Julio 2015

Desde que fue sancionada la ley que regula la medicina prepaga, jamás se ha cumplido con lo establecido como mecanismo para definir el porcentaje a aplicar para incrementar el valor de la cuota.

La ley es bien clara en cuanto a evaluar el impacto de distintas variables sobre la estructura de costos de cada empresa, para luego autorizar un determinado aumento.

Esta previsto sin lugar a dudas, que cada empresa presente la composición de sus costos, prestacionales, laborales, impositivos, etc. Y fundamente sus variaciones para analizar la razonabilidad de los precios pretendidos. Sin embargo, el órgano de aplicación que no es otro que la Superintendencia de Salud, dependencia del Ministerio de Salud de la Nación, ha definido los incrementos de cuotas en forma global, esto es, sin ningún tipo de ajuste por empresa., y siempre con una notable brecha entre el valor necesario para hacer frente a las obligaciones de cobertura de salud y los magros incrementos autorizados. Infinitas gestiones en todos los niveles a lo largo de todo este tiempo, no han logrado hacer entrar en razones a los funcionarios que ostentan el poder de decisión.

Una y otra vez advertimos acerca del riesgo de desfinanciamiento del sector salud, tanto a nivel de Empresas Prepagas como de prestadores, siendo permanentemente minimizado cuando no descalificado este alerta.

Es obvio que si el costo de los servicios de salud esta alcanzado por el incremento salarial de los trabajadores del sector, el mayor costo por nuevas tecnologías y prestaciones que permanentemente se incorporan a la practica medica cotidiana, la propia inflación de la economía general, y otros tantos factores siempre ascendentes, el financiamiento de dichos gastos debería por lo menos acompañar el fenómeno en forma simétrica.

Lejos de ello, la capacidad de solventar esas obligaciones se deteriora día a día.

No se esta teniendo en cuenta en cuenta una obviedad y de no resolverse razonablemente en el menor tiempo posible, las consecuencias serán inevitables.

Ya se ha visto en estos días un primer síntoma en el conflicto en droguerías.
Probablemente ocurra algo semejante con Clínicas, Sanatorios y Laboratorios.

La solución es de Perogrullo.

La administración y la gestión de cualquier servicio de salud requiere del financiamiento acorde a las necesidades del Sistema.

Hasta ahora parece que los responsables del área pretenden que siga volando un avión al que le queda poco combustible.


Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora