Julio 2018

Venimos transitando un año con enormes dificultades, inesperadas para algunos, previsibles para otros, indeseadas para todos.

En ese marco transcurre la vida de la institución.

Nuestra principal misión, la lucha por el sostén y la mejora del trabajo médico, inevitablemente se hace cuesta arriba y nos obliga a un denodado esfuerzo para no claudicar en un camino que la entidad ha honrado a lo largo de su historia.

Los principales generadores de trabajo, Obras Sociales y Prepagos, arrastran un déficit crónico, que parecía empezar a mejorar, cuando la actual contingencia económica del país, vuelve a postergar los plazos de recuperación.

Está claro que el cóctel de inflación, devaluación, incremento de tasas de interés, tarifas, etc., más allá de todas las disquisiciones que puedan hacerse sobre sus causas y soluciones posibles, impacta negativamente sobre cualquier actividad económica. Y la Salud, vaya si lo es.

Está claro también, que los actores del sistema de salud, esto es financiadores, prestadores y hasta los propios usuarios, no tenemos capacidad de incidencia sobre ese cóctel, salvo algunos precarios mecanismos de supervivencia lamentablemente aprendidos frente a turbulencias parecidas.

No obstante, no puede soslayarse la enorme contribución que el propio Sistema puede hacerse a sí mismo.

Por una parte, los financiadores, concentrando los recursos en la atención de la salud, dado que numerosas obras sociales y prepagas, destinan al pago de servicios un porcentaje de la recaudación menor al que deberían destinar, aunque ello no signifique un desvío en términos de corrupción, muchas veces se gasta o se invierte en iniciativas que no componen el objeto principal de la actividad.

Por la otra, los prestadores deben concentrarse en la adecuada utilización de los recursos, que no significa afectar la calidad de la atención, sino apelar a la utilización de prácticas diagnósticas y terapéuticas con estricto criterio científico, como así también a la prescripción racional de medicamentos.

Un capítulo aparte merecería el tremendo y negativo impacto que causan las resoluciones judiciales, y las iniciativas legislativas, que además de descabelladas, jamás se ajustan a la realidad del sistema sanitario.

Deseamos que más temprano que tarde, mejoren las cosas.

De nuestra parte hace rato que estamos haciendo lo que hay que hacer.

Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora

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