Marzo 2015

La gestión de los Sistemas de Salud, está atravesada por factores políticos y económicos con fuertes repercusiones para un amplio sector de la población que componen 6.000.000 de beneficiarios y cientos de miles de trabajadores del sector.

Es natural que así sea. Como también lo es el hecho de que esos factores de incidencia se interpreten y se gestionen de distintas formas. En definitiva siempre una misma realidad es pasible de distintas lecturas.

Particularmente cuando se involucran conceptos como el de solidaridad entendiendo como tal que todos contribuyen al sistema, donde los sanos subsidian a los enfermos, los más jóvenes a los mas viejos. O el de equidad en cuanto a que todos reciban lo que necesitan.

Hasta la accesibilidad y la universalidad como parte de los ejes conceptuales de un Sistema de Salud pueden ser concebidos de distintas maneras.

El propio financiamiento en cuanto a origen y circuitos financieros acepta múltiples variantes.

Justamente lo que no resiste ningún sistema, sea estatal o privado, en nuestro caso el privado, con una fuerte intervención estatal, es justamente la falta de discusión, la política del hecho consumado y las acciones que irresponsablemente atentan contra la sustentabilidad del sistema.

Hace ya demasiado tiempo que estamos sometidos a la creciente presión de acciones legislativas que imponen prestaciones con prescindencia de las fuentes de financiamiento, potenciada por acciones judiciales en las que se nos obliga a proveer servicios no pocas veces injustificados cuando no descabellados.

A esta explosiva coctelera suele agregarse alguna dosis de amarillismo o demagogia mediática en la que inexorablemente se victimiza a quien reclama prácticas que nada tienen que ver con la evidencia científica, y además parece que se instaló definitivamente a nivel gubernamental la firme decisión de destrozar el Sistema afectando, desde financiadores hasta prestadores negando sistemáticamente la realidad económico financiera del sector, en el que la base de financiamiento cada vez se aleja más de las
necesidades reales.

Está claro, y hasta la misma ley lo prevé que el financiamiento del Sistema debe estar ligado a la estructura de costos.

Sin embargo el incremento de precios autorizado por el gobierno nunca acompañó la verdadera estructura de costos, con lo cual la brecha entre las necesidades del sector y el sustento para satisfacerlos, es cada vez mayor.

Si no se abre un plano de discusión racional en el que se puedan compartir distintas perspectivas en cuanto a la estructura del sistema y si no se acepta que los fenómenos económicos que nos afectan deben ser abordados con racionalidad, estaremos infligiéndole un daño el sistema del que no será fácil volver.


Comisión Directiva
Círculo Médico Lomas de Zamora