Octubre 2015

Una y otra vez hemos alzado la voz advirtiendo el crecimiento espiralado de la violencia en las Instituciones de Salud.

El fenómeno desatado hace ya tiempo, tanto en el ámbito estatal como en el privado, lejos de resolverse, se hace cada vez más notable, habiéndose convertido en un hecho cotidiano.
Ya no se trata de situaciones aisladas, o algún episodio de desborde emocional.
Todos los días, sobre todo en el área metropolitana, se registran casos de violencia contra el personal de Hospitales o Clínicas, particularmente en las guardias.
Frente a las protestas de los gremios que nuclean a profesionales o no profesionales, en el mejor de los casos, las autoridades competentes reforzaron mínimamente la custodia de lugares de atención.
Aunque esto, como se dijo, ocurrió en el mejor de los casos, y aun así los resultados fueron prácticamente nulos. Nada ha cambiado, o mejor dicho nada ha mejorado, los episodios son cada vez más frecuentes y más violentos.
Esta claro que el fenómeno de la violencia y la inseguridad es muy complejo y nos atraviesa como sociedad.
Si esta en la calle, en el semáforo, ni que hablar del fútbol, por que no habría de estar en los Hospitales?
El punto seria preguntarse si se ha planteado seriamente proteger el espacio y las personas dedicadas a cuidar o intentar recuperar la salud de la población.
A juzgar por los resultados todo indica que no.
El grave episodio acaecido hace pocos días en el Hospital Santamarina de Monte Grande en el que además de los consabidos desmanes fueron golpeados profesionales, contó con un agravante, por cuanto el responsable del área de salud municipal justificó el accionar de los violentos, prejuzgando la mala praxis médica como origen de la batahola.
Debería tomar conciencia el funcionario, que con esa actitud, en nada colabora, a prevenir situaciones que en el futuro podrían ser aun más graves. No se pretende impunidad frente a hechos, que de probarse, merecerían la condena correspondiente.
Lo que si es exigible a la autoridad, es la actitud responsable a la altura de las circunstancias, con la ley en la mano y desalentando las iniciativas de pretendida justicia por mano propia.

Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora