Mayo 2017

Aunque con no demasiada energía, el gobierno viene anunciando la necesidad de promover una reforma del régimen impositivo.

Se impone por cierto, una revisión que alcance el sistema tributario en su totalidad, incluidos los gravámenes provinciales y municipales.

Prácticamente no hay sector de la economía que no este sufriendo un tremendo impacto por la carga fiscal, que en ocasiones llega a comprometer la vida misma de determinadas actividades.

La salud y particularmente el ejercicio de la medicina no escapa a esta realidad, la que torna cada vez menos rentable el trabajo médico.

Los valores de honorarios médicos, ya de por sí depreciados, se deterioran aun más con cada nueva imposición fiscal que los alcanza directa o indirectamente. Véase por ejemplo que mientras que para los trabajadores en general la base imponible para el impuesto a las ganancias esta en el orden de los $ 30.000.- para los profesionales se ha clavado en $ 7500.- con la consiguiente alteración en las escalas siguientes.

En el nivel provincial, el impuesto a los Ingresos Brutos, no sólo se paga aunque se trabaje a pérdida, sino que muchas veces se paga hasta duplicado o triplicado, esto es que por el mismo concepto, el impuesto se aplica varias veces a lo que debe agregarse el débito bancario que frecuentemente se torna en crédito irrecuperable.

A esto debe agregarse, que cada vez que se afecta con nuevas imposiciones al Sistema de Salud, también cae el honorario médico.

Tal fue el caso del Impuesto al Valor Agregado en la Medicina Prepaga, que si bien lo paga el usuario, actúa finalmente como un incremento en el valor de la cuota que no se traslada a una mejora en el valor de los honorarios.

Igual efecto causó la aplicación de Ingresos Brutos, elevando costos que no sólo no se traducen en mejora de honorarios sino que en ocasiones tornan negativos los resultados económicos del sistema.

Y como dato de última generación, sufrimos actualmente la pérdida de las exenciones impositivas que como Instituciones sin fines de lucro tenían las Entidades Médicas.

En definitiva, mientras luchamos denodadamente por recuperar el valor de la remuneración por nuestro trabajo, sufrimos la progresiva y ya insoportable carga de las obligaciones fiscales.

Por otra parte, por más que se auguren reformas, difícilmente un Estado fiscalmente desequilibrado como el nuestro, esté en condiciones de eliminar impuestos.

No obstante hemos realizado presentaciones ante la AFIP y organismos provinciales para que se tenga en cuenta las particularidades de la atención de la salud, tratando de que se entienda que el régimen cuasi feudal al que estamos sometidos, de no modificarse llevará inevitablemente a un grave deterioro de las prestaciones de salud.

Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora