Música, intensidad y pura pasión

arceMarcelo Arce ha sabido construir una manera de comunicar la música de manera simple y didáctica.

La madre de Marcelo Arce era pianista, pero por alguna razón no deseaba que sus hijos fueran músicos. Pero un día sonó la Séptima Sinfonía de Beethoven y Arce, de tan sólo ocho años, supo cuál era su destino.

Lo que no soñó quizás en ese momento fue que la vida lo convirtiera en algo más que un músico: en un divulgador.

Arce se preparó, estudió, llevó al extremo la pasión por los clásicos primero y por la buena música en general; y mientras estudiaba en la Facultad de Derecho, se le cruzó en el camino una oportunidad que aprovechó con creces para crear su propio recorrido.

Hace ya 41 años de ese quiebre en su historia y lo recuerda con el mismo énfasis que derrocha en el escenario este hombre que ha sabido edificar un estilo, un programa, algo así como una marca personal que le dio renombre pero también lo hizo centro de duras críticas.

En aquella facultad de mediados de los 70 pocos iban a los conciertos gratuitos que impulsaba la comisión de estudiantes y Arce, al recibir la sugerencia de un profesor, ideó un curso de música clásica que rompía con los moldes tradicionales, partiendo de la base que estaría dirigido a personas que tranquilamente no pudieran distinguir “un buzón de una flauta”. Fue así: tomó una hoja y trazó una propuesta simple y clara. El resultado fue impresionante. Las salas se llenaban para ir a verlo. De ahí no paró más.

Arce no se la cree. Incluso llega a decir que no es un “maestro”, sino un “maestruli”. Porque siempre entendió que la clave de su éxito estaba en “ponerse del otro lado”, en construir una historia para alguien que, desde la ignorancia, no tenga miedo a abrirse a un conocimiento nuevo. En la actualidad despliega su tarea en distintas vertientes, apoyándose en la tecnología y un grupo de asistentes que dan respaldo a sus consignas. Para Arce cualquier medio es válido para divulgar música: la radio, un ciclo, un festival y hasta tours por Europa.

arce2Todo lo que hace está impregnado de intensidad y pasión. Ahí está el sello de su esencia. Pero es en el escenario donde estas cualidades se expresan como nunca y más, en los espectáculos donde mezcla lo clásico con lo moderno, hurgando en los puntos de contacto entre los grandes de la música por encima de los tiempos. Ahí es un actor que sólo con una básica matriz enhebra siempre una historia distinta. La espontaneidad lo divierte, lo aleja de la rutina, lo acerca al público. Que sus obras tengan siempre tanta repercusión es fruto de esa flexibilidad que se permite para disfrutar y hacer disfrutar.

Arce debió trajinar para lograr el reconocimiento. No fue sencillo para él vencer las críticas de sus detractores, aquellos que aún consideran que “vulgariza la música”. Pero ya ha superado esa etapa en su vida. Hoy mezcla Verdi con Queen o Mozart con Lennon sin importar el qué dirán. Arce perdió “la capacidad de ofensa”, está “sereno” y ya no le cuesta demoler “prejuicios”.

 


Lo conmueve:
La sonoridad, “un acorde bien ejecutado puede valer más que cualquier despliegue tecnológico”.

Un genio de la música:
“Sin duda Beethoven, porque fue la revolución, la ruptura, la bomba atómica que marcó un cambio”.

Músicos actuales:
“Me gusta Vangelis y el compositor argentino Osvaldo Golijov, que acá en nuestro país muchos dijeron que no iba a andar y ahora no hay con qué pagarle”.

André Rieu:
“Es un músico fruli-frula, una fantochada, lo que hace no es bueno, pero lo sigue mucha gente”.

 Baremboin:
“No se le escapa nada, es un profesional tremendo, no es equivoca en nada. Y tiene los pies sobre la tierra. Ni hablar de la labor de paz que está haciendo. Es un emprendedor genial, un monstruo”.

Teatro Colón:
“Uno de los más grandes del mundo, a la par de los más extraordinarios espacios para escuchar música del mundo. Un lujo que no siempre le damos la justa dimensión”.

Jazz:
“Es la música que elijo para bajar un cambio, para tranquilizarme. Cuando termino un show y estoy cargado de adrenalina, me relajo escuchando a Miles Davis o Bill Evans”.

Tango:
“Me gusta todo, no solo el de la vieja guardia. Tengo un ciclo de tango en mi programa de radio”.

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