Noviembre 2017

Recursos Humanos para la Salud (HRH) según la OMS es «proporcionar a todo el mundo acceso equitativo a un personal sanitario, formado, competente y que cuente con apoyo, con el fin de contribuir a alcanzar el grado más alto posible de salud.»

Una consulta en el año 2005, llevada a cabo por OPS en cinco países de las Américas, identificó claramente los desafíos críticos que enfrentan los países en el área de recursos humanos en salud.

Hasta apenas una década atrás la Argentina se autopercibía como un país adecuada y hasta excesivamente equipado en recursos humanos en el sector salud, probablemente a partir de datos constatables y relativamente privilegiados, en una perspectiva internacional, en la relación médicos por habitante.

“¿Cómo es que faltan médicos en un país en el que aparentemente sobran?”.

No hay una respuesta exacta para esa pregunta; más bien un conjunto de hipótesis, varias de las cuales requieren, no solo constatación sino una adecuada medición del grado de contribución a este fenómeno.

Quizás se llegó a un exceso de medicalización de las funciones de producción en desmedro de otras profesiones de la salud, quizás la sobre especialización con monopolio de prácticas impulsa a redefinir las necesidades cuantitativas de médicos por habitante, quizás una mayor absorción del sector privado acompañado de una mayor concentración geográfica de los servicios de alta complejidad en este subsector participe del fenómeno, quizás la recuperación de la iniciativa en la construcción de hospitales públicos pone más en evidencia las dificultades o quizás la misma expansión de la oferta de residencias la pongan más de manifiesto cuando en determinados territorios y en determinadas especialidades las vacantes no alcanzan a cubrirse.

Bajos salarios, escasos recursos técnicos, situaciones de violencia institucional y social con agresiones de todo tipo a los profesionales de la salud y siguen las causas, en el área hospitalaria.

“Es un problema muy complejo. En algunos lugares, no hay plazas disponibles. Pero en otras instituciones, ofertan vacantes pero no brindan condiciones laborales que sean interesantes para que los médicos quieran hacer las residencias. Por ejemplo, hay especialidades como la neonatología, la pediatría o la anestesiología que tienen mucha demanda, pero tienen pocos residentes”.

 El sector privado (definido como «no gubernamental» y que incluye las corporaciones, fundaciones y universidades, nacionales y con fines de lucro, nacionales y sin fines de lucro, confesionales, y multinacionales) aporta una importante proporción de los servicios y productos de atención sanitaria en los países menos adelantados y menos desarrollados del mundo.

Sin embargo, es un hecho generalmente reconocido que un enfoque integral de mitigación de la crisis de recursos humanos para la salud debe dar cabida al sector privado. En los marcos de escasos recursos, el sector sanitario privado se basa en el fomento de un entorno propicio de recursos de la sociedad civil, financieros y operacionales.

Se desconoce cómo funciona esa relación entre la sociedad civil y el sector privado y cómo se pueden potenciar una ampliación a mayor escala de las respuestas innovadoras a la crisis de recursos humanos para la salud.

El sector privado los capta. ¿El sector público se olvida de cómo captarlos?

Esa es la cuestión. Quien quiera oir que oiga.

Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora