Mayo 2015

La forma de trabajo médico se viene modificando desde hace ya tiempo. Es más, ya no se puede hablar de una forma de trabajo sino que también desde larga data son múltiples y cambiantes.

La histórica y siempre reivindicada profesión liberal, y su correlato en el sistema de libre elección y pago por acto médico, no ha muerto, pero ya no tiene el protagonismo ni mucho menos la exclusividad de otrora en el universo del trabajo médico.

Si bien no puede precisarse un momento en particular en el que empezaron a abrirse paso distintas formas de inserción del médico en su ámbito laboral, especialmente el advenimiento de la seguridad social, con la fuerte incidencia de obras sociales y mutuales, y más tarde la conversión del sector privado con la irrupción de los sistemas prepagos, marcaron cambios trascendentes.

Poco a poco, el viejo ejercicio liberal fue compartiendo su espacio con distintas formas de contratación, formulas de pago y regulación del trabajo.

Hoy existen tantas modalidades, desde la relación de dependencia típica, hasta el libre ejercicio profesional, que sería casi imposible tipificarlas con un criterio sindical, por lo menos el del sindicalismo clásico.

Si bien como se dijo, esta situación no es nueva, en los últimos tiempos ha cobrado protagonismo el reclamo de distintas organizaciones que impulsan una virtual generalización de la relación de dependencia formal de los médicos que se desempeñan en el ámbito privado, concretamente, Clínicas y Sanatorios.

Este hecho, de la mano de un proyecto de AFIP, obligando a Centros Médicos, Institutos, Clínicas y Sanatorios a contar con planteles mínimos, de profesionales dependientes en proporciones difíciles de justificar ya no solo en el plano económico sino en el sanitario (por ej. 1,7 médicos empleados en relación de dependencia, por cada cama de internación, sin contar médicos de guardia en las distintas áreas ó 1 médico cada 3 consultorios por turno de 6 horas para un centro médico) ha enrarecido el ambiente con fuertes fricciones entre sindicalistas médicos y prestadores sanatoriales. Una suerte de divisoria de aguas entre trabajadores y patrones, por ponerlo en términos clásicos.

Las Instituciones reclamantes, salvo el Colegio de Médicos, poseen representatividad formal aunque numéricamente poco significativa y de prosperar el proyecto tendrían una fuerte expectativa de crecimiento, si los médicos optaran por una afiliación masiva a esas organizaciones.

En el otro extremo, la pretendida patronal esgrime frondosos argumentos en contra del proyecto, entre los que se incluye la afectación a todo el sistema financiador dado que claramente todo el circuito de atención de la salud, se encarecería y quién sino obras sociales y prepagas podrían financiarlo.

Recrear el modelo de confrontación entre “trabajadores y patronal” no nos parece el mejor camino.
Por otra parte, conocedores como somos de la dinámica del trabajo médico dado que constituimos una Entidad Gremial por definición, no compartimos la idea de fuerzas antagónicas donde deban prevalecer las unas sobre las otras.

Sino más bien, la integración e integridad del sistema en tanto médicos, empresas e instituciones comparten un todo interdependiente que necesita de ciertos equilibrios para funcionar adecuadamente.
La derrota de unos, no significará el triunfo de los otros y viceversa.

Debe encontrarse la fórmula en que se reconozcan y ejerzan, derechos y obligaciones de ambas partes, con la razonabilidad, el realismo y la prudencia necesarias para sustentar el sistema.

En ese marco no hay dudas que hay situaciones de trabajo que implican una relación típica de empleador/empleado, como también las hay por locación de servicios, distintas formas de contratos y aunque en proporción cada vez menor, también existe el libre ejercicio profesional.

En fin un arduo trabajo por delante, y con múltiples lecturas posibles. De lo que no hay duda es que difícilmente la AFIP colabore para recorrer un camino acorde a las necesidades del sistema, aunque haga cantar a las sirenas.

No sea cosa que aún con las mejores intenciones, el interés de alguna organización no coincida con el de los propios médicos.


Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora