“Es algo increíble, una fiesta mundial”

Por Diego Videla

titi01El periodista Titi Fernández no está en Rusia, luego de cubrir ininterrumpidamente la cita máxima del fútbol desde 1978. Pero vive con la misma pasión y habla con conocimiento de lo deportivo pero sobre todo, de los intereses que rodean y dan sentido al espectáculo.

Titi Fernández vive el mundial de un modo particular. Un año atrás, durante la edición anterior en Brasil, su hija moría en un accidente de tránsito. El dolor empaña cualquier circunstancia presente pero el periodista, de una vasta trayectoria, lo transita con entereza. No puede evitar, cuando se lo consulta por la cuestión deportiva, traer a la memoria a Soledad, una joven cuya vida de proyectos quedó trunca por obra de un inconsciente al volante.

La cita actual en Rusia tiene un condimento amargo extra: luego de 30 años interrumpidos de cobertura, por cuestiones ajenas a su competencia profesional, Titi perdió la oportunidad de ver los partidos y transmitir sensaciones desde el mismo campo de juego. Lo atribuye a razones políticas, a su acercamiento al kirschnerismo previo a las elecciones de 2015. Dice que le pasaron factura. Se defiende con argumentos que tienen para él peso suficiente. Lo resumimos: cuando sucedió el trágico fallecimiento de su hija, Mariano Recalde, entonces presidente de Aerolíneas Argentinas, puso un avión de la empresa a disposición para traer el cuerpo a Buenos Aires. Al poco tiempo, el dirigente de la Cámpora Juan Cabandié lo invitó a un acto en homenaje a Soledad, quien había militado para esa agrupación en La Matanza.

Aquellos hechos, a su parecer, bastaron para decirle “Titi, tuviste un perfil político muy elevado” y de ese modo quitarle funciones en Torneos y Competencias, descartarlo de los equipos profesionales al privatizarse el fútbol y, como broche final, bajarlo de la convocatoria periodística para la Televisión Pública.

Imposible evitar el tema cuando La Revista lo convoca para charlar sobre los mundiales desde otra perspectiva, más alejada de la pelota y más próxima a los intereses que los impulsan. Pero saldada la cuenta, hecha la catarsis, el entrevistado se abre a la requisitoria sin rodeos. No elude las respuestas, a veces hasta le apunta con cruda franqueza. Como Macaya Marquez, sabe de lo que habla y al testimoniar navega en aguas conocidas. Su mirada es la del hombre que caminó los pasillos más secretos.

- ¿Hay tanto en juego en la Copa del Mundo?
Mucho, no tenemos idea cuánto. Lo deportivo está descartado, pero lo económico es abismal, y en este sentido los beneficios han crecido exponencialmente en los últimos tiempos. Si uno por ejemplo lo compara con el mundial de 1986, no lo puede creer. Los seleccionados se aseguran ocho millones de dólares solo por participar, el que gana se lleva 32 millones. Y no contamos lo que se gana en publicidad. Las diferencias son extremas.

- ¿Tanto dinero incide en el compromiso del jugador a la hora de afrontar la competencia?
Yo creo que no, el orgullo por representar al fútbol de tu país es el mismo. Sí pienso que se lo vive de otra manera. La mayoría de los jugadores del 78 y el 86 vivía en la Argentina, tenía contacto permanente con la gente del país, sabía cómo sentía la gente común, cómo sufrían la realidad cotidiana. Estos pibes que forman los equipos nacionales de la actualidad son personas bárbaras pero viven en el exterior, tienen poca idea de lo que sucede acá y tienen al menos 10 millones de euros en el banco. Es inevitable que su vínculo, que sus vivencias, sean distintas. Pero tienen el mismo amor y orgullo por querer ganar, de eso no tengo dudas. Hablan de Messi y lo critican porque supuestamente no juega con el mismo entusiasmo que en Barcelona. Cómo no va a querer triunfar con la camiseta argentina si ser campeón con el seleccionado mayor es lo que le falta para ser el número uno de la historia. Lo único que se puede marcar de diferencia entre las anteriores camada campeonas del mundo es el sentido de pertenencia.

Titi es más bajo y delgado de lo que uno imagina. Nos cita en un bar de San Telmo. A metros, en el mismo edificio, están los estudios de la AM 750, donde trabaja desde hace medio año. Además de la radio, está en Canal 9 con Beto Casella. Habla seguro, sin titubeos.

- Además de lo económico, el factor político debe pesar y mucho a la hora de organizar y definir las sedes del mundial.
Es imposible soslayarlo. El mundial de fútbol es un acontecimiento planetario y la FIFA lo tiene presente a la hora de elegir dónde se va a realizar. Para los gobiernos de turno, por supuesto, es una gran oportunidad. Lo fue para la dictadura argentina en 1978, lo ha sido para este gobierno con la intención de tapar los problemas que vivimos en el país.

- ¿Qué rol cumplen los dirigentes en este contexto?
Nunca menor. Más que nada desde el momento en que a la selección argentina se le dio otra jerarquización, luego del mundial de Alemania de 1974, una vez que asume Menotti. Nosotros tuvimos un tipo de mucho peso como Grondona, con él deportivamente nos fue bastante bien. Hizo cosas buenas pero también cometió grandes errores. Tomaba las decisiones él solo.

- ¿De ese tipo de conducción verticalista deviene esta dirigencia actual tan cuestionada?
De flojísimo nivel para ser generosos. Recordemos que venimos del papelón de la elección empatada en 38 cuando había 75 electores. Ahí perdimos dos años. Al repasar esa película la historia no podía ser otra que la que fue. Basta con ver los personajes que estaban en esa mesa conduciendo la votación, la gente que se metió, las cosas que pasaron luego. Muchos creían que luego de Grondona vendría el cambio, pero eso era difícil. Los tipos que son individualistas solo tienen obsecuentes al lado y solo preparan alcahuetes. El caso de Cherquis Bialo -periodista que llegó a conducir El Gráfico durante muchos años- es elocuente. Un día se quedó sin laburo y empezó a criticar a Grondona por todos lados. Al tiempo, me entero de que lo nombran como secretario de Prensa en AFA. Cuando me lo cruzo en un gira le pregunto, qué hiciste Julio. Y Grondona me respondió: “al enemigo lo tenès que tener al lado porque de esa manera no te pega mas tiros”.

- Deber haber también periodistas obsecuentes...
Hay de todo, en el fútbol, en la política. Si quieren les armo una lista bien larga.

Sin que se lo pidamos hace algunas menciones particulares. Dice: “los Majul, los Lanata...”, y gesticula moviendo los brazos como aspas.

- ¿Entre ustedes, los periodistas en general, más allá de lo ideológico, se llevan bien?
Existen rivalidades, competencias y discrepancias como en cualquier actividad. En ésta quizás más porque el ego y la popularidad están en juego. En ese contexto yo siempre me he comportado de la misma manera, sin dañar a nadie. En agosto cumplo 43 años con la profesión, jamás hice lobbie, nunca pedí nada, no me importó lo que hacía o ganaba el resto, no tengo enemigos. Lo único que me preocupó en todo este tiempo es hacer bien mi trabajo.

La gente se lo reconoce con un “grande Titi” al pasar. Lo saludan con afecto. Es que durante décadas fue la figura que apareció al costado de la cancha para complementar el trabajo del relator y comentarista en cada transmisión futbolística importante. Con Marcelo Benedetto construyeron una dupla sólida que se truncó recientemente por factores ajenos a lo profesional. Fernández dice estar “bárbaro” a pesar de ver los partidos del mundial por televisión. Esto no le evita añorar las sensaciones que produce una experiencia laboral inigualable.

-titi02 ¿No es comparable con ninguna otra cobertura deportiva, verdad?
Es algo increíble, es una fiesta mundial. En cada rincón de las ciudades sede se mezclan las razas, las culturas, las costumbres, los idiomas. Hay que vivirlo para entender lo que pasa. Y los periodistas, si bien vamos a trabajar, a cumplir una tarea, no podemos estar ajenos a ese ambiente, porque además somos hinchas...

La hora marca el momento del corte de la charla. Por él seguiríamos mucho más, pero en unos minutos tendrá que ponerse frente al micrófono. Se disculpa si no respondió a nuestras expectativas. Le respondemos que fueron superadas. Agradece, toma su bolso de mano y camina recibiendo el saludo de los curiosos que le repiten “Grande Titi, grande”.
En el viaje de vuelta, sintonizamos la radio y lo escuchamos coherente en el discurso, con el mismo énfasis. Como decíamos al comienzo, sin dudas. Como cuando le preguntamos si los mundiales se juegan y se ganan en la cancha:
“Habrá intereses, presiones, lo que fuera, pero se definen en los noventa minutos”.


El rol profesional

“El periodista tiene que informar lo que pasa, sin guardarse nada. La credibilidad está sobre todo. Ahora lamentablemente hay mucha mala leche y se busca el escándalo para vender más y tener más audiencia. Yo sigo creyendo que la buena noticia ‘garpa’ igual que la mala noticia. La gente está desesperada por tener buenas noticias y a mí no me fue mal dándolas. Conozco un montón de la vida privada de los jugadores porque he compartido con ellos miles de situaciones. Pero jamás las ventilé y por eso confían en mí”.

La distancia con el entrevistado

“Con los jugadores debe prevalecer la franqueza. Si ellos ven que te manejás sin mala leche, te respetan, porque cumplís con tu tarea responsablemente tanto cuando los criticás como cuando los elogiás”.

El mundial 78

“Fue raro, muchos argentinos no sabíamos lo que estaba pasando. Sabían más los extranjeros que vinieron al país. El equipo tenía grandes jugadores y mereció ganar. Pero lo hizo con ayudín. Había mucho viento en el partido con Perú”.

Bilardo

“Un loco lindo, gran técnico, un enfermo del fútbol. Armó un extraordinario equipo en Estudiantes y un equipazo en el 86 para rodear al mejor jugador del mundo”.

Menotti

“Un tipo que jerarquizó la selección, la puso en un lugar de prioridad. Sacó a la Argentina campeona en el 78 con un poco de ayuda extra”.

Bielsa

“El mejor de toda la historia, no se conoce un solo jugador que te hable mal de él. Muy valioso, sabe muchísimo de fútbol. La selección que no pasó la primera ronda en el 2002 era un lujo. Uno de los pocos que se le plantó a Grondona y le dijo lo que pensaba”.


En tiempo real

Al cierre de esta edición la selección lograba un angustioso pase a octavos de final del mundial de Rusia. Titi Fernández no escapa, sin embargo, al clima espeso que ha rodeado al equipo desde que empezó el torneo. “Es difícil organizar un buen equipo con la dirigencia que tenemos”, señala para argumentar que “si se mete gente que no sabe nada de fútbol no sorprende que se cambien tres directores técnicos en menos de cuatro años”. ¿Messi? Responde directo: “no estoy de acuerdo con los que dicen que éste es el equipo de Messi. Podrá influir en un jugar, es lógico que el técnico lo escuche, pero de ahí a decir que arma el equipo no tiene fundamento”. Y concluye: “la realidad es que a los jugadores no les gusta jugar como planta el esquema Sampaoli”. Dos días más tarde Argentina vencía sufriendo a Nigeria con el sistema táctico que parece responder a los deseos del mejor jugador del mundo.

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