Abril 2015

Los médicos hemos tenido y seguimos teniendo distintas formas de representación, que en definitiva expresan no sólo las diversas formas de trabajo, sino de intereses y aspectos inherentes al desarrollo de nuestra profesión.

De tal forma existen las sociedades científicas, que más allá de su rol académico, en ocasiones abordan temas gremiales en nombre de quienes ejercen la especialidad a la que se aboca la organización, los colegios profesionales que también, y en este caso con mayor especificidad incursionan en el campo gremial.

Las agrupaciones hospitalarias, con una delimitación más precisa de su ámbito de acción, pero a la vez no limitada sólo a médicos, también representa una parte del trabajo profesional.

Más recientemente, han irrumpido en escena estructuras de corte más netamente sindical que basan sus acciones en los médicos en relación de dependencia.

Y por supuesto, las entidades médicas primarias y federadas, círculos y asociaciones médicas que desde siempre se han constituido en las representantes gremiales del médico.

Semejante oferta de representación debe llamar cuando menos a alguna reflexión.

O nuestro trabajo es tan complejo y disperso, o ninguna organización alcanza para totalizar la problemática del médico.

Probablemente sea un poco de cada cosa.

En definitiva son todas instituciones que han nacido genuinamente, al calor de determinadas necesidades del sector, cuando no de luchas por intereses también genuinos. Y han tenido desarrollos de mucho valor para el médico, muy particularmente en la provincia de Buenos Aires.

Allí están a la vista el sistema previsional de los médicos de la Pcia. de Bs. As., el fondo solidario y la representación jurídica frente a las demandas relativas al ejercicio profesional que administran los colegios médicos, la monumental capacidad de gestión de círculos y federaciones médicas desarrollando sistemas de salud y administrando trabajo médico de distintas fuentes, desarrollo científico, social, etc, etc, etc.

Es decir que a nadie escapa que aún con muchas cosas pendientes, el devenir institucional en el ámbito médico, ha sido y sigue siendo de relevancia para la vida profesional.

También es cierto que lo que queda pendiente, son espacios que serán ocupados con mayor o menor suerte por quienes estén dispuestos a hacerlo y trabajen para ello. Nadie tiene el lugar ganado por definición.

Hay dos premisas insoslayables: no confundir el interés y la necesidad del médico con las de las estructuras que pretenden representarlo, y trabajar mancomunadamente potenciando las capacidades institucionales en favor del conjunto.

Hay tanto para hacer que hay lugar para todos.


Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora