Septiembre 2017

El desplazamiento del Superintendente de Salud, abre interrogantes acerca de cambios de rumbo en la administración de las obras sociales y también en algunos aspectos vinculados a la Medicina Prepaga.

Los medios periodísticos, interpretaron el alejamiento de Luis Scervino como el contraataque del gobierno frente a la movilización de la CGT del 22 de agosto.

La cercanía del ex Superintendente con el sindicalista José L. Lingeri, que participó en primera fila del acto de la CGT, parece haber sido determinante a la hora de bajarle el pulgar, habida cuenta de que nunca se cuestionó su idoneidad profesional como tampoco se han expresado críticas ni descontento con su gestión.

De allí que la decisión del Presidente se tome como una señal política a la CGT.

No obstante, más allá del ajedrez político, lo que tendremos que seguir con suma atención en los próximos meses, es si se trata o no del inicio de una verdadera reforma del sistema de Obras Sociales.

Es sabido que las Obras Sociales han hecho una enorme contribución al Sistema de Salud, como no es menos cierto que a manos de los Sindicatos, salvo honrosas excepciones, han sido una gigantesca fuente de financiamiento del propio sindicalismo, de dudosa gestión.

Una ley sancionada llamativamente durante el gobierno de Onganía, le abrió las puertas a los Sindicatos, a una economía impensada para nutrir a las organizaciones obreras.

Con esa enorme caja, compuesta por el 9 % de la masa salarial, como se dijo, el sistema contribuyó a la mejora en la atención médica de los trabajadores, y por qué no decirlo, también al desarrollo de una gran parte del sistema prestador, sobre todo privado.

Sin embargo, no se ha destacado por la transparencia en el manejo de esos recursos, que en una considerable proporción, no fueron destinados a una mejor salud para los beneficiarios del sistema.

Es imprescindible redefinir el sistema de salud, y en ello es trascendente el rol de las Obras Sociales.

Pero frente a la fuerte crisis que atraviesa el Sector, no puede soslayarse la necesidad de una convocatoria amplia, de todos los actores para acordar las medidas de corto, mediano y largo plazo, que van más allá de la cuestión financiera.

El Sistema de Salud es insostenible, si no se sustenta en un modelo sanitario, con un adecuado financiamiento, en el que es indispensable un amplio consenso de todos los actores, incluídos los usuarios, y en el que no es menor el rol de la Justicia, que hoy incide en el sistema como un costo la mayoría de las veces irracional, pero además impredecible.

Esperemos que más allá del relevo de funcionarios, haya llegado la hora de tomar el toro por las astas.

 

Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora