árboles en zonas donde naturalmente su recuperación sería imposible, es decir, donde no llegan semillas o donde, debido a la degradación, las condiciones del ambiente son extremas incluso para los árboles nativos.
Mediante este proceso, ReforestArg se hará cargo de que los árboles plantados lleguen a ser adultos y que brinden los servicios ambientales necesarios para que el bosque vuelva a ser lo que era.

¿Por qué árboles nativos?

ReforestArg solo trabaja con árboles nativos porque gracias a miles de años de evolución, éstos están adaptados para coexistir con las demás especies nativas, sin apartarlas. Esta característica le da a los ecosistemas la posibilidad de la diversidad. En cambio, las especies exóticas suelen competir con las nativas hasta desplazarlas, disminuyendo la riqueza de especies.

 


Perfil del entrevistado

Tobías Merlo es miembro de la Asociación de Amigos de la Patagonia. Creador y director del programa ReforestArg. Posee una vasta experiencia en emprendimientos orientados a la preservación ecológica, educación ambiental y capacitación. 


Contacto

Aquelllos interesados en sumarse a ReforestArg, pueden consultar las páginas
www.reforestarg.org
www.aapatagonia.org.ar

Escribir a:
reforestarg@aapatagonia.org.ar
O comunicarse al 011-4322-4884

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