El yaguareté, brilla en el billete de 500 pero está en peligro de extinción.

jaguareteUn reciente estudio refleja que hay menos de 300 ejemplares en la zona denominada Bosque Atlántico, que ocupa Misiones y territorios en Paraguay y Brasil.

 

Con el billete de 500 pesos se inauguró, hace unos meses, un proceso que pondrá a los animales autóctonos de nuestro país en el lugar que tradicionalmente han ocupado los próceres o políticos de distintas épocas.

De a poco, en tonos de verde, los billetes con el yaguareté como emblema empezaron a aparecer para aliviar a los bancarios y, por sobre todo, acreditar la realidad inflacionaria.

Súbitamente nos pusimos a tono de esta increíble especie sudamericana que ante el irrefrenable crecimiento de las ciudades y los cambios de hábitat generados por la extensión de las superficies cultivadas, se ha extinguido en muchas regiones sobreviviendo pocos ejemplares.

El yaguareté es el tercer felino más grande del mundo, luego del tigre y el león, pero el de mayor tamaño en América. Puede llegar a medir 1,80 metros y puede llegar a pesar hasta 135 kg, aunque el promedio pesa 90 kg. En una primera mirada, se lo confunde fácilmente con el leopardo, pero el yaguareté es más compacto, pesado, tiene la cabeza más robusta y la cola más corta, entre algunas de las tantas diferencias entre ambos. En cuanto a sus hábitos, se emparenta incluso más con el tigre. Prefiere las selvas densas y húmedas, pero no tiene problemas de adaptarse a terrenos boscosos o abiertos. Le gusta el agua, y sobre todo nadar. Para cazar, elije pacientemente a las presas y las suele atrapar tendiéndoles emboscadas. Es un animal solitario. Como superpredador, regula las poblaciones de especies que captura.

Acechado por los efectos de la modernidad, se refugia todavía en el extremo sur de EEUU, América Central y el norte y nordeste de la Argentina.

Hace unas semanas, un estudio reveló que el yaguareté perdió casi el 90 por ciento de su hábitat en la zona conocida como Bosque Atlántico, región de casi 2 millones de kilómetros cuadrados que abarca la provincia argentina de Misiones, se extiende por el este de Paraguay y llega hasta el centro de Brasil. Los ejemplares que quedan luchan estoicamente por vivir en un territorio de apenas el 3 por ciento de ese total. Son menos de 300, aunque parezca mentira, lo cual presenta un panorama demasiado preocupante.

Razones no faltan. Los ecologistas e investigadores coinciden en que si no se toman medidas urgentes de protección, las últimas poblaciones de yaguaretés podrían desaparecer en los próximos 50 años. Para realizar esa tarea se va a necesitar el compromiso de cada uno de los países afectados pero también de organizaciones internacionales de protección ambiental.

La situación de la población de yaguaretés del Bosque Atlántico es más grave de los que se preveía. El estudio que reveló la información permitió saber cuántos ejemplares quedan y dónde. Para eso los investigadores estudiaron imágenes de cámaras trampa, hicieron seguimientos mediante collares con dispositivos satelitales, tomaron huellas, y tomaron registros de avistajes, casos de ataques a ganado y animales que fueron atropellados en rutas.

jaguarete2La complejidad del estudio permitió identificar que el hábitat que persiste está distribuido de manera muy dispersa y que la especie subsiste en sólo el 3 por ciento de la región. Se hallaron tres núcleos importantes que permiten la supervivencia de poco más de 50 yaguaretés en su entorno natural, ubicados en la región de la cuenca alta del Río Paraná en Brasil; en la Sierra de Mar cercana a la costa del estado de San Pablo; y en la región que abarca el centro y el norte de la provincia de Misiones. También se encontraron otras cuatro poblaciones más pequeñas, que tienen apenas entre 5 y 15 individuos cada una. El trabajo también permitió identificar que, además de la pérdida del hábitat, la especie está expuesta a otras amenazas como la caza, la persecución para evitar ataques al ganado y los atropellamientos en rutas. Los investigadores también analizaron la potencial conexión de esas poblaciones y concluyeron que, en algunos casos, se pueden proyectar estrategias de restauración de corredores naturales que permitan el intercambio de individuos, según fuentes del Conicet.

La situación es delicada, y los pronósticos no tan alentadores. Se requieren decisiones serias y rápidas. Si el yaguareté desapareciera, como cuando ocurre con cualquier especie, las consecuencias son importantes para el ecosistema, pero en este caso mayores porque es un animal es un predador tope, es decir, de la especie que está por encima de todas en la cadena alimenticia.

En definitiva, está bueno que cuando veamos un billete de 500 sepamos que el impactante animal que lo decora está en severo peligro por el avasallante empuje del progreso.

Posted in Ediciones, La Revista.