Abril 2019

Con una campaña electoral ya prácticamente lanzada, en un contexto de crisis económica y grieta social, es muy difícil sintonizar las propuestas de fondo que podrían alentar los futuros gobernantes.

El debate se torna paralizante y las ideas naufragan en un mar de acusaciones por lo hecho o no hecho por los unos y los otros.

En lo que a Salud se refiere, en el mejor de los casos emergen remanidos diagnósticos que por derecha o por izquierda denostan el Sistema de Salud cargando las tintas según convenga, sobre las falencias del subsector público, privado o de la seguridad social.

No es nuevo que en nuestro país el Sistema de Salud tiene particularidades que difícilmente permitan comparaciones con otras experiencias en el mundo.

Sin embargo, es un Sistema en todo el sentido de la palabra, y es estéril el contrapunto, para dilucidar si debería ser Universal, Contributivo o Privado en forma excluyente.

De ahí que cuando se lo compara con los Sistemas europeos, que valga la aclaración, no son todos iguales, o con los privados puros, no se llegue a ninguna conclusión útil para superar lo existente.

Algo así como una grieta en Salud, tal vez parecida en algún punto a las disquisiciones sobre el Sistema Previsional.

Evidentemente nos cuesta mucho integrar, valorando las fortalezas de los distintos subsistemas, y preferimos definiciones tajantes respecto de la vigencia de uno u otro.

Esa lucha dialéctica no tiene destino, por cuanto no incorpora el concepto de idiosincrasia de los Sistemas de Salud, sino que se centra en la convicción personal o el capricho ideológico de quien se pare en uno u otro lado de la grieta.

Nuestro país tiene una larga tradición en su sistema de Salud tripartito, que antes de ser demolido en nombre de una pretendida reforma hacia cualquiera de los extremos del péndulo, debe ser respetuosamente considerado para ser alentado y robustecido, porque tiene todavía hoy una gran potencialidad y capacidad de respuesta.

Pero insistimos en que cualquier cambio introducido debe tener en cuenta las cuestiones histórico culturales del contexto en el que se pretendan. La cuestión dilemática es falsa.

En esta línea, Paul Krugman , Premio Nobel de Economía, apela a un argumento contundente, cuando hace referencia a que el Commonwealth Fund en su publicación más reciente, producto del sondeo periódico que realiza sobre el sistema sanitario de los países centrales, ubica en los primeros lugares a Gran Bretaña, Australia y Holanda.

”Lo increíble de estos tres países es que sus Sistemas son radicalmente distintos”.
Una observación contundente a la hora de proyectar seriamente Políticas de Estado.

COMISIÓN DIRECTIVA