Buena vida

por Daniel Garcia Fioravanti
Cheff de cocina

La gama infinita de mezclas, ingredientes, recetas y texturas, cBuena-Vidauando de cocina hablamos, nos lleva justamente a hacer foco hoy en la alimentación saludable.

La utilización de grasas saludables como los aceites, por ejemplo de oliva. Lo magro de las carnes y su punto adecuado de cocción, lo fresco de las verduras y su correcta manipulación al lavarlas para ser consumidas crudas o cocinarlas y la incorporación de legumbres y cereales a nuestra dieta. Mejorarán la calidad de nuestra alimentación llevando así una vida sana y alejada de problemas cardiovasculares o desequilibrios.

No podemos dejar de nombrar al desmedido uso de sal en nuestras preparaciones ya que para su reemplazo hablaremos de hierbas frescas o deshidratadas especias autóctonas o de otras etnias o jugo de limón y otros cítricos.

Plasmar nuestros deseos y sentimientos en un plato no es tarea fácil ya que la realización de una preparación depende de varios participantes irreemplazables como nuestros proveedores de confianza, la disponibilidad de las mercaderías intervinientes y fundamentalmente el tiempo para realizar nuestra obra maestra con seguridad y alegría.

La falta de tiempo para las realizaciones nos jugará en contra a la hora de pensar en hacer bien las cosas.

Una vez frente a nosotros tomaremos más tiempo para celebrar el banquete.

Sin hablar de codornices en salsa de champagne con verduras baby horneadas. Solo hablamos de un sándwich de pan negro semi-tostado untado con queso blanco y cigoulet con vegetales y atún. Quizá esta haya sido nuestra obra maestra del día. Igual de saludable e igual de gormet.

Es claro que al hablar de cocina hablamos del arte de combinar, ordenar, expresar, seleccionar y tantas otras acciones que al unirse dan forma a nuestro alimento. Fuente de la vida en mente y cuerpo.

Entonces si de arte hablamos colocaremos a nuestros platos a la par de las grandes obras de arte de los más importantes museos del mundo. Con la diferencia de que estas se hacen cuatro veces por día, para solo ser vistas por una o pocas personas por tan solo algunos minutos u horas.

Por eso es importantísimo generar el tiempo necesario a nuestra alimentación. Teniendo en cuenta todas las fases que intervienen: compras, seguridad, cocción y consumo.

Desde la neurociencia realizar y consumir nuestros alimentos genera endorfinas y aumenta el estado de emociones positivas del día a día. Derribando gran parte del stress que podemos padecer.

Entonces como cocinero solo me queda activar esa chispa que todos llevamos, en mayor o menor grado encendida, en nuestro quehacer diario, pero también en nuestro corazón. Que ni más ni menos expresarnos como verdaderos artistas para satisfacernos y satisfacer.

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