Diciembre 2018

El tema de los costos en Salud, y las dificultades para su financiamiento, al que nos referimos en varias oportunidades, tiene hoy vigencia universal.

Es motivo de preocupación de cualquier tipo de Organización vinculada a la salud, se trate de efectores o financiadores, tanto estatales como privados, y con independencia del modelo sanitario o el status económico del país.

Inquieta tanto a los países centrales como a los subdesarrollados.

Se intentan permanentemente, iniciativas de todo tipo, para tratar de contener gastos, y ninguna alcanza para morigerar la espiral ascendente del costo en Salud.

Naturalmente las regiones menos favorecidas, sufren el impacto con mucha más contundencia, y su impotencia en términos sanitarios y económicos se acrecienta aceleradamente.

Es común explicar la cada vez mayor exigencia económica para sostener un sistema de salud, desde dos o tres vertientes.

Entre ellas el alargamiento de la vida y consecuente envejecimiento poblacional. La cada vez más sofisticada oferta tecnológica, que incluye medicamentos de altísimo costo, y la modalidad prescriptiva que en ocasiones es desmedida en términos de costo/beneficio y evidencia científica.

Cada una de esas causas, merecería un largo y profundo análisis, que no es el objeto de esta editorial, pero sin duda entre todas entre todas conforman una fórmula explosiva, a la hora de establecer presupuestos.

Lo que hasta hace poco no había cobrado gran trascendencia, salvo en círculos especializados, es un fenómeno, también universal, y que tiene una enorme influencia en términos de costos de prestaciones de salud, y es lo que se viene publicando con títulos como ¨El lado oscuro de la industria de dispositivos médicos¨.

Una industria que factura U$D 400.000 millones por año, en circuitos confidenciales y opacos, promocionando estudios engañosos y sobornando médicos para que utilicen sus productos.

Así lo ha publicado el Consorcio de Periodistas de investigación (ICIJ), que tal como se planteó en el caso Panama Papers, desarrolla un trabajo de vinculación de los distintos circuitos anómalos de un negocio que impacta fuertemente en prácticamente todo el mundo.

Lamentablemente nuestro país no es ajeno a esa modalidad, y ya hay registro de empresas, algunas de ellas de primera línea, que tendrán que dar explicaciones acerca de sus negocios, y su vinculación con quienes inducen, alientan o en algunos casos obligan al uso de determinados dispositivos, en toda la cadena que va desde el ingreso al mercado, pasando por la prescripción, hasta la utilización en el paciente.

Una vuelta más en un muy golpeado sistema de Salud, que requiere de una urgente intervención en pos de transparentar mecanismos que agravan aceleradamente la crisis en la que está inmerso.

Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora