Los niños y las tablets

tablets001Un estudio reciente muestra que los nenes pequeños tienen más facilidad para usar las imágenes de esos dispositivos como fuente de información que como medio de comunicación.

El Las nuevas generaciones nacen con la tecnología desde la cuna. Basta con observarlo en la realidad cotidiana. En el hogar, en lugares de recreación, en ámbitos interactivos, en todo espacio en el que el niño empieza a desarrollarse como ser social. Los vemos con el celular en sus manos como si fuera un juguete más, más cómodos concentrados en dispositivos algo más complejos; en fin, en su mundo diario establecen vínculos antes impensados y que, por lo tanto, obligan a que los entendidos en la materia estudien cómo acceden a los contenidos, cómo procesan la información en virtud de nuevos paradigmas.

Lo que desde hace tiempo se preguntan los especialistas es cómo los niños interactúan con las pantallas táctiles -tanto la de las tablets como la de los celulares-. La pregunta básica que se han hecho siempre en este contexto es: ¿qué comprenden los niños de lo que ven en la pantalla?

Un estudio reciente, realizado por una investigadora argentina, aporta un dato interesante en este sentido: que los chicos pueden emplear con mayor facilidad a las imágenes como fuente de información, algo que no sucedía cuando el objeto simbólico utilizado era una imagen impresa.

Se trata de Daniela Jauck, Becaria del Conicet, quien ha emprendido esta tarea bajo la supervisación de la Doctora Olga Peralta. Su foco de análisis es cómo los niños comienzan a comprender la función simbólica de las imágenes provista por una tablet. Al respecto afirma que “las imágenes al igual que los mapas, maquetas y otros elementos que comúnmente se utilizan para enseñar tienen una función simbólica porque además de ser objetos con determinadas características físicas son representaciones de la realidad”.

La investigación forma parte de un programa mayor de investigaciones en el que se aborda la comprensión simbólica de imágenes impresas y digitales que representan objetos y acciones, así como el aprendizaje de palabras y conceptos por medio de imágenes.

Una inquietud vital, si la idea es usar estos dispositivos tecnológicos con una finalidad educativa, es si los niños son capaces de hacer la unión “entre lo que les muestra la pantalla y la realidad”. En este orden Jauck da su explicación haciendo una analogía con la comprensión de un mapa donde para enseñar geografía del continente africano es necesario que los alumnos entiendan que un conjunto de líneas sobre un plano representa a África. “De modo similar, para usar la tablet con fines educativos o comunicativos es preciso que comprendan que sus imágenes tienen un referente en la realidad, explica.

tablets002En el terreno de lo práctico, estudiando a niños y niñas de dos años, la investigadora estudió la comprensión y utilización de imágenes de una tablet como fuente de información y medio de comunicación. Para analizar la primera función, utilizó tareas de búsqueda en las que escondía un juguete en una habitación y luego indicaba a los niños en una imagen de una tablet dónde lo había escondido para que buscaran. Si encontraban el objeto en la habitación, esto mostraba que habían hecho la conexión simbólica entre la imagen y la habitación real. Para comprobar si los niños podían usar la imagen como medio de comunicación, la becaria propuso el trabajo inverso: escondía el juguete en la habitación a la vista de los niños y después les pedía que en base a lo observado indiquen en la imagen el lugar en el que estaba escondido el objeto. Si señalaban la ubicación del juguete en la imagen, esto mostraba que habían comprendido la función simbólica que esta tenía. “En un caso vamos de la imagen a la realidad y en el otro de la realidad a la imagen, una cuestión sobre la que nosotros nos interrogamos fue si los requerimientos cognitivos para hacer las dos tareas son los mismos”, apunta Peralta.

La conclusión a la que se llegó, de acuerdo a datos suministrados por el propio Conicet, es que a los niños les resultaba más sencillo usar las imágenes de la tablet como fuente de información que como medio de comunicación. Estas conclusiones son diferentes a las que presentan investigaciones previas que realizaron tareas similares con niños de la misma edad, pero donde el objeto simbólico utilizado no era una tablet, sino una imagen impresa.

“Muchos estudios que se hicieron con dibujos altamente similares al referente o con fotografías habían mostrado que el chico no puede utilizar estas imágenes como fuente de información para resolver un problema en tareas de búsqueda hasta por lo menos los dos años y medio”, señala Peralta y agrega: “Ahora la pregunta es qué particularidades tiene la tablet que facilita su utilización como fuente de información”.


Particularidades

“Desde hace un tiempo se ha planteado un debate sobre si los chicos una vez que tienen acceso al lenguaje, que es el sistema simbólico por excelencia, pueden comprender cualquier tipo de símbolo. Al respecto, en los últimos años se ha demostrado que el desarrollo cognitivo se da por módulos y que, incluso dentro de un mismo dominio, cada sistema simbólico tiene sus particularidades y su ritmo de apropiación”.


Tutoría

Además la experta resalta la importancia de la tutoría de un adulto para que los chicos desarrollen las funciones simbólicas. “Existe la idea de que si los chicos pequeños están en contacto con material simbólico, ya sea una tablet o un libro con imágenes, van a aprender solos; sin embargo investigaciones muestran que el andamiaje de un adulto o de un par más capaz resulta fundamental, al menos en edades tempranas”.


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