Seguridad vial. Una cuestión de respeto.

transito320Desde que una tragedia cambiara su vida para siempre, Sergio Levin ha dedicado sus esfuerzos para promover acciones preventivas de tránsito y alentar una mayor conciencia en los ciudadanos y la clase dirigente.
En diálogo con La Revista respondió a todas las consultas. Entre tantas cosas, dijo: “Creo que la gente en general sabe las normas. El problema es que no las respeta”. Además, puso foco en la lentitud de la Justicia en la resolución de las causas.

LR: ¿Qué tienen que ver las rutas, los autos, los conductores, los peatones, la educación y el respeto en los accidentes de tránsito?
- Primero, lo que hay que tratar es sacar la palabra accidente del diccionario de los hechos de tránsito, porque si hay algo que no son, es accidentes. La mayoría son evitables por lo tanto no son casuales como dice la etimología de la palabra “accidente”. Son “siniestros”, son “hechos”. Después la Justicia evaluará, pero siempre hay alguien que los provoca. Sea el mal estado del vehículo o, la mayoría de las veces, el mal estado de la persona que conduce. Todo tiene incidencia en un hecho de tránsito. Ya sea en ruta, en calle o avenida, todo tiene incidencia. El mal estado, el apuro, la falta de conciencia de la persona y la falta de concentración tienen mucho que ver en cuanto a la producción de los siniestros.

LR: Hay una palabra que sabemos que usted emplea en sus charlas que es “respeto”. Es muy abarcativa. ¿Podría precisarla?
- La filosofía con la que nosotros trabajamos es pensar al hecho vial como hecho social. Las costumbres en tránsito son cuestiones culturales, por lo tanto se aprenden y se pueden modificar. Y creo que la mayoría de los problemas que tenemos en nuestro país son por falta de respeto, no por un tema técnico de conducción. Son temas que tienen que ver con el respeto del espacio público compartido, el respeto por el otro, y básicamente se basa en posiciones actitudinales y no aptitudinales.

LR: ¿Usted cree que eso es algo históricamente adquirido o ve que en los últimos años esa falta de respeto se ha recrudecido?
- No, no creo que se recrudezca. Creo que sigue latente, pero que los chicos más jóvenes sí lo están trabajando y vamos a tener una juventud mucho más respetuosa. Los jóvenes están transitando un camino de cambio cultural donde más adelante lo podremos ver. Lo que pasa es que no son medidas aisladas, también tiene que ver con la masividad de los controles y que sean justos, preventivos y no recaudatorios. Recaudatorios van a ser siempre pero primero tienen que ser preventivos. Que un agente de tránsito no sólo venga a pedirme documentación sino ver cómo estoy en el auto, si hay más personas de las debidas, por ejemplo. Todo tiene que ver con un cambio de cultura y con el respeto en la conducción.

LR: Es un dicho frecuente que el rigor podría llegar a tener mucho que ver con esto. Dicen que cuando hay penalidades más severas, el cuidado de no cometer infracciones puede llegar a ser mayor.
- La gente que tiene dinero por más que le pongan multas altas no sé si va a cambiar la actitud. Porque tiene plata para pagar, o no la paga, o tiene un amigo que lo hace zafar. Por eso hay un sistema que se tiene que modificar. Se tiene que buscar que haya prevalencia por la equidad. Si hay concientización tiene que haber controles, y si hay controles tiene que haber concientización y educación porque tienen que andar las dos patas.

"...Para eso hacemos las charlas en Lomas: para que no se llegue a la Justicia. Porque la justicia en este país, cuando de tránsito se habla, lo único que logra es re victimizar a la víctima.”

LR: ¿Existe, a su juicio, en la agenda de la clase dirigente, sin banderías políticas, el tema de la seguridad vial?
- En general cuando están en el gobierno sí pero no como una asignatura previa. No suma votos, como sí lo hace la inseguridad delictiva. Ahora mirá que paradoja: la inseguridad vial provoca tres veces más muertes que la inseguridad delictiva.

LR: ¿Qué importancia tiene el transporte público en los siniestros?
- Hay ahí un problema con la cuestión económica. Hay veces que la cuestión económica no es la mejor. Los trabajadores tienen que trabajar en horarios en que realmente no les da el físico para hacerlo y tienen que hacerlo porque “hay poco trabajo” y son hasta apalabrados por sus jefes. El chofer de colectivo, el chofer de camión, los choferes de taxis y remises tienen que tener una mayor conciencia porque están llevando pasajeros arriba. Conozco muchas empresas que están trabajando al respecto.

LR: En esas charlas que usted tiene con la gente, en las que conversa e intercambia opiniones, ¿qué es lo que recibe de ellos?
- Primero vienen con cara mala, obvia y lógica porque a nadie le gusta tener una charla de seguridad vial donde cree que se va a aburrir y perder el tiempo. Pero se van con la cabeza totalmente dada vuelta, porque la charla es amena y se ven cuestiones básicas y lógicas que en el día a día no tenemos tiempo de pensarlas, pero cuando las reflexionas un rato te das cuenta que son así. Con muchos seguimos teniendo relación por las redes sociales, así que se van bastante conformes. Ya van siete años de las charlas.

LR: ¿La mayoría de los que concurren conocen las normas viales?
- No estoy tan de acuerdo con eso. Yo creo que la gente en general sabe las normas. El problema es que no las respeta. Me parece que en la Argentina hay prevalencia de eso: las normas de tránsito se conocen, no en su generalidad pero sí las básicas, pero no se respetan.

LR: Hay como un “qué me va a enseñar éste que yo no sepa”.
- Eso es típico. “Yo manejo hace cuarenta años. ¿Cómo me va a enseñar alguien a manejar?” Pero yo les digo: en Argentina siempre pretendemos ser un país del primer mundo. En los países del primer mundo para sacar una licencia se tarda tres meses. Nosotros tenemos que tener una charla de cuarenta y cinco o cincuenta minutos. Y vamos mal predispuestos. Lomas de Zamora es uno de los pocos municipios que lo hace.

LR: ¿Qué pasa después de un siniestro, en relación a la Justicia?
- Para eso hacemos las charlas en Lomas: para que no se llegue a la Justicia. Porque la Justicia en este país, cuando de tránsito se habla, lo único que logra es re victimizar a la víctima. Porque tarda tiempo, revuelve y eso hace que la víctima se sienta doblemente víctima. Por lo tanto hay que trabajar para que la mayoría de la gente no llegue a tener un siniestro vial.

LR: ¿Cómo estamos en Argentina comparados con el resto de los países de Sudamérica?
- No estamos bien con respecto a Sudamérica. En otros países son más rápidos en efectuar las políticas porque creo que hay una conjunción entre la política pública y la Justicia, una simbiosis que permite que los plazos se cumplan con mayor celeridad.

LR: ¿Qué experiencias tiene usted con los “caranchos”?
- Ninguna, pero los conozco. No tengo nada para comentar al respecto.

LR: Sobre la violencia en la vía pública, hace poco tuvimos un caso lamentable en Ensenada, ¿qué opinión tiene al respecto?
- Yo creo que ese caso es bastante particular, porque el sujeto fue violento de ante mano. Creo que cuando se viven épocas sociales complejas en el país, por cuestiones económicas o lo que sea, el auto es un lugar donde muchas veces se generan ese tipo de eventos, insultos y peleas, por una cuestión de impotencia.

LR: ¿Cuando usted habla con la gente, en qué hace más hincapié?
- Yo lo que quiero transmitirles es que sepan que para conducir de manera segura tenemos que cambiar la actitud, no tanto, pero la tenemos que cambiar. Tenemos que estar más concentrados y respetar al otro. Creo que respetando al otro ya ganamos una batalla bastante importante.

LR: ¿Usted cree que la gente es consciente de lo que influye el consumo de alcohol, aunque sea mínimo, en el manejo?
- Los jóvenes menos que los grandes. Creo que los pibes jóvenes son conscientes, pero no les importa por la cultura de la transgresión a su edad, y hay estudios del observatorio de la agencia de seguridad vial que así lo dice, y aparte que no hay la cantidad de controles que debería haber.

LR: Con respecto a las rutas, ¿tenemos deficiencias en su estado que impiden que la circulación del tránsito sea correcta?
- Se están construyendo bastantes rutas. Evidentemente hay una falta. Las rutas nuevas están muy bien construidas y eso sirve para bajar los riesgos, pero yo creo que las rutas seguras igual las hacemos los seres humanos.

LR: ¿Alentaría usted a que la seguridad vial se enseñe en las escuelas por currícula?
- Yo creo que hoy es muy imposible porque los docentes tocan millones de temas, incluido el bullying, el grooming, el acoso y mil temas. Pero ya está dispuesto por la ley que lo tienen que trabajar como un núcleo de aprendizaje y así lo están haciendo, trabajándolo de manera transversal en distintas materias.

LR: En lo que respecta a políticas públicas, ¿qué decisión o medida alentaría a tomar usted en nuestro país?
- Argentina en materia de tránsito es federal. Por lo tanto, hoy los dos mil cuatrocientos municipios si quisieran pueden hacer lo que quisieran con tránsito porque cada uno es libre y tiene la potestad de hacerlo por la Constitución Nacional. Es por eso que se creó la Agencia de Seguridad Vial, para tratar de aglutinar a todos. Yo lo que haría sería tratar de que la Agencia tenga preponderancia en cuanto a la ejecución del tránsito en todas las provincias y todos los municipios del país.

LR: ¿La Agencia modifica los criterios de prevención o unifica las resoluciones judiciales?
- No, en materia judicial no tiene nada que ver. Su objetivo y su misión es tratar de bajar la cantidad de siniestros viales, pero tiene que organizar el trabajo de todas las provincias y municipios del país.

LR: ¿Y eso se está logrando en la práctica?
- En la práctica se está logrando. Falta mucho todavía, pero creo que van por buen camino.

 


 ACTUAR DESDE EL DOLOR

El 8 de octubre de 2006. Ese día, a la altura del kilómetro 700 de la Ruta Nacional 11, a unos 200 kilómetros de Santa Fe, el colectivo que transportaba a un contingente de alumnos del Colegio Ecos de Villa Crespo fue embestido por un camión. Murieron doce personas: el chofer del camión y su acompañante; nueve estudiantes y una profesora. El resto de los que viajaban en el colectivo sufrieron heridas de distinta consideración. El grupo escolar regresaba de la provincia de Chaco, donde habían visitado a sus “ahijados” de la escuela chaqueña El Paraisal.
Entre las víctimas estaba Lucas, hijo de Sergio Levin, quien desde entonces se convirtió en uno de los abanderados de la lucha para que la Justicia condenara a los culpables del trágico hecho.

Unos días antes de la entrevista con este medio, Levin volvió a poblar los micrófonos cuando la Corte Suprema dejara sin efecto la sentencia que había declarado la prescripción de la causa y de paso ordenara dictar un nuevo pronunciamiento. El máximo tribunal de Justicia del país anuló la resolución de la Corte de Justicia de Santa Fe, que había declarado la extinción de la acción penal y revocado la condena al chofer del micro, considerado responsable en calidad de autor de varios delitos de homicidio y lesiones por imprudencia.

Desde el siniestro de 2006 a la fecha, se ha convertido en un militante activo por la seguridad vial, primero a partir de la organización civil “Conduciendo a conciencia” y luego a través de las charlas de concientización que realiza en distintos ámbitos. En la actualidad es director de formación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, sancionada en 2008.


 

Causas del autismo. Despejando incógnitas.

autismoLos Trastornos del Espectro Autista (TEA) han pasado en apenas 20 años de ser un trastorno del neurodesarrollo casi desconocido a adquirir una gran relevancia a nivel mundial.

Hoy se debate si la prevalencia siempre ha sido la misma y no se diagnosticaba, o si realmente la incidencia de este tipo de trastornos se ha incrementado de una forma importante.

Hace 10 años veía en el Consultorio tres o cuatro casos nuevos por año. En estos últimos años estoy admitiendo uno o dos por semana!!!

Las familias necesitaban saber la causa que originaba el autismo de sus hijos, y esa necesidad ha generado graves problemas.

El hecho de que se acusara a las vacunas de provocar el autismo ha provocado una drástica reducción de la inmunidad de grupo. 

Enfermedades cuasi extintas como el sarampión, tosferina, rubeola, han resurgido con gran fuerza.
Pero las ligas anti-vacunas usando el marketing del miedo han generado una gravísima situación de salud a nivel mundial.
Es evidente, que los promotores de esta incomprensible campaña tenían buenas intenciones, y que jamás pensaron que por culpa de su campaña iban a morir tantos niños. Pero al parecer hicieron oídos sordos a la ciencia.

Nadie reparó que en Dinamarca, nunca se usó tiomersal como conservante, o que en Japón la triple vírica no se administrase desde la década de los 90. Y parece que nadie cayó en la cuenta de que la prevalencia de los casos de TEA en estos países era la misma que en el resto del mundo. Entre tanto, miles de horas de investigación y millones de euros se malgastaron en investigar un absurdo.

El autismo tiene un origen multifactorial, que es una forma elegante de decir que realmente no sabemos qué lo provoca. Sin embargo, cada día las investigaciones en el campo de la genética van arrojando más luz.
Se sabe que determinado tipo de mutaciones y genes específicos sí presentan una relación directa con el autismo. Sin embargo lo que los genetistas no explican es el porqué de estas mutaciones o alteraciones en la información genética.
Y quizás el quid de la cuestión tenga que ver con los agentes medio-ambientales a los que tanto se hace referencia pero nadie sabía bien ni cómo ni por qué.
Bien, este tipo de agentes medioambientales (llámense pesticidas) son sencillamente contaminación por productos químicos.

Una serie de estudios de investigadores independientes dieron la voz de alarma sobre los efectos en la salud de pesticidas usados en países de América Latina, donde las multinacionales del sector disponían de legislaciones muy pobres en ese aspecto, y donde se podían usar productos que estaban prohibidos en casi todos los países del llamado “primer mundo”.

La cantidad de niños con malformaciones severas o graves trastornos del neurodesarrollo estaban a la orden del día.
Se estima que alrededor del 25% de los casos diagnosticados de TEA tienen un origen puramente genético.
Pero una que está profusamente documentada y que posee una increíble lista de estudios, es la que está relacionada con el uso de sustancias tóxicas.

Se han publicado varios artículos profusamente documentados de cómo los agentes tóxicos afectan de manera fehaciente, que actúan como disruptores endocrinos, que afectan a la herencia genética. 

El disruptor endócrino es una sustancia química, ajena al cuerpo humano o a la especie animal a la que afecta, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie, es decir, de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual.

Son muy numerosos, se han identificado más de 1.000, y poseen estructuras muy variadas. Tienen origen natural o artificial, y pueden actuar a dosis muy bajas sobre una gran diversidad de organismos.

Hormonas de tratamiento (esteroides para mejorar el rendimiento deportivo), dioxinas (provenientes de la combustión de hidrocarburos), bisfenol A (en envases plásticos), ftalatos (utilizados en pintura, cosmética, esmaltes de uñas, pegamentos), metales pesados.

Las etapas de la vida más vulnerables a su acción son el embarazo, la infancia y adolescencia.
La dieta es su principal fuente de exposición, seguida de los productos de higiene personal, los pesticidas del hogar, los plásticos y la contaminación atmosférica.

"Las distintas sociedades científicas deberían tratar de obtener mayor efectividad en el control de las sustancias químicas para la protección de la salud y del medio ambiente."

Datos oficiales de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) sobre residuos de plaguicidas en los alimentos muestran que el 28 % de los alimentos analizados contienen residuos de plaguicidas. Este porcentaje aumenta hasta el 45% para frutas y verduras, sin duda el grupo con mayor número de residuos de plaguicidas, un tercio de los cuales son disruptores endocrinos.

Los disruptores endocrinos interfieren con redes neuronales y con la expresión de genes relacionadas con trastornos del espectro autista y la discapacidad intelectual.

Uno de los mayores hallazgos científicos de las dos últimas décadas es la importancia de los niveles de hormonas tiroideas durante los tres primeros meses de vida para el correcto desarrollo del cerebro del feto.

Durante este periodo, la glándula tiroides del feto no se ha desarrollado completamente, por lo que el feto depende del aporte de hormona tiroidea de su madre.

Por esta razón, cualquier sustancia que interfiera los niveles de hormonas tiroideas (disruptores hormonales) tendrá un impacto en la formación y desarrollo de las neuronas del feto a largo plazo.

Si la madre tiene un nivel de hormona tiroidea bajo, el feto no podrá compensar esta carencia.
La hormona tiroidea tiene un papel fundamental en la organogénesis del SNC y su déficit es causa de displasias cerebrales que producirán Retardo mental, convulsiones y…TEA (¡!)

Lamentablemente el dosaje de hormona tiroidea en la madre (procedimiento nada oneroso) no forma parte de la rutina que se investiga en las mujeres embarazadas.

Las distintas sociedades científicas deberían tratar de obtener mayor efectividad en el control de las sustancias químicas para la protección de la salud y del medio ambiente.

Esto no significa que se prohíba la síntesis de estos compuestos, algunos de los cuales tienen gran importancia en la agricultura y la ganadería. Lo que sí debería lograrse es una mayor motivación para que la industria química desarrolle compuestos con las acciones benéficas necesarias sin interferir en los mecanismos hormonales.

¿Estaremos más cerca de poder determinar causas y poder actuar previniendo los TEA?
La empresa parece compleja y los intereses económicos aumentan tanto como la prevalencia de esta compleja entidad clínica.

Dr. Fernando Mendyrzycki
Neurólogo Infantil Universitario

 

Referencias
Autismo Noticias, Daniel Comin,
Junio 2011.

Disruptores endócrinos en alimentos,
Jordi Sabaté, 2018.

AC de Endocrinología Diabetes,
Revista Colombiana, 2019.

Contaminación química ambiental y sus efectos en salud:
revisión bibliográfica Palacios Antonio Real Dominguez Macarena,
2018-10-15T10:48.03Z.

Vaccines are not associated with autism:
An evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies’ doi:
10.1016/j.vaccine.2014.04.085.

“Contaminación ambiental estrogénica
en la dinámica psicoinmunoneuroendocrinológica”.
Tesis maestría en Psicoinmunoendocrinología. Dra. Stella Maris Gilabert. 2002.

 

El Lord “metálico”

cochrane“Olvídate de las maniobras, siempre ataca directamente”. El consejo que le dio el famoso Horacio Nelson, héroe de Trafalgar, se introyectó como lanz a en la mente del joven escocés Thomas Alexander Cochrane cuando empezó a hacer sus primeras incursiones en la Marina Británica.

De cuna aristocrática venida a menos, el ambicioso adolescente tuvo una meteórica carrera en base a una personalidad temeraria en donde no cabía lo imposible. Se destacó en las guerras contra Napoleón y recibió las más altas condecoraciones. Era en su país un héroe naval cuando decidió incursionar en política.

En 1806 ingresó a la Cámara de los Comunes como diputado en representación del distrito de Honinton y desde ahí denunció arbitrariedades y abusos en la Marina, lo que le valió duros enfrentamientos con los altos mandos de esa fuerza. Las facturas no tardaron en llegarle. En 1813 se vio involucrado en una estafa financiera contra la Bolsa de Londres y fue expulsado tanto del Parlamento como de la Marina. Su prestigió cayó en un pozo ciego.

En esa delicada situación se ofreció en 1818 como mercenario cuando aceptó la propuesta de Álvarez Condarco para conducir la Armada Chilena que luego participaría de la campaña al Perú bajo las órdenes de San Martín. En la maniobra de persuasión también sirvió la influencia del chileno Bernardo O´Higgins, quien había estudiado en Londres.

Se sabía que para culminar la gesta emancipadora era necesario conquistar el mar y las acciones que comandó Cochrane para limpiar el Pacífico de naves españolas fueron claves para lo que vendría después. Por eso San Martín le pidió al escocés que comande la flota que lleve al ejército argentino-chileno a tomar Lima.

La flota contaba con tres fragatas, dos bergantines, una goleta y un navío. La fragata “O´Higgins”, al mando de Thomas Sackville Crosbie. La “Lautaro”, de Martin John Guise, que había combatido en Trafalgar a las órdenes de Nelson. La “Independencia”, de Robert Forster. El “Galvarino”, de John Tooker Spry. El “Araucano”, de William Carter. La “Moctezuma”, de John Young. El “San Martín”, de William Wilkinson. Los altos mandos, la totalidad de la oficialidad y 600 sobre 1600 tripulantes eran todos de nacionalidad inglesa.

Visto en perspectiva, los historiadores coinciden en que estaban dadas todas las condiciones para que San Martín y Cochrane, dos pesos pesados, terminaran enfrentados por determinar quién era el líder de la expedición. Uno era un oficial de carrera, metódico, disciplinario, buen estratega. El otro era un aristócrata venido a menos, osado, desobediente, arrogante, brillante, pero codicioso, siempre preocupado por ganar más y más, gracias a su oficio de marino y su coraje intrépido.

O´Higgins lo vio venir y por eso, en vísperas de la partida de Valparaíso, le hace llegar al almirante un oficio marcándole los límites. “El objeto de la presente expedición –dice la nota- es extraer al Perú de la odiosa servidumbre de España elevándola al rango de una potencia libre y soberana y concluir por ese medio la grandiosa obra de la independencia continental de Sud América. El capitán general del Ejército, don José de San Martín, es el jefe a quien el gobierno y la república han confiado la exclusiva dirección de las operaciones de esa gran empresa…”.

Sin embargo, la relación entre ambos nunca fue distendida. Cochrane buscará la manera de minar la autoridad de San Martín, y éste deberá imponerse en las determinaciones cruciales que acabarían con el éxito de la campaña y la Independencia del Perú.

Celos, lucha por el poder, ego, quizás hubo un poco de todo. Con Lima ya celebrando la liberación del yugo realista, se hacen acuñar y distribuir medallas con el texto: “Lima obtuvo su independencia el 28 de julio de 1821, bajo la protección del general San Martín y el ejército Libertador”. Sin ninguna mención a la escuadra naval ni a quien la conducía.

Cochrane quedó muy ofendido y, dicen, aprovechó la ocasión para llevar la disputa al terreno del dinero. San Martín vió así confirmadas sus certezas respecto de la codicia del Almirante por la plata, desde el momento en que comenzó a llamarlo “Lord Metálico”. Cochrane le reclama el pago de sueldos adeudados a los marinos y en el medio de las deliberaciones, el escocés resolvió el conflicto a su modo, apoderándose de los caudales públicos del Estado Peruano que San Martín había puesto a resguardo en una goleta atracada en el puerto de Ancón. Los esfuerzos posteriores para que ese dinero se restituya fueron inútiles.

En sus memorias, vaya paradoja, el “pirata” inglés –a quien según Rodolfo Terragno lo movilizaban más las riquezas del Perú que su Independencia- se encargó de menoscabar la imagen del Libertador de América acusándolo de las peores bajezas.

 


Al margen

En la película estadounidense “Capitán de mar y guerra”, basada en la serie de novelas del escritor Patrick O´Brian, el actor Russell Crowe interpreta al capitán inglés Jack Aurbrey, peculiar personaje que se habría inspirado en Lord Cochrane.


Fuentes
Maitland y San Martín. Rodolfo Terragno.
El General y el Almirante. Omar López Mato.
El águila guerrera. Pacho O´Donnell.

La Revista Julio 2019


 

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LR: ¿Qué es la musicoterapia?
- En realidad la musicoterapia es algo por lo que todo el mundo dice “ay qué lindo” pero no tiene mucha idea de lo que hacemos. Cargamos con el nombre porque la música es algo que le gusta a todo el mundo, y porque por otro lado la gente cree que tiene que venir a la consulta a hacer música, que va a aprender a hacer música o que tiene que saber hacerla. En realidad la musicoterapia es algo que hacemos los musicoterapeutas usando todos los elementos de la música (la armonía, el sonido simple, el silencio, la melodía) pero para evaluar cualquier producción sonora que se nos presente. Cuando alguien habla, para nosotros también está haciendo música. Más que nada lo no verbal, lo gestual, que viene acompañado. Es tomar la producción como un combo, como una totalidad. A mí high mentalis me enseñó que la consulta empieza cuando uno llama al paciente y viene. Cómo se para, si viene con un niño, si lo agarra, si lo llama o si lo trae colgando de un brazo, si lo deja atrás. Todas esas son informaciones para un encuadre terapéutico como es el que tenemos nosotros.

LR: El término implica una terapia. ¿A quién se la indicarías?
- Cualquier persona puede hacerla porque es una terapia a la que puede ir de la misma manera que va a un psicólogo queriendo revisar aspectos de su vida. Por otro lado hay otras cuestiones que son puntuales o más ideales como en el caso de las discapacidades. Por ejemplo, cuando lo que está comprometido es la palabra hablada, en el caso de los ancianos que empiezan a tener muchas incoherencias o dificultades para conectar, cuando hay demencias o principios de Alzheimer, cuando hay dificultad para conectarse adecuadamente con la situación del aquí y ahora. En el caso del Alzheimer muchos aspectos de la memoria están absolutamente conservados, y trabajar con los sonidos y con el cuerpo con una orientación específica ayuda mucho a los pacientes. Facilita muchísimo la neuro plasticidad. Porque el cerebro haciendo o escuchando música, aún en una actitud pasiva, activa los dos hemisferios al mismo tiempo.

LR: ¿Qué rol juega lo lúdico dentro del espacio que se genera entre el paciente y el profesional?
- El juego es la mejor entrada porque nos sirve para que se afloje el otro, nos sirve para entender cómo juega, nos sirve para ver si se prende o si no se prende con las instancias planteadas. Con los niños es fundamental porque los niños juegan todo, los roles, las profesiones, los miedos. Así que lo lúdico es la manera de entrar. Después otra cosa es lo que hacemos con eso. Una cosa es en la instancia diagnóstica, donde lo lúdico sirve para que el chico nos muestre todo. Después vamos estableciendo las estrategias terapéuticas, vamos viendo por dónde si y por dónde no. Así podemos meter los temas de crisis sobre el tapete para ir trabajando.

LR: ¿Cuál es el rol de la terapia en relación a la comunicación verbal y la no verbal?
- Dependiendo del grado de compromiso con la patología, se profundizan todas las vías de contacto. Es una de las indicaciones en los trastornos del espectro autista, porque no es necesario hablar en musicoterapia. No es necesario entrar en contacto. El silencio es un punto de inflexión muy importante en una sesión de musicoterapia. Es un momento de quiebre: nosotros lo llamamos momento de insight, donde de pronto se juntan un montón de asociaciones, no necesariamente consientes y prácticas, pero que sí impactan en las conductas posteriores. El contacto en musicoterapia se facilita a través de intermediarios que pueden ser los instrumentos, puede ser una pelota o un objeto que el paciente trae. El contacto se hace compartiendo una superficie. O sea, si estamos los dos usando un tambor, no estamos en contacto pero tenemos un punto que nos une. Y todas estas son vías alternativas para llegar al contacto visual. Se establece un contacto que por ahí dura un segundo y seguimos con otra cosa. Pero ese segundo, más dos segundos de la próxima, más tres segundos de la próxima empiezan a generar cambios. Lo que tiene la musicoterapia es que vos entrás en áreas directas de la expresión del inconsciente. Lo sonoro corporal no verbal no lo manejamos. Yo no estoy pensando cómo voy a hacer los gestos que hago mientras hablo. Salen solos. Son absolutamente íntimos y verdaderos. Cuando vos establecés cambios directamente en el inconsciente entrás al punto de conflicto y no lo tenés que pensar. Por ejemplo el psicoanálisis utiliza la angustia, el darse cuenta, el poner las cosas en palabras. Nosotros no aplicamos ese método, sino que se hace el cambio y después uno se da cuenta de dónde venía algo o empieza a notar cambios en la conducta. Ésta es una gran diferencia, nosotros entramos de otra manera. No buscamos que la gente se dé cuenta sino que se produzcan los cambios porque lo vemos en el discurso sonoro corporal.

...Nosotros no hacemos que una persona autista deje de ser autista o que una persona con síndrome de Down deje de tener el síndrome. Pero sí podemos colocar muchas herramientas para que mejore la conexión y el autocuidado.”

LR: No hay dos personas iguales, ¿no? ¿Usted adopta una estrategia distinta con cada paciente?
- Totalmente. Recién cuando venía a la entrevista el muchacho que manejaba el coche que me trajo me decía que sus hijos se duermen escuchando música de metal porque él y su mujer son metaleros. En general se piensa que si vos ponés música de metal la gente se excita. Esto no es así. A cada uno lo tranquiliza lo que tiene que ver con su historia sonora.

LR: ¿En qué ámbito de todos los que menciona es más efectiva?
- En todos. Tiene que haber un buen musicoterapeuta, una buena anamnesis y una buena conexión donde haya buena transferencia y contra transferencia. Porque cuando hacés una buena conexión te das cuenta por dónde viene la cosa y rápidamente podés ir metiendo cuñas. Después la gente viene y dice “no sé qué pasó pero yo estoy mejor”.
Y por ahí dos meses después te dice “sabés qué descubrí, que mi abuela mataba la gallina que yo le daba de comer y era con la que hacía el puchero…”, por decirte un ejemplo de cualquier asociación que sea. Y el punto es que vos donde entrás y resolvés en el inconsciente no tenés riesgo de que mute a otro síntoma. Muchas veces hay terapias que te dicen “te resolvemos esto en 5 sesiones”. Y sí, el paciente no se comió más las uñas pero empezó a, no sé, a rascar las paredes, o a enroscarse el pelo hasta tirarse mechones. Si no le das solución, el conflicto busca salida por otro síntoma. No se trata de que le cambiemos el síntoma sino que resolvamos de fondo. Hay cosas que no se pueden resolver. Nosotros no hacemos que una persona autista deje de ser autista o que una persona con síndrome de Down deje de tener el síndrome. Pero sí podemos colocar muchas herramientas para que mejore la conexión y el autocuidado. Vos podés darles herramientas para que esas habilidades se usen saludablemente y no para su riesgo.

LR: Usted habrá visto pacientes con Alzheimer incipiente y avanzado. ¿Cómo trabaja con ellos?
- En las situaciones incipientes se usa toda la historia sonora del paciente para que la memoria retrógrada mantenga fresca la memoria actual. O sea ir metiendo una cosa con otra. Y en las más avanzadas, la musicoterapia ayuda a organizar el día a día: la mañana, la tarde, la noche, la semana. O sea, los pacientes se orientan mucho mejor en tiempo y en espacio. Lo que hacés son juegos como por ejemplo “ésta canción se la contaba a mi hija, quién es tu hija, y de estas fotos cuál es tu hija…”.
Vas intercurriendo en cosas que mantienen activas a las habilidades, lo más que se pueda y el cerebro te lo permita. Lamentablemente no somos milagrosos.

LR: ¿Qué tipo de formación tiene un musicoterapeuta?
- Es una carrera universitaria. Ahora es una licenciatura de cinco años. Se da en la UBA, la USAL, la Universidad Maimónides. Hay una nueva carrera en Mendoza y en la Universidad del Nordeste.

LR: ¿Necesariamente hay que ser músico para ser musicoterapeuta?
- Uno tiene que saber música. Los musicoterapeutas no somos músicos porque tampoco se trata del preciosismo musical. Lo más entrenado que tenemos que tener es el oído para escuchar el discurso sonoro. Hay varias corrientes en musicoterapia. Algunas son muy instrumentistas y apuntan mucho a la producción musical. Y para mi gusto es una musicoterapia muy catártica y no tan metida con el discurso sonoro. La corriente que yo adhiero tiene que ver con que hagas lo que hagas para mí es un discurso sonoro, y ese discurso yo lo voy evaluando y le voy encontrando constantes y variables. Por ejemplo, el “chan chan” del tango es una constante. Todo lo demás es una variable. Podríamos decir que el “chan chan” del tango sería la expresión sonora del síntoma. Y yo lo tengo que movilizar. Cuando yo consigo hacerlo, logro un cambio en la conducta de fondo. Muevo el origen.

LR: ¿La música es una excusa?
- Sí. Cargamos con este nombre y todo el mundo cree que voy a venir con la guitarra y todo el arsenal de instrumentos, que sí los tengo porque hay con quienes sí trabajo con instrumentos. Pero con la mayoría de la gente yo no trabajo con instrumentos porque la mayoría no sabe tocar instrumentos, y si al que toca piano yo le pongo un tecladito de dos octavas me dice “esto es una porquería”. Y el que no toca guitarra no quiere tocarla porque “te la voy a romper”. En realidad, una misma frase que dice una persona puede tener una entonación distinta. Esa es la música para nosotros. Aunque vos estés hablando frente a mí. Cuando vos flexibilizás ese núcleo que se repite constantemente, lográs un cambio en la conducta. Y después por ahí viene el “sabés que empecé a dormir mejor…”.

LR: ¿Piensa que la desinformación de la que hablábamos al principio, sobre qué es la musicoterapia, ha llevado a que se subestime la profesión?
- Cuando la gente viene a verme, más de una vez me dicen “yo pensé que me iba a encontrar con un hippie de pullover peruano medio fumado” y yo no tengo ese aspecto. Éstos son prejuicios. Sí también hay un mal uso de estas herramientas. Porque andar tocando la guitarra con guantes de látex y ambo por las salas tampoco es hacer musicoterapia. No somos DJS de pacientes, no te decimos si estás sano o no dependiendo de qué música te guste, no te indicamos una receta de qué tenés que escuchar para sentirte bien. La música no cura. Lo que cura acá es la estrategia terapéutica en un vínculo paciente profesional. Igual que las palabras. Las palabras no curan. Cuando vas al psicólogo no te impone las palabras y te cura. Te cura lo que van haciendo con los relatos, las evaluaciones, las interpretaciones y demás.

LR: ¿El paciente que va a musicoterapia, en general, comparte el tratamiento con otros profesionales de otro campo?
- Depende de qué le pase. En los chicos con discapacidades sí se da la estrategia de la multi intervención, que también hay que ver cómo se hace. No se trata de facturar todo lo que sea posible metiendo al chico en 84 terapias a la semana. Esto debería estar pensado a consciencia para cada persona que se te sienta adelante. Yo particularmente es raro que tenga pacientes en tratamiento simultáneo por las cosas que yo puntualmente trabajo. Pero sí sucede. Se da mucho en los musicoterapeutas que trabajan en instituciones, más que en los que trabajan en consultorio. La ley de ejercicio profesional que tenemos, que no está reglamentada por lo que no estamos en el registro de prestadores, sólo permite que se pague la consulta de musicoterapia con certificado de discapacidad. Sólo accede alguien con certificado de discapacidad. Lo demás no lo reconoce nadie y a la persona no le devuelven ni 50 pesos.

LR: ¿Con qué diagnósticos uno indicaría musicoterapia?
- Con pacientes con trastornos del espectro autista, pacientes con Alzheimer, en obstetricia, en neonatología, en internación de pediatría, en cuidados paliativos, en pre quirúrgicos para ambientar a los pacientes con diagnósticos complicados. En los casos que se trabaja musicoterapia en internaciones de cirugías hay estadísticas de menos recurrencia de infecciones y menos necesidad de analgesia.

LR: ¿Cómo sería ese tratamiento?
- Depende, porque a veces sólo se interviene para la necesidad específica y después ya queda a criterio del paciente si continúa la terapia con ese musicoterapeuta o con otro o no. Pero estas cosas sí se han trabajado y se trabajan en el mundo. Lo que yo hago no lo hace mucha gente en el mundo, estoy ahora abriéndolo. En el lugar de intervención las personas son sonido, gesto, movimiento les pase lo que les pase. Si tenemos eso podemos tener un musicoterapeuta trabajando ahí.

LR: ¿Cómo elige la música que usa?
- Yo no la elijo. Nunca abordo a los pacientes ni con instrumentos ni con música. Se va adecuando a los gustos de paciente aunque se elija música que a mí no me gusta. Yo no hago un tratamiento tan musicalizado porque cuando vos ponés música ya hay un sentido asignado a todo esto. Esta música puede ser la que abra las puertas de la confianza y después yo después la mueva y me mueva en el terreno de lo sonoro que produce el paciente. La música no es un fin sino un medio.

“...La música no cura, es disparador y vos tenés que estar ahí para ver qué pasa...”

LR: ¿Puede ser que la música no sea el factor más preponderante mientras dure la sesión?
- Sí, porque la música que está hecha es la música de otro y puede ser el disparador de algo muy conmovedor y positivo o de algo muy conmovedor y negativo. Hace poco tuve un cruce en una red con unos musicoterapeutas españoles que vendían CDS de la felicidad, la relajación, el buen sueño y todo lo demás. Vos vendés esto de la relajación y todo lo demás, que era una melodía con el sonido de una laguna y los patitos. Si esto se lo ponés a alguien que no recuerda que fue violada al borde de una laguna y sonaban los patitos, lejos de la relajación vas a tener una crisis que va a levantar un recuerdo absolutamente negativo. Mucha gente las situaciones así muy traumáticas las bloquea y las niega, no las recuerda, y un disparador así de fuerte las puede levantar. No se le puede asignar ese poder. La música no cura, es disparador y vos tenés que estar ahí para ver qué pasa. Si vos te llevas el CD a tu casa y te empezás a angustiar sólo porque se suponía que con eso te tenías que relajar podés tener una crisis fea con una persona. Esto no se lo podés dar para que lo use para relajarse. Esto es trabajo en sesión. Hoy por hoy tenemos cualquier cantidad de consultas de gente que empieza a decir que fue abusada, es un tema que está sobre la mesa en todos lados y que empieza a expresarse y que venía tapado por un montón de síntomas encima, y esto lo vemos muy frecuentemente. No existe la receta musical, existe el trabajo conciente de una sesión.

LR: ¿Qué pasa con los chicos que tienen trastorno de déficit de atención? ¿Tiene utilidad la música?
- Depende si es con hiperquinesia o sin hiperquinesia. El déficit de atención se trabaja en general con el ritmo, que es con lo que te tenés que conectar y estar atento para repetirlo y seguirlo. Yo con la hiperquinesia tengo mis reservas porque hay muchos chicos sanos que están cansados de estar ocho horas en la escuela con gente que les dice “quedate quieto”. Además salen al recreo y les dicen que no pueden correr, porque en los recreos no se corre porque si se chocan se lastiman. Les pedimos demasiado a los chicos. Y en realidad me preocupan más los que están quietitos sentaditos en el fondo que “son buenitos”, pero tenés que ver qué le pasa a cada uno. El ritmo con los chicos es el primer aliado para el tratamiento. Por eso digo que el juego puede ser una entrada independientemente de lo que estoy haciendo. Los recursos son amplísimos, porque yo puedo estar haciendo ritmo con una pelota y no con un tambor. Con cada chico se hace algo nuevo.

LR: En la revista ya hicimos muchas notas sobre la cuarta edad. ¿Cómo trabaja la musicoterapia con eso?
- Yo creo que una persona llega a viejo como vivió toda la vida. Por eso habría que pensar la vejez desde joven. Por ahí estaría bueno meterle mucho más énfasis a la prevención para que la cuarta edad no nos agarre mal parados. Pero si la cuarta edad nos agarró mal parados hagamos todo lo que tengamos a mano. Hay mucha gente que empieza a descubrir la vida y a disfrutar sus hobbies y actividades después de que terminó la edad laboral, y no necesariamente con plata. En Remedios de Escalada, PAMI tenía un club de día que funcionaba como un hospital de día. Iban los pacientes de nueve a cinco. Los que necesitaban traslado los llevaban. Hicieron una orquesta con instrumentos de papel, armaban viajes, hicieron un vestuario y empezaron a hacer cosas para mover al barrio. La cuarta edad dependerá de cada uno como la vida en general. No me acuerdo quién dijo que “no hay enfermedades sino enfermos”. Frente a un mismo diagnóstico yo he visto morirse en dos meses a alguien y a otro decir “voy a hacer todo lo que no hice”. En el hospital vi a un nene con el que estábamos trabajando en la despedida para su muerte. Un día me llega a mí un mensaje al celular que había entrado al hospital el papá de ese nene con un balazo en la cabeza. ¿Y el nene sabés que dijo? “Yo no me puedo morir ahora porque no voy a dejar sola a mi mama”. El nene ahora vive en Mar Del Plata y tiene 25 años. Lo estábamos acompañando a morir. Nunca hay un velorio si no hay un muerto. El potencial humano es increíble. Se ha visto en millones de ejemplos.


Perfil de la entrevistada

Viviana Fioravanti es musicoterapeuta recibida en la Universidad del Salvador. Orientó su trabajo en clínica psiquiátrica y desarrolló la actividad durante 28 años en el Hospital Churruca. El suyo fue el primer nombramiento de musicoterapeuta en el escalafón hospitalario. En lo privado, se enfocó principalmente en la terapia con chicos.

“Elegimos un amigo porque esa persona nos completa”

amistadLa amistad como vínculo fuerte y persistente empieza a analizarse más profundamente en estos tiempos de marcado individualismo y vínculos efímeros marcados por las redes sociales.

El antropólogo Joan Portos Gilabert nos ayuda a pensar, plantea hipótesis sobres las razones que nos mueven a elegirnos. Entre otras cosas, afirma que un amigo no es un medio, sino un fin, una persona que nos enriquece más en las diferencias que en las semejanzas.

LR: ¿Qué es la amistad desde el punto de vista de la antropología?
- Ante todo es una relación social. El tema es que las ciencias sociales no se han dedicado mucho a estudiarla. La filosofía lo ha explorado y en los últimos años algunas antropólogas y antropólogos lo han empezado a abordar. Pero no es un vínculo de los más explorados. Ahora lo que pasa es que, como toda relación social, no tiene una definición universal. Tiene una definición que nosotros llamamos estructural. Significa que cambia en relación con las otras relaciones. La relación de amistad va a cambiar según cómo definimos otras relaciones: la relación de amor, la de compañerismo, las de parentesco. Diferentes culturas van a tener relaciones de amistad pero las van a definir distinto. Por eso es una definición estructural. Ni siquiera de diferentes culturas, dentro de un mismo grupo diferentes clases sociales no van a entender igual a la amistad. Tampoco se van a entender igual a las relaciones de amistad entre varones que a las que hay entre mujeres, por ejemplo; depende de cómo se definan las relaciones de género. Son relaciones que cambian según cómo se comparan con las otras relaciones. No sabemos si la amistad es algo universal en toda la humanidad, pero sí es algo muy generalizado. En la mayoría de los grupos humanos se reconocen relaciones parecidas a lo que nosotros llamaríamos amistad. Es un tipo de relación donde se juega algo parecido al amor, donde se juega algo de la intimidad, donde frente a ese otro se brinda algo de lo íntimo. Pasa que lo íntimo también es una relación estructural porque no todos los seres humanos consideramos la intimidad de la misma manera. Pero sí intimidad y amistad muchas veces van de la mano.

LR: ¿Tiene que ver con la confianza también?
- Sí, pero ante todo tiene que ver con un tipo de relación social que la antropología ha descripto en la mayoría de los grupos humanos, que son las relaciones de reciprocidad. Son el tipo de relación que sostuvo a la humanidad desde que existe el ser humano, pero que a nosotros nos cuesta entenderlas porque justamente son relaciones que se han trastocado mucho con el advenimiento del ser humano occidental y el capitalismo. Son relaciones donde uno está obligado a darle a un otro, ese otro está obligado a recibir y a devolver. Eso constituye una relación social entre personas y entre grupos. La relación de amistad es justamente de ese tipo. Hay diferentes formas de reciprocidad. Hay una que es la equilibrada, que a nosotros nos cuesta entender mucho porque la asociamos a que uno da algo y el otro le devuelve algo equivalente en valor, pero ese valor en general es más simbólico y no económico. Y después hay una reciprocidad generalizada, que es la que yo le doy al otro sin esperar una devolución. Otros también la mencionan como reciprocidad positiva. Esa devolución sí se da, pero se da en otro momento.
Y la amistad combina esas dos: la reciprocidad equilibrada en la que ambos nos tenemos que devolver algo y que eso que nos devolvemos tiene que tener el mismo valor simbólico; pero esa devolución no tiene que ser inmediata así que también hay algo de la generalizada.

LR: ¿Es como una deuda de amistad?
- La deuda tiene que ver con el sostenimiento de la relación justamente.

LR: ¿La amistad se construye entonces?
- Claro, y todo el tiempo.

LR: Cuándo usted habla de que esa devolución puede darse al tiempo, ¿tiene que haber igualmente en el desarrollo de las personas un vínculo que sea medianamente inmediato para que eso no se pierda?
- Sí, por supuesto. Lo mejor es hacer el ejercicio que te propuse desde el inicio, que es compararlo con otro tipo de relaciones interpersonales. Vos fijate que en nuestra forma cultural, urbana de clase media y profesional, las relaciones de amor requieren una reciprocidad mucho más inmediata que la de amistad. Requieren una devolución de ese equilibrio que sea mucho más rápida. Uno puede tener un amigo que quizás no lo ve hace dos años, cinco años. Un amigo después de cinco años sigue siendo un amigo como si no hubiera pasado el tiempo. Eso con una pareja no lo podemos hacer. “¿A dónde te fuiste éstos cinco años?”, le diríamos. Siempre tiene que haber una búsqueda de la construcción de la que vos hablabas. Es una relación que implica un compromiso mutuo. Kant, el filósofo, hablaba de que hay varios tipos de amistad. Decía que la amistad perfecta justamente es la que ve al otro como un fin en sí mismo y no como un medio. Hay amistades también donde hay un medio, donde se busca un goce. Un amigo con el que vamos a jugar al fútbol, un amigo con el que salimos a tomar algo. La amistad también tiene que ver con el disfrute. Pero en ese tipo de relación el amigo está puesto un poco como un medio para la diversión.

LR: ¿Cómo ve la amistad a través de las redes sociales?
- Para mí las redes sociales trastocan lo más importante que la relación de amistad tiene en el mundo contemporáneo, que estrictamente tiene que ver con ese compromiso con un otro. Vivimos en un mundo donde se hace casi una sacralidad del individualismo, donde justamente las relaciones sociales están muy fragmentadas y debilitadas, donde se hace incluso una loa a la soledad puesta como un valor. Una de las cosas que la amistad nos marca todo el tiempo es que el ser humano es un ser con otro. La persona humana no es una persona individual sino es una persona social. En el mundo contemporáneo la amistad es el tipo de relación que más nos marca una defensa a los tipos de relaciónes neoliberales y desde la cual hoy en día incluso se empieza a pensar la política. Las redes sociales son para mí un ataque a esa concepción de la amistad. A mi entender una lógica de la amistad mucho más efímera, mucho menos comprometida en esa reciprocidad para con el otro. Donde uno es amigo porque le pone un me gusta a un comentario, ¿no? Donde justamente nos lleva a una forma mucho más basada en lo individual y en la contemplación casi voyerista hacia ese otro que figura como amigo o amiga.

LR: De cualquier forma puede haber circunstancias en donde redes sociales tengan su importancia frente a un suceso y permitan ayudar a la relación.
- Antes hablábamos de pensar la amistad como un fin y no como un medio. La red social puede ser un importantísimo medio para el desarrollo de amistades. El problema es cuando se piensa que la amistad sólo puede estar sustentada en el intercambio en esas redes. Estaba pensando más en esa idea de “tengo un montón de amigos en Facebook”, no de pensar las redes sociales como un medio, porque ahí está bien lo que vos planteás. Podemos pensar a las redes como un medio para afianzar el vínculo a lo largo del tiempo, ese vínculo descomprometido pero con compromiso. Que la red social nos acerque en distancia y tiempo. Pensando a la red como un medio y no como un fin, y pensando la amistad como un fin y no como un medio.

amistad2LR: ¿Por qué siendo un vínculo tan valioso e importante las ciencias sociales no se han ocupado tanto de estudiar a la amistad?
- Porque se le da mucha más prioridad a otro tipo de vínculos. En las sociedades no capitalistas, que son las que más se ha dedicado a estudiar la antropología, la relación más importante de organización era la de parentesco. Se dejó de lado a la amistad. Con el advenimiento de las sociedades que muy genéricamente llamaríamos capitalistas a partir de la revolución industrial, las relaciones que más se empezaron a analizar fueron las de clase. A partir del siglo XX las ciencias sociales han puesto el foco mucho en las relaciones de conflicto. La amistad siempre quedó como una especie de relación social de segundo orden. Precisamente en el siglo XXI, con el advenimiento casi hegemónico a nivel mundial del neoliberalismo, las ciencias sociales empiezan a revalorizar la amistad, a decir “ah pará, acá hay una relación que es importante y transcultural, que tiene que ver con una definición importante del ser humano en la cuestión de definirse como persona en el otro”. Hoy en día sí hay varios pensadores y pensadoras que empiezan a mirarla.

LR: Uno a veces está tan enganchado con las actividades cotidianas que le cuesta mantener una amistad y suponemos que eso no debe ser casual.
- No. La amistad es la relación interpersonal que más resiste esos avatares. Las de parentesco también, obviamente. Pero saliendo de esas relaciones, que en nuestra cultura son las relaciones de la familia primaria y que cambian mucho según las diferentes culturas, la relación de amistad es la que más resiste. Por ejemplo, a que un amigo por alguna razón de su vida te deje de hablar durante un tiempo, incluso que te trate mal en algún momento. Más allá de que hay que construirla. Es una relación muy resistente a los avatares de la vida.

LR: ¿Por qué elegimos nosotros a los amigos?
- Eso es interesante. Creo que es una respuesta que hasta es más de la psicología, porque todos seguramente tenemos amistades de distintos tipos y las elegimos por diferentes cuestiones. Desde las ciencias sociales también podemos dar una respuesta un poco estructural. Elegimos un amigo porque esa persona nos completa como sujetos. En esa persona encontramos algo que puede ser de las semejanzas o de las diferencias. Pero que tanto por una u otra razón nos completa. Es parte de nuestra subjetividad. Por eso lo elegimos. Después la psicología tendrá un montón de otras respuestas para cada caso particular.

LR: La amistad también puede resistir lo ideológico. Uno puede tener un amigo aunque esté ubicado en el plano opuesto.
- Es un buen ejemplo. Pero a la vez también puede ser el contrario. Si tenemos que ir a cada caso particular, la respuesta compete más a la amistad3psicología que a la antropología o la sociología. Si te tengo que hablar de mí, yo puedo tener un amigo que piense ideológicamente distinto a mí. Pero no puedo tener un amigo que sea antisemita o que crea que la dictadura argentina fue algo correcto. Hay un límite. Pero yo los tengo, quizás otra persona no. Porque a mí una persona que tiene esa concepción no me completa como sujeto. No me devuelve algo esa reciprocidad. No me llena lo que yo soy como individuo en la sociedad en la que vivo. Todo lo contrario: me vacía. Pero eso sí, es una respuesta que tiene que ver con cada caso particular. Sí es interesante sintetizar que la amistad no sólo se basa en la semejanza sino en la diferencia con un otro. No buscamos solamente iguales sino diferentes.

LR: ¿Se puede seguir siendo amigo de alguien con quien se tuvo una relación de pareja?
- Depende de cómo se transformen las relaciones. Siempre es una situación difícil porque los cierres de pareja suelen, en la mayoría de los casos, estar atravesados por fuertes conflictividades. Toda relación interpersonal es difícil repararla luego de un proceso de conflicto. Pero mientras las dos partes busquen reestructurar la forma de reciprocidad, de una relación de pareja a una de amistad, perfectamente se puede realizar. Ahí hay también una cuestión, en la que creo que estamos atravesando un proceso de transformación, que ya viene de más de cuarenta años. Tiene que ver con las revoluciones sexuales de la década del sesenta y setenta, pero que con el advenimiento del feminismo se empiezan a pensar mucho más. Estamos atravesando un proceso de reestructuración muy fuerte de las relaciones sexuales. Como decía al principio, cada relación social se define por cómo se relaciona con otro tipo de relación social, y estamos atravesando de un proceso donde las relaciones sexuales se empiezan a incorporar a la relación de amistad, que hace veinte años quizás nos parecía imposible. Hoy en día el cambio de valoración, de cómo entendemos la sexualidad incluso, empieza a incorporar la relación sexual en algunas relaciones de amistad, por ejemplo. Ahí estamos viviendo una transformación en nuestras propias concepciones de la relación de amistad, y que tienen que ver en cómo se están transformando otras relaciones interpersonales.

LA: ¿Por qué las relaciones de amistad más importantes se consolidan en los primeros años de vida, infancia o adolescencia?
- Podemos especular una explicación en función del marco teórico que te estoy dando. Posiblemente en esos años sea donde uno se relacione más con el otro como fin en sí mismo. Es un momento en donde uno está construyendo su subjetividad justamente. Ahí es donde la psicología y las ciencias sociales podemos trabajar juntas. Son los años donde uno está forjando su subjetividad, y precisamente lo que decía antes, el ser humano es un ser social. Entonces en ese proceso de formación de subjetividad, uno encuentra a otros que te van construyendo tu subjetividad en la semejanza y en la diferencia. Por eso son amistades que tienen tanta potencia, porque se nos cristalizan. Son un tatuaje en nuestro ser, en nuestra identidad más primaria. Para las ciencias sociales el sujeto no es lo mismo que el individuo. El sujeto es social e interpersonal. Al individuo, desde nuestra visión occidental, muchas veces lo asociamos al sujeto. Pero son cosas muy distintas desde la visión de las ciencias sociales.

LR: ¿Hay algo que quieras agregar?
- Lo único reafirmar que en estos tiempos que corren de poderoso individualismo, la defensa de la amistad es una barricada política e ideológica contra el neoliberalismo.


portosPerfil del entrevistado

Joan Portos Gilabert es antropólogo recibido en la UBA. Se dedica al estudio del pasado reciente, puntualmente de la última dictadura militar desde una perspectiva histórica y antropológica. Investiga los hechos, la represión política instrumentada en ese momento y la manera en que la sociedad procesa esos acontecimientos.

La Tucumán de 1816

tucuman1La ciudad era una incipiente aldea y de unos 5 mil habitantes. Los congresales que luego proclamaron la Independencia se alojaron en la casa de familias adineradas y en conventos.

El único periodista acreditado en el Congreso de 1816 fue Fray Cayetano Rodríguez. Su periódico, el Redactor del Congreso, se distribuía con tres meses de retraso. Previo a la llegada de los diputados de las Provincias del Sud, ya conocida la sede, en Tucumán, trataba de explicarle a un amigo los motivos de la elección: “¿Y dónde quieres que sea? ¿En Buenos Aires? ¿No sabes que todos se excusan de venir a un pueblo a quien miran como opresor de sus derechos y que aspira a subyugarlos? ¿No sabes que aquí las bayonetas imponen la ley y aterran hasta los pensamientos? ¿No sabes que el nombre porteño está odiado en las Provincias Unidas o desunidas del Río de la Plata?”

De acuerdo a la mayoría de los historiadores, no existían muchas posibilidades a mano. Buenos Aires, se ve, no generaba confianza y la idea era ponerle un límite. Las provincias del litoral estaban dominadas por Artigas; Catamarca y La Rioja se hallaban muy a trasmano; Cuyo también y además la amenaza realista desde Chile era latente; lo mismo sucedía con Salta y Jujuy, asediadas por el avance español desde el Alto Perú –se había perdido recientemente la batalla de Sipe Sipe-.

La designación de Tucumán para las deliberaciones que consagrarían la Independencia caía de maduro. Era un punto equidistante para todas las provincias, a medio camino entre Buenos Aires y Lima por el viejo Camino Real. Allí tenía su base el cuartel general del Ejército del Norte, lo cual le ofrecía protección, además de la resistencia de los hombres de Guemes. La presencia en forma permanente de fuerzas militares también movilizó el desarrollo de una estructura sanitaria que, aunque precaria, servía para atender cualquier necesidad.

Por otra parte, el historiador tucumano Carlos Páez de la Torre rescata un punto no menor: el gobierno de la ciudad había demostrado “una fidelidad sin desmayo a las disposiciones del gobierno central. Lo que el directorio decía Tucumán acataba. Estaba Bernabé Aráoz de gobernador, de enorme prestigio por su fortuna personal, por la Batalla de Tucumán, por su parentela, por sus vinculaciones”.

Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, las provincias de la Banda Oriental y algunas del Alto Perú no enviaron representantes, por cuestiones políticas. Los primeros diputados arribaron a Tucumán a finales de diciembre de 1815 “más que fatigados por los caminos infernales”. Lo hicieron en galeras –el medio más rápido y confortable- o en carretas –que también podían transportar mercadería y tardaban entre 40 y 50 días en hacer, por ejemplo, el trayecto desde Buenos Aires-. La mayoría hizo redactar su testamento. Todo podía suceder en el medio de la nada, por caminos “paupérrimos” y expuestos al ataque de “indios o bandidos”.

Sólo unos pocos habían estado alguna vez en la incipiente ciudad en la que iban a discutir el futuro de los territorios antes dominados por España. Debieron acostumbrarse a la precariedad y a lo que había a disposición. Se les asignó una remuneración de $ 100 por mes.

El Congreso comenzó a deliberar el 24 de marzo de 1816. El discurso de bienvenida lo pronunció el diputado porteño Pedro Medrano. En esa misma jornada se decidió que la presidencia del cuerpo sería mensual y rotativa. Francisca Bazán de Laguna, mujer de la clase adinerada del lugar, cedió su casa para que allí se realizaran las sesiones.

En ese Tucumán no había mucho para ver. A lo lejos, se podían distinguir las siluetas de sus cuatro iglesias y el Cabildo, ubicados en derredor de la plaza pública, “nombre pomposo para un espacio abierto donde pastaban los animales” según cuenta Paz de la Torre. Pese a esa descripción, en el contexto del momento, era un centro comercial muy importante. La principal actividad era la construcción de carretas y una primitiva explotación de la caña de azúcar y la ganadería. Había en la ciudadela más de 10 pulperías, verdaderos centros de reunión de los más humildes, gauchos y campesinos, quienes allí se abastecían de todo lo necesario –alimentos, herramientas, etc-.

Tucumán era en realidad una provincia, que contenía entonces a las actuales Catamarca y Santiago del Estero. De acuerdo a los registros de la época, la población total era de unos 50 mil habitantes. En la capital, San Miguel, urbe modesta con características de aldea, vivían unas 5 mil personas según una proyección del censo realizado en 1812 en dos de los cuatro barrios o cuarteles en los que se dividía.

tucuman2Las viviendas en su mayoría eran modestas, salvo las que estaban circundando la plaza y pertenecían a los más pudientes. Estas casas, según el escritor Paul Groussac, tenían “zaguán con baldosas, un primer patio lleno de plantas y rodeados de galerías en cuyos postes de cedro se enroscan diamelas y madreselvas, una alfombrada sala de recepción con balcón, muebles de caoba y platería labrada”. En ellas se alojaron algunos de los congresales; el resto lo hicieron en los conventos o casas de sacerdotes.

El Cabildo era la institución principal. De dos plantas y ocho arcos sin torres se alzaba sobre el resto de las edificaciones. De las cuatro iglesias, la única más o menos significativa era la de San Francisco, construida por los jesuitas. En las manzanas adyacentes a la plaza la urbanización era compacta pero a poca distancia se iba haciendo más salteada “para prácticamente desaparecer más allá de la ronda”.

La población nativa que recibió a los congresales bebía aguardiente o caña. Vivían una vida sencilla. Los aglutinaban las festividades religiosas y diversiones populares como las payadas, el juego de naipes, las riñas de gallos, las carreras de cuadrera y de sortija. “La vida de la ciudad –cuenta de la Torre- duraba lo que la luz del sol. Después, se trancaban las puertas y la familia comía a la luz de velas. Sólo algunos mozalbetes en tren de juerga se atrevían a caminar durante la noche”.

Es que San Miguel de Tucumán era, básicamente, una aldea de calles de tierra, casi sin vereda, con viviendas de techo de paja o teja en el centro y ranchos o quintas con sembrados y árboles frutados más a los lejos. En las afueras, el río Salí atravesaba el bajo anegadizo en dirección a Santiago y camino a Salta se amontonaban cañaverales, altos pajonales y luego las llanuras con montes de cebiles y quebrachos.

En su “Breve Historia de Tucumán: del siglo XVI al siglo XX”, Manuel Lizondo Borda ofrece una descripción aún más detallada del entorno: “Al suroeste se abrían hondonadas y tras ellas como una pampa de bajos pastizales. Y más al poniente decoraban el paisaje coposos árboles de sombras, quintas de alegres naranjales y montes que se perdían a lo lejos frente al pie del murallón gigantesco, boscosos también, de las montañas”.

tucuman4En ese ambiente tranquilo y pueblerino, los diputados provinciales debatieron en sesiones abiertas y a veces secretas. A pesar del fragor de los debates, las presiones y el tiempo apremiante, se permitieron también ciertas distracciones (Ver De baile…). Lo cierto es que el 9 de julio, pasado el mediodía, aclamaron la Independencia de las Provincias Unidas en América del Sud de la dominación de los reyes de España y su metrópoli -diez días más tarde se agregaría la frase “y de toda dominación extranjera”-. Presidía la sesión de ese día Francisco Narciso Laprida y 29 diputados suscribieron el acta, de la cual se hicieron 3000 copias -mitad en castellano, mil en quechua y 500 en aymará-. La noticia en Buenos Aires se conoció el 16. El 10 se hizo un baile en la misma casa histórica y se coronó reina a Lucia Araoz de 10 años, a quien luego se llamó “la novia de la patria”.

El congreso realizó sus reuniones en Tucumán hasta el 4 de febrero de 1817, y de ahí se trasladó a Buenos Aires. Las fuerzas realistas amenazaban desde el norte y las condiciones de seguridad no estaban dadas.

Aun así, la atmósfera pueblerina no varió. La gente siguió con su vida sosegada, quizás sin imaginar que nunca se dejaría de hablar de esos meses revolucionados por la realidad histórica.

De baile en baile

Mientras sesionaba el Congreso, todas las semanas había un gran baile en Tucumán en alguna casa adinerada de la aldea. El baile más famoso fue el del día 10. También lo fue el modo en que lo narró el francés Paul Groussac según versiones cercanas: “¡Cuántas veces me han referido sus grandezas mis viejos amigos de uno y otro sexo, que habían sido testigos y actores de la inolvidable función! De tantas referencias sobrepuestas, sólo conservo en la imaginación un tumulto y revoltijo de luces y armonías, guirnaldas de flores y emblemas patrióticos, manchas brillantes u oscuras de uniformes y casacas, faldas y faldones en pleno vuelo, vagas visiones de parejas enlazadas, en un alegre bullicio de voces, risas, jirones de frases perdidas que cubrían la delgada orquesta de fortepiano y violín. Héroes y heroínas se destacaban del relato según quien fuera el relator. Escuchando a doña Gertrudis Zavalía, parecía que llenaran el salón el simpático general Belgrano, los coroneles Álvarez y López, los dos talentosos secretarios del congreso, el decidor Juan José Paso y el hacedor Serrano… Oyendo a don Arcadio Talavera, aquello resultaba un baile blanco, de puras niñas imberbes, como él decía. Y desfilaban ante mi vista interior, en film algo confuso, todas las beldades de sesenta años atrás: Cornelia Muñecas, Teresa Gramajo y su prima Juana Rosa, que fue “decidida” de San Martín; la seductora y seducida Dolores Helguera, a cuyos pies rejuveneció el vencedor de Tucumán, hallando a su lado tanto sosiego y consuelo, como tormento con madame Pichegru…”.

“Breve Historia del siglo XVI al siglo XX”. Manuel Lizondo Borda.
“Historia de Tucumán”, Carlos Paez de la Torre

La Revista Junio 2019


 

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nutricionistaYo no recomiendo la dieta vegetariana”

La licenciada en Nutrición Sofía Ruiz Díaz indica que la carne y sus derivados no pueden ser eliminados de la alimentación; y por fuera de toda polémica apela por un consumo armónico y que no prescinda de nada.

- LR: ¿A quién le indicaría una dieta vegetariana?
- A nadie y de ninguna manera.

Así se presenta la licenciada en Nutrición Sofía Ruiz Díaz cuando la consultamos en su despacho del Policlínico Santamarina de Monte Grande.
Sin importar en qué momento de la charla se da tal sentencia, se puede decir que en su postura hay argumentos. El principal, que las dietas que eliminan la ingesta de carnes y derivados no cumplen con las leyes básicas de la alimentación: Calidad, armonía, adecuación y cantidad.
La palabra armonía se repetirá más de una vez. Ahí reside la clave, parece, de cualquier plan de consumo que una persona elija, más allá de las diferencias y discrepancias.
La profesional hace 15 años que trabaja en ese centro asistencial que funciona bajo la órbita del municipio de Esteban Echeverría. Rodeada de un equipo de fieles compañeros -en su mayoría estudiantes avanzados o recién recibidos-, cada día emprende la tarea cotidiana de adecuar los menús a la necesidad particular del paciente.
Ese que por alguna enfermedad queda internado, es para Ruíz Díaz un individuo único con su historia a cuestas, su patología, su entorno familiar...

Dice: “Cuando entramos a una habitación, vemos una persona”.
En ese trajín diario, hay que compatibilizar con médicos y enfermeros, resolver urgencias y, por sobre todo, adaptar las comidas a las necesidades. En el medio, dialogar con la familia; y hacia adelante, hacer educación alimentaria.
En un universo de 200 personas para recibir su plato diario, no parece sencillo organizar, distribuir funciones, controlar la mercadería, escuchar la opinión de todos y, habitualmente, hallar resistencias.
Llegamos al punto entonces, para, en el contexto de las controversias,
preguntarle qué sucede.Responde con una anécdota. La de un hombre que se negaba a comer carne en vísperas de una compleja cirugía. Su estado nutricional era grave. Debía ser trasladado -y así se hizo- a La Plata.

- LR: ¿Esa discusión se da también con los médicos?
- En mi experiencia profesional no me ha pasado.

- LR: ¿Se da a menudo con los pacientes?
- Forma parte de las vivencias usuales que se dan, así como uno debe enfrentar la resistencia de un ciudadano de otro país -acá en el Policlínico recibimos muchos hermanos de colectividades vecinas- cuando se niega a salir del esquema alimentario al que está aferrado por costumbre.
Lo que Ruíz Díaz explica es que más que una cuestión de número, la situación frente a una persona que asume una dieta vegetariana -estricta o no- plantea casi siempre, del otro lado, una oposición “fundamentalista”.

- LR: ¿Cómo es eso?
- En su mayoría son personas que no escuchan y se cierran en lo que piensan. A veces al punto de jugar con su salud. “Recuerdo -comenta- el caso de una chica que vino al consultorio muy delgada, había perdido mucho peso en las últimas semanas, ya ni siquiera menstruaba. El profesor de gimnasia del colegio le escribió una nota a la mamá prohibiéndole que hiciera actividad física. La habían mandado a cardiología, a una consulta con el psiquiatra”.

- LR: ¿Cuál era su respuesta?
- No quería saber nada. La madre estaba muy enojada.

- LR: ¿Esa cerrazón es tan habitual?
- Lo que yo noto, y me apena, es que por lo general vienen con enormes carencias nutricionales y aún así no oyen razones.

- LR: ¿En qué se basan para resistirse?
- En razones éticas y de salud. Pero están equivocados. Yo les digo que no es necesario que coman mucha carne, ni todos los días. Pero que no la eliminen de la dieta. Al que no come carne le faltan vitaminas, son carentes de proteínas de alto valor biológico. Los vegetarianos tienen que suplementar sí o sí. Quien lleva una alimentación variada, el laboratorio le sale bien, a lo sumo algo pasado en colesterol; el vegetariano debe complementarlo de algún modo.

- LR: Los vegetarianos argumentan que quienes comen carne están excedidos en grasas, colesterol, son más propensos a enfermedades cardiovasculares, a la obesidad.
- Los problemas en el organismo a raíz de la alimentación surgen cuando no hay equilibrio en las ingestas. Es falso avalar eso de que los vegetarianos viven más años. Una persona es más propensa a una vida saludable si además de comer rico y variado, sin prescindir de ningún nutriente, lo acompaña con actividad física, cuidado en el peso, se controla en el consumo de alcohol, no fuma...

- LR: No por comer carne vamos a vivir menos, sino por otros hábitos nocivos.
- Exactamente. Uno puede comer carne pero mantener el peso ideal, hacer ejercicio, practicar yoga, moderar el consumo con legumbres, frutas, semillas, verduras. Es decir, alimentarse armónicamente.

- LR: ¿Todas las personas pueden hacer una dieta vegetariana?
- Yo no la recomiendo, y cuanto más estrictas menos, en patologías y estados determinados. Por ejemplo pacientes con divertículos, colon irritable, gastritis, hernia hiatal.

La licenciada es concreta: la dieta vegetariana no es para cualquiera. Si la elige, el paciente “debe” saber que necesitará, a su juicio, complementarla de alguna manera. Y, fundamental, con el asesoramiento de un nutricionista.
Enfatiza que no la recomienda, en ningún caso.
La carne, afirma, puede reducirse en la alimentación, pero nunca eliminarse.
Más allá de la polémica o cualquier punto de vista, Ruíz Díaz es tajante: “la dieta es cosa seria”.


 Premisa básica

Los vegetarianos no cumplen con las leyes de la alimentación:
• De calidad: HC, proteínas, G, Vitaminas, minerales.
• De armonía: Proporción de HC, proteínas y grasas.
• De la sdecuación: A los hábitos, edad, sexo, patología.
• De la cantidad: De nutrientes y aporte calórico.


Dietas vegetarianas y semi vegetarianas

Vegetariano auténtico: No consume ningún tipo de carne roja, pescado o pollo.
Ovolactovegetariano: Incluye en la dieta huevos y productos lácteos.
Lactovegetariano: Incluye solo la ingesta de productos lácteos.
Vegano: Es la forma más estricta. No incluyen en la alimentación los huevos, lácteos, ni ningún otro producto de origen animal, como la miel por ejemplo.


 

vegano“Los hospitales están llenos de personas que comen carne”

Fundador de la Unión Vegetariana Argentina, Manuel Alfredo Martí defiende con énfasis la ingesta que prescinde de la carne y sus derivados.

Manuel Alfredo Martí es terminante en sus afirmaciones. Con el mismo énfasis que defiende el vegetarianismo como una dieta muy saludable y hasta menciona a Hipócrates como uno de sus antiguos promotores; apela a las conclusiones del conocido Estudio de China, desarrollado por el nutricionista Colin Campbell tanto en oriente como occidente cuyas conclusiones, entre otras, vinculan a la ingesta de proteínas de origen animal con la mayoría de las enfermedades terminales.
El vegetarianismo no es, obviamente, una moda, subraya de entrada. Entonces le hablamos de las “francas controversias” que existen sobre el tema. Dice en este punto, con seguridad, que no existen referencias médicas que liguen a la alimentación en base a vegetales con la promoción de enfermedades.
“Creo que las evita”, dice. Se ampara en la posición de la Asociación Americana de Dietética y de otras entidades a nivel mundial cuando señalan que las dietas vegetarianas son saludables en la medida que se planifiquen adecuadamente. Para todas las etapas de la vida. Martí dicen que en este caso podría hablarse de un consumo equilibrado, que aporte al organismo los nutrientes necesarios.

“Los hospitales están llenos de gente que come carne, no de vegetarianos”. Argumenta.
Volvemos al punto para trasladarle la posición generalizada de que no basta con el consumo libre de carne o derivados. ¿No es necesario suplementarlo?
Responde: “La única vitamina que hoy está sobre el tapete de las discusiones y que es controversial es la B12, por eso todas las asociaciones vegetarianas y veganas del mundo la recomiendan de modo preventivo. Pero en realidad no se sabe bien por qué hay falencias de la B12, que también la tienen los que comen carne”.

- LR: Eso es cierto...
- La mayoría de los laboratorios que aquí fabrican la B12 no lo hacen por los veganos sino que lo hacen por las personas que comen carne.

- LR: ¿Y en cuanto a la vitamina D, los calcios, los ácidos grasos, el hierro sobre todo?
Son mitos que circulan. Pero no hay falencias de ningún tipo. Yo tengo una familia vegetariana, mis hijos son vegetarianos desde la concepción y prácticamente no se han enfermado nunca. Y tampoco han tenido falencias de ningún tipo. Hoy son personas grandes y se desenvuelven sin problemas. Yo hace 44 años que no como carne.

- LR: ¿Tiene contraindicaciones? ¿A quién no le prescribiría una dieta vegetariana?
- La información que tenemos nosotros es que no hay contraindicaciones, al contrario.

- LR: ¿En los niños?, ¿en mujeres embarazadas?
- Mi mujer tuvo varios embarazos y todos fueron normales, sin padecer anemia, ni falta de hierro o calcio. El resto de nuestras amigas que no se alimentaban como ella tenían deficiencias. Si uno se alimenta bien, no hay ningún tipo de problema con este tipo de dietas vegetarianas. Lo que sí hay que hacer es asesorarse correctamente con médicos o nutricionistas que conozcan la materia. Nosotros por ejemplo organizamos el evento vegano más grande la Argentina e Hispanoamérica y ofrecemos la evidencia científica. Tenemos profesionales de prestigio. Una de nuestras asesoras es la licenciada Marcela Manuzza, directora del post grado de Nutrición Vegetariana y Vegana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

- LR: Usted es consciente de que la polémica existe y es vigente; nosotros hemos consultado a nutricionistas y en general se oponen a la dieta vegetariana más estricta.
- Eso sucede porque no tienen la debida información y no están actualizados. La meca de los nutricionistas, que es la Sociedad Americana de Nutrición, la más grande del mundo, los contradice. Yo les pediría a esos profesionales que además consulten la información del PCRM (Comité de Médicos por una Medicina Responsable), entidad que nuclea a unos cinco mil médicos veganos de Estados Unidos que están tratando de modificar, y lo van logrando, las políticas médicas de aquel país. Y de este tipo hay cada vez más posturas en el planeta.

- LR: ¿Cuál es su mirada sobre el denominado veganismo ético?
- El veganismo tiene tres pilares fundamentales. Uno es la defensa de los derechos de los animales, el otro es la salud y el tercero es la protección del medio ambiente. En el año 2006 la FAO publicó un informe titulado “La sombra del ganado”, en donde dan a conocer al mundo que la industria que más contamina al planeta es la de la carne al ser la mayor emisora de gases de efecto invernadero. Lamentablemente hoy los medios lo siguen ocultando. Pero ya en algunos países se está hablando de poner impuestos a la producción de carne; y esto va a ir avanzando.

- LR: Los cultivos de vegetales tampoco escapan a la contaminación...
- Por supuesto, si nos referimos por ejemplo a la soja, la mayoría de la gente ignora cómo este monocultivo está arruinando las tierras argentinas y que no se emplea para alimentar a la gente, sino para darle de comer al ganado. La gente no come soja, los distraídos solo comen soja. Cualquier persona que investiga un poco o averigua, se va a dar cuenta que el origen de la soja es de China. Jamás va a ver un chino comiendo porotos de soja. De donde toman la calidad proteica del poroto de soja es de los fermentos de la soja como el mizo, el tofu, la salsa. Las millones de hectáreas que acá se plantan con soja transgénica son para alimentar ganado en diferentes lugares del mundo, y a costo de eso los argentinos estamos llenos de glifosato en la sangre.

- LR: ¿Qué dice respecto de que la dieta vegetariana no cumple con las leyes de la alimentación saludable?
- Yo creo que hay bastantes errores de cálculos porque por contrapartida se promueve el consumo de carne como algo saludable y, como les decía antes, los hospitales están llenos de personas que comen carne. Evidentemente no ven o no quieren ver la realidad. ¿O la falla estará en la medicina? Pregunto: ¿por qué un médico cuando descubre que un paciente tiene cáncer le dice que no coma más carne? ¿Por qué no se lo dijo antes?

- LR: La idea es que la gente tenga una alimentación armónica. No comer exclusivamente carne y no comer exclusivamente verduras. Ese podría ser un concepto a aplicar.
- Yo creo que si uno desestima que la carne contamina el planeta, que para comer carne hay que matar animales, así estamos como mundo. La falta de conciencia es total. Vuelvo a Hipócrates, el padre de la medicina. Él decía: somos lo que comemos. Que tu alimento sea tu medicina, que tu medicina sea tu alimento. Evidentemente no hemos olvidado por completo.

- LR: ¿Cree que cada vez hay más personas volcadas a la alimentación basada en vegetales?
Por supuesto, el crecimiento del vegetarianismo y el veganismo es exponencial en todo el mundo. En la Argentina también sucede pero la fuerte tradición cárnica que tiene nuestro país demora ese proceso un poco más. Y ni hablemos de las presiones y lobbies para tapar la información verdadera. La mayoría de los legisladores tienen todos intereses agropecuarios. Es una locura.

- LR: Usted lo deslizó, pero es importante remarcarlo. Si alguien quiere orientar su consumo a una dieta libre de carnes, lácteos, huevos, etc, ¿es imprescindible que lo haga consultando previamente a un especialista?
- Por supuesto. Es necesario. En la actualidad hay mucha información disponible, pero no siempre es buena o puede dar lugar a malas interpretaciones. Por eso recomendamos que la gente vaya a ver a un nutricionista especialista en el tema. Insisto, que sepa y lo conozca en profundidad. Lamentablemente la mayoría de los nutricionistas adolece del debido conocimiento.

 

Burn Out

doctor-burnout“LA SALUD NO CONSTITUYE UN FIN EN SI MISMO, SINO UNA CONDICIÓN DE VIDA PLENA Y NO SE PUEDE VIVIR PLENAMENTE SI EL TRABAJO ES UNA CARGA Y SI LA CASA ES UNA CUEVA”
Ramón Carrillo (1906-1956)

 

El Síndrome Burn out (quemado, fundido) es un tipo de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima, y está caracterizado por un proceso paulatino, por el cual las personas pierden interés en sus tareas, el sentido de responsabilidad y pueden hasta llegar a profundas depresiones.

Es una enfermedad laboral.
La padece el 70% de la población mundial.
La OMS la define como la pandemia del siglo XXI.

El concepto de agotamiento, un término originario de los EE.UU. en los años 70 (Freudenberger, 1974; Maslach, 1976) ha sido definido por Maslach y Jackson (1981) como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede ocurrir entre individuos que trabajan en condiciones exigentes y estresantes que superan la capacidad de sus estrategias de afrontamiento y sus expectativas a veces con ideas frustrantes y poco realistas”.

Autoexigencia, penurias laborales y económicas, agresiones y descrédito conforman un escenario que complica el desempeño e incluso la salud de los profesionales que deben cuidarla. Lejos del prestigio social y familiar que los rodeaba hasta hace algunas décadas, diferentes estudios indican que los médicos enfrentan desafíos que pueden llegar a amenazar su integridad emocional.

El síndrome de burn out aparece cuando fracasan los mecanismos de adaptación a situaciones laborales con un “estrés sostenido”.

En la dimensión de “agotamiento emocional”, ser mujer, trabajar realizando turnos de guardia, padecer una enfermedad crónica, ser soltero o divorciado y haber pasado el último año sin trabajar por cualquier causa son todos factores que se asocian independientemente de la ubicación con los niveles más altos de burn out.

“El burn out es cada vez más frecuente, especialmente entre los jóvenes” -dice el doctor Daniel López Rosetti, jefe del Servicio de Medicina del Estrés del Hospital de San Isidro-.
Se considera que existe un periodo de mayor vulnerabilidad en los primeros años de carrera profesional; cuando se produce la transición de las expectativas idealistas hacia la práctica cotidiana, aprendiéndose en este tiempo que las recompensas personales, profesionales y económicas no son las prometidas ni las esperadas. (Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica, vol. 7, Nº 2, octubre de 2011).
Por ejemplo, en los residentes, el agotamiento emocional los lleva a mostrar una reactividad disminuida frente a la emoción. No están ni tan contentos ni tan tristes como debieran, apáticos. El trabajo cotidiano se hace en forma técnica e incluso eficiente, pero distanciada del otro, sin el compromiso de la relación médico-paciente (como decía Francisco Maglio).

 

“El trabajador de la salud es la bisagra ante la demanda institucional burocratizante y mercantilizada y el sufrimiento del paciente que se resiste a todo intento de despersonalización”

Francisco Maglio

¿Qué sienten ellos? Manifiestan que están conformes con el nivel académico alcanzado, pero lejos del enfermo. Esto lleva a que hoy crezca la tendencia a elegir especialidades con un mayor distanciamiento de las personas, como imágenes, hemodinamia, auditoría médica, anestesiología...”

Entre las causas del burn out, (Julian Bustin, Jefe de Gerontopsiquiatría de INECO, (Instituto de Neurología Cognitiva) menciona también las demandas sociales, legales e institucionales, la baja retribución económica y la falta de una formación adecuada para manejar la empatía con los pacientes.
López Rosetti agrega el fantasma de la demanda judicial.

Con respecto a la población en general el “burn out” provoca:

40% más de suicidios.
30% más de drogadicción.
50% más de patología cardiovascular y oncológica.

Por cada enfermo de más que tenga que atender una enfermera en UTI: 30% más de “burn out” y 15% más de morbimortalidad EN LOS PACIENTES (¡) (Am J Psychiatry 2004).

“Está demostrado que el agotamiento emocional está asociado con una mayor tasa de error” (Daniel Flichtentrei- Médico cardiólogo, editor científico de Intramed.)
Por ejemplo, existen estudios que muestran que un médico agotado prescribe más antibióticos innecesarios para evitarse la disputa con los padres.
Por otra parte, aunque el error y la incertidumbre son inherentes a la clínica, debe haber mecanismos de control.
El temor al error no sólo afecta al médico, sino que es el combustible del sobrediagnóstico y el sobretratamiento.”
Otro aspecto muy vinculado con el burn out y que está en alza: la violencia y las agresiones contra médicos.

En la Argentina, este año alrededor del 67% de los médicos encuestados reportaron algún tipo de agresión, ya sea verbal o física, versus el 54% en 2006. Los que más las sufren son los médicos y enfermeras más jóvenes.”
Las circunstancias desencadenantes son: la demora en la atención (44% de los casos), carencia de recursos (33%), comunicación de fallecimiento (8,6%). Contrariamente a lo que podría presumirse, el 63% de los agresores no estaba bajo el efecto de tóxicos ni padecía alteraciones psiquiátricas.

“Entre las causas de este aumento en las agresiones figuran la caída del prestigio social de la profesión, pero también la pérdida de habilidades lingüísticas de los médicos y pacientes” -dice Flichtentrei -. En muchos casos, cuando no hay palabras, aparecen el insulto o la violencia física. Esto no pasaba antes, es parte de un clima social y el médico es la cara visible de un sistema.”

Como en otras profesiones de servicio, el burn out en los médicos puede llevar al abandono de la profesión, al ausentismo laboral, a altas tasas de fracaso matrimonial, a adicciones y hasta a finales sin salida.
La de médico es la profesión que más suicidios registra en el mundo, y con una característica: de los intentos en el varón, el ciento por ciento tiene éxito.

El estrés que es el precursor del burn out se va acumulando, y se va observando que las cosas ya no son todo lo fácil que eran antes.
Al cabo de cierto tiempo, se empiezan a experimentar ciertos problemas de concentración, y/o trastornos de la memoria, y esto a su vez va a dar lugar a que se sufra aún más estrés.
Sin embargo el sufrir todos estos problemas tampoco es algo normal.
Los síntomas del burn out empiezan a manifestarse.

Debido a que se quiere reaccionar contra estos síntomas, se está aún más estresado y como bola de nieve esto hace que se sufra aún más estrés y en consecuencia más síntomas de burn out.

Tratamiento del burn out.

Cuando el burn out se manifiesta como depresión y se lo trata como depresión, o se manifiesta como una afección orgánica (que habitualmente acompaña estos cuadros) y se las trata como tales, no sólo no se los cura, sino que se les hace daño.

"Las consecuencias del burn out de los médicos también recaen sobre los propios pacientes.”

Dado que la relación entre carga laboral y niveles de burn out está claramente establecida en este y otros ámbitos profesionales, deberían ensayarse mejores herramientas de medida de dicha carga laboral.
Cambios en el sistema sanitario, con la consiguiente incertidumbre, políticas de restricción presupuestaria, aumento de las demandas de la población, junto a una disminución de la autonomía del profesional y de su reconocimiento podrían estar detrás de la alta prevalencia del síndrome.

Aspectos más concretos, como la falta de motivación, la ausencia de carrera profesional, las dificultades para realizar una formación continuada de calidad y la sobrecarga burocrática, deberían considerarse como prioritarios y resolverse sin demora.

Fernando Mendyrzyc­ki
(Revisión bibliográfica)

 

La Revista Abril 2019


 

massad150“Nunca sentimos odio, con nuestra forma de ser fuimos transformando todo con amor”

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massadLa familia Massad es un ejemplo extraordinario de fortaleza frente al dolor. Su hijo Marcelo Daniel es uno de los jóvenes argentinos que murieron combatiendo en Malvinas. Ellos han dado siempre un testimonio de paz y reconciliación.
MALVINAS ES UNA HERIDA ABIERTA QUE NOS INTERPELA, QUE NOS CONMUEVE DESDE LA PROFUNDIDAD HUMANA.

El 14 de junio de 1982 se conoció la rendición argentina. Durante una semana, no hubo noticias. Hermetismo absoluto. Familias en todo el país llamaban desesperadas. Tengan paciencia, les respondían.

Una mañana, Dalal y Said Massad se subieron al auto en Banfield con la esperanza de abrazar a Marcelo Daniel, soldado de la clase 62 de la Compañía B del regimiento de Infantería Mecanizado 7 de La Plata. Entusiasmados, se pararon desde temprano en la puerta del destacamento y vieron pasar miles de jóvenes uniformados, con los rostros tristes y serenos, mientras caminaban por un pabellón hacia unos micros que, luego supieron, los trasladarían a Campo de Mayo.

A los gritos, Said se quedó ronco de tanto pronunciar el nombre de su hijo.

“No tenía eco, no recibía ningún eco...una voz en la multitud que me dijera papá, acá estoy yo papá...”

Estuvieron hasta las 10 de la noche, tomados de las rejas, cuando sintieron que era hora de volver. Cerca del portón principal, emergió el Mayor Carrizo, jefe del regimiento.

“No se preocupen -los quiso tranquilizar-, mañana están llegando más soldados del continente, vuelvan a su casa”.

Dalal había dejado de estar tranquila mucho antes. Cuando se enteró de que su hijo tenía que hacer el servicio militar, algo sintió, no sabe por qué pero se puso inmediatamente a llorar.

Descendientes de inmigrantes sirios que se esparcieron por todo el país en busca de trabajo, Dalal y Said nacieron en Banfield, se criaron a pocas cuadras de distancia, se enamoraron y terminaron casándose. Montaron un negocio en la ciudad y formaron una familia: Marcelo Daniel, y dos hijas, Yamilé y Karina.

El varón nació en la Clínica Maternal de Lomas el 31 de diciembre de 1962. Muecas de la vida: de haber nacido un día después quizás otro hubiera sido su destino. Hizo la primaria en el Colegio Lincoln y el secundario en el Colegio San Andrés. Era fanático de Banfield, como el papá. Jugaba al fútbol de arquero. Era tímido con los demás, pero confidente y abierto con su madre. Quería recibirse de contador público y antes de entrar a la colimba había rendido exitosamente el examen de ingreso a la Facultad de Ciencias Económicas.

“Dany, el servicio militar te va a hacer bien, yo te voy a acompañar, vas a aprender de todo, vas a aprender a cocinar, yo te voy a acompañar”. Decía su madre.

Lo hicieron ambos cada vez que podían. En La Plata, en San Miguel del Monte, en La Pampa. Allá donde lo destinaban, ellos iban.

No había nubarrones en el horizonte. Ninguna señal de peligro. Salvo el desgaste de una instrucción más severa que de costumbre, dura, inclemente.

Marcelo Daniel cargaba con el peso del año a cuestas pero nunca dejó de estar dispuesto, siempre de buen semblante. En el amanecer de 1982, el entusiasmo de la baja inminente le permitía asumir lo que venía con mas ánimo aún.

Marzo arribó con incertidumbres. Una sombra de hermetismo se montó a mediados de mes. Jornadas de recorridas desesperadas por distintas unidades militares para conocer su paradero. Finalmente se les informó a los padres que el 23 había sido incorporado al RIMec 7 de La Plata.

“Fue un alivio saber que estaba bien, lo fuimos a ver, le llevamos algo de comida, tratamos de darle ánimo; lo dejamos contento”.

Dalal recuerda hasta el menor detalle.
El joven regresaba a la casa de Banfield los fines de semana.

El 2 de abril se produjo el desembarco y la toma de las islas. Galtieri al balcón, la plaza llena. Emoción desbordante. Miles de personas frente al televisor. Arrastrado por el orgullo patriótico Said, como tantos argentinos, colgó la bandera celeste y blanca en el balcón y salió a celebrar. “Estaba contento, no pensaba en una guerra, nunca imaginé que iba a terminar como terminó...”.

Dalal se puso a llorar y caminó hacia la parroquia a rezar.Daniel

Cuentan que Marcelo Daniel dijo, sin una insinuación de queja: “¡150 años y justo ahora!”.
El 5 le daban la baja. Un primo lo acompañó a retirar el documento. “¿Massad, te podés quedar unos días? Solo unos días”, le dijeron en el Regimiento.
Y se quedó.

Pasó la Pascua con la familia. Fueron los cinco a la Misa de Ramos en la Sagrada Familia.

De vuelta en la unidad militar, se escuchó su voz al otro lado de la línea: “Mamá, prepárenme ropa, nos vamos al Sur, traiganmé abrigo y chocolate”.

La última imagen que tuvieron de él fue lustrando el fusil, calmo. Dalal le dio un rosario blanco. Se despidieron. Said preguntó a un superior para intentar conocer algo más. Recibió una lacónica respuesta: “De Bahía Blanca para allá, no se sabe a dónde irán”.

La Compañía B llegó a Malvinas el 13 de abril.

Dalal se refugió en la fe. Iba todas las tardes a la iglesia. Venían todo el tiempo vecinos a la casa, familiares de distintos lugares del país. La espera se hacía difícil de sobrellevar.

Said se hizo aún más fuerte para “apuntalar a mi mujer, a mis hijas que eran chicas y no tenían real conciencia de lo que sucedía”. El ritual cotidiano de cada hogar argentino en ese entonces se recreaba en el domicilio de los Massad frente al televisor, escuchando las mentiras que promovían un escenario falsamente alentador.

Marcelo Daniel escribía desde Malvinas sin quejas. Decía estar orgulloso de estar allí “peleando por los derechos de su patria”. Eran días apacibles los de abril en Puerto Argentino, centro urbano que le refería al prototipo de un pueblo inglés. Cinco cartas fueron llegando: “es una zona de muchos vientos y pastos secos”. Y repetía: “mamá, verdaderamente en la que más pienso es en vos, no puedo olvidarte”.

La guerra se abatió el 2 de mayo. El desenlace era seguro. El avance inglés, paulatinamente, incontenible.
Vamos ganando, vamos ganando. Las radios revelaban un cuadro distorsionado de los hechos.

Los Massad, al igual que tantos, se protegieron en esa sensación de amparo que transmitían los medios para fortalecerse de esperanza.

Los días, las semanas, fueron eternas. Sin novedades de nombres propios, salvo excepciones.
Marcelo Daniel había unido el rosario blanco a uno de color oscuro que le entregó el ejército en Río Gallegos.

El conflicto bélico está llegando a su fin en la noche del 11 de junio. En las laderas del Monte Longdon se libra la batalla decisiva. Las fuerzas argentinas resisten pero el poderío inglés va venciendo las defensas en la noche polar iluminada fugazmente por los rayos de bengala. Se ordena el repliegue. Hay un grupo de conscriptos a lo lejos atrincherados e incomunicados. El soldado Massad decide ir hacia ellos para avisarles de la orden. Una ráfaga de ametralladora acaba con su vida.

El 11 de junio el Papa Juan Pablo II arribó a la Argentina en misión de paz. Se reunió con Galtieri. Permaneció dos días y celebró una misa multitudinaria. Dalal se fue con tres amigas a la Catedral Metropolitana. Esperó parada durante horas. Cuando vio venir al pontífice, salió disparada y se trepó a las rejas del Cabildo. “Cuando pasó por la Avenida de Mayo, yo tenía la foto de Dany, la estampita y el rosario; en ese momento sentí que de la mano de él caía la bendición”.

Volvió a la casa reconfortada. Yamilé la recibió con una noticia. Ya estaba en el garage el auto renault 18 que le habían comprado a Marcelo para que lo disfrutara a su regreso.

Seguían retumbando las palabras del mayor Carrizo en las horas de vigilia. Estaba una nueva mañana en marcha el auto para ir a La Plata, cuando un vecino marino retirado citó a Said a su casa.

- Coco, sentate. Creo que Marcelo no va a volver.
No quiso creerle. No quería creerle.
- Me llegó a mis oídos la noticia, pero no estoy cien por ciento seguro.

Said volvió como pudo y cuando la enfrentó sólo atinó a decir: “Dalal, suspendamos el viaje”. Pero no agregó más -“para que ella y mis hijas siguieran teniendo aire en los pulmones para respirar”-. Su mujer tampoco quiso preguntar. Aferrados a una esperanza vana, extendieron la espera una semana más.

Un día, su cuñado Miguel tomó coraje y le dijo: “no podemos esperar más Said”, y lo acompañó a La Plata. Una autoridad del Regimiento le dio la noticia que no quería escuchar nunca. Quiso saber cómo había sido. “Murió por los amigos y por la Patria”, le dijeron.

Dalal los vio entrar; venían con un cardiólogo y el cura Agustín. No hacía falta que le comunicaran nada; le bastó con ver al sacerdote.

“Padre -le dijo- ya abracé mi cruz...por qué no a mí”.

Han pasado muchas cosas en estos 37 años. Se ha escrito mucho sobre las consecuencias posteriores de Malvinas.

massadcuadro¿Cómo hicieron los Massad para reconstruirse desde lo más trágico que le puede pasar a un padre, a una madre?
Dalal y Said han hablado siempre, han dado testimonio, se unieron en causas con otros familiares. Se cuidaron mutuamente; cuidaron de sus hijas.

- ¿Cómo lo hicieron?
- Said: Fuimos elaborando el duelo de a poco. Con amor hicimos el primer piso y fuimos despacio creciendo, con fe; desde un principio quisimos estar bien.

- Dalal: Fue algo que nos nació de adentro, como pudimos. Nos ayudó que nunca estuvimos solos. En lo personal, la iglesia y Dios fueron mis refugios.

- ¿No sintieron bronca, resentimiento?
- Said: Nunca sentimos odio, con nuestra forma de ser fuimos transformando todo con amor. Si él tuvo la fortaleza de luchar por la patria, en el continente nosotros tenemos que luchar para la causa esté cada vez más arriba.

- ¿Frente a semejante tragedia han podido darle un sentido a la guerra?
- Said: La pérdida de un hijo es un dolor que nunca desaparece. Pero nos reconforta saber que él como tantos otros dio la vida y peleó por la Patria, por este país que un día le abrió las puertas generosamente a nuestros padres.

El cuerpo de Marcelo Daniel Massad yace en el cementerio de Darwin. Su nombre y apellido figuran en la cruz. Fue uno de los casi cien ex combatientes muertos en combate identificado recientemente luego de un prolongado proceso de negociación entre la Argentina y Gran Bretaña. Para lograr semejante desafío fue clave el trabajo de la Cruz Roja Internacional y del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Los Massad al principio no querían avanzar en ese camino. Con el hecho consumado, lo agradecen. El año pasado viajaron y pudieron sentarse frente a su hijo, y llorarlo, “en la casita en donde ahora vive”.

Dalal y Said, su familia entera, nos dan ejemplo y testimonio de entereza, de valor, de cómo seguir adelante ante la adversidad. Con ellos, la guerra cobra un sentido diferente.

Como dice Coco: “La herencia se pasa de padre a hijo, en este caso él me dejó una herencia. Yo tengo que mantenerla latente y seguir luchando con cariño”.

MALVINAS ES UNA HERIDA ABIERTA QUE NOS INTERPELA, QUE NOS CONMUEVE DESDE LA PROFUNDIDAD HUMANA.

 dalal“Hoy prefiero pensar
que Dios me lo regaló 18 años”.

 

 

 

 


said“Ya está, la guerra quedó lejos. Busquemos la paz. Cristo murió por la humanidad, ellos murieron por la Patria”.

 

 

 

 


massadrosarioSangre en el Rosario

Jorge Suárez vio caer mortalmente herido a Marcelo Daniel en una ladera de Monte Longdon y se quedó con el doble rosario (uno blanco y otro oscuro) que llevaba colgado al cuello. Al volver al país, se lo entregó a los Massad. Para la familia es un objeto sagrado. “Tiene la sangre seca de mi hijo, y es lo único que regresó de él”, dice Dalal.

 

 

 


 “A Daniel, un chico de la guerra”

Es el título de la canción que el cantautor Alberto Cortéz compuso una vez que tomó conocimiento de la conmovedora historia. La letra en una parte dice:

“...Agotaba hasta el alba

las escasas noticias
de las islas lejanas.
Un indicio cualquiera... Daniel
un rumor que saltara
por pequeño que fuera
era ya la esperanza”.


Tito nunca más

 por Mempo Giardinelli

El mundo se le vino abajo el día que le cortaron la pierna. Solo tenía dieciocho años y era un centrodelantero natural, uno de los mejores número nueve surgido jamás de las divisiones inferiores de Chaco For Ever. Acababa de ser vendido a Boca Juniors, donde iba a debutar semanas después, cuando recibió la citación para ir a la Guerra. Aquel verano del ‘82 el General Galtieri ordenó atacar las Islas Malvinas y Tito Di Tullio fue convocado al término de la primera semana. Ahí empezó su calvario.

Le tocó estar en la batalla de Bahía de los Gansos, en la que los cañones ingleses convirtieron las praderas en infierno, los Harriers atacaban como palomas malignas y los gurkas se movían como alacranes. Un granadazo hizo volar por los aires la trinchera que habían cavado por la mañana y una esquirla en la pierna derecha le quebró el fémur y lo dejó tendido, boca arriba, mirando un punto fijo en el cielo como pidiéndole una explicación. Enseguida reaccionó y, en medio de la balacera, se hizo un torniquete para detener la pérdida de sangre. La herida no hubiera sido demasiado grave si lo hubiesen atendido a tiempo, pero la incompetencia militar argentina y la furia británica lo obligaron a permanecer allí por muchas horas, durante las que fue sintiendo cómo la gangrena o como se llamase esa mierda que lo paralizaba le tomaba toda la pierna. El bombardeo y la metralla, ruidosamente unánimes, impedían todo movimiento, y Tito, que parecía un muerto más en el campo de batalla, solo pudo llorar amargamente, inmóvil y aterrado por el dolor y por el miedo, dándose cuenta, además, de que nunca más volvería a jugar al fútbol.

Lo encontraron desvanecido y alguno dijo después que los ingleses lo habían dado por muerto. Unos soldados enfermeros del 7º de Artillería que marchaban en retirada, al día siguiente, lo reconocieron. Chaqueños todos ellos, uno dijo che éste se parece al Tito Di Tullio, el nueve de For Ever, y otro dijo no parece, boludo, es el Tito y está vivo.

Lo colocaron en una camilla improvisada y lo llevaron hasta el comando del regimiento, que por esas horas empezaba a rendirse. La desmoralización era general y nadie sabía quién mandaba. Todos los oficiales estaban desconcertados y de hecho habían abandonado a sus tropas. Batallones enteros estaban a cargo de sargentos, o simples cabos, y cuando llegó la camilla en la que agonizaba ese soldado que había perdido muchísima sangre, alguien, seguramente un oficial británico, dispuso que fuese operado de urgencia en uno de los hospitales de campaña que los ingleses instalaron en Puerto Argentino, nuevamente llamado por ellos Port Stanley.

Allí le cortaron la pierna. Nadie supo ni sabría jamás si fue lo mejor que se podía hacer en aquel momento, pero fue lo que hicieron. Así terminó la guerra para Tito Di Tullio, y también se terminaron su carrera futbolística y sus ganas de vivir.
Cuando regresó al Chaco, cuatro meses después, apenas sostenía su cuerpo magro y encorvado apoyándose en un par de muletas. Pero lo que más impresionaba era la expresión de tristeza infinita que se le había estampado en la cara como un tatuaje virtual.

Esa misma primera semana, las autoridades de Chaco For Ever le hicieron un homenaje en la cancha de la Avenida 9 de Julio. Con las tribunas repletas, minutos antes de un partido de liga todo el estadio lo aplaudió de pie, como a un héroe. Pero todos vimos, también, que Tito no se emocionaba ni sonreía; era apenas un cuerpo irregular coronado por esa tristeza imbatible. Era una mueca mezcla de horror, angustia y rabia, y todos vimos cómo sus ojos velados miraban la gramilla con resentimiento y más allá a unos chicos que jugaban con una pelota a la que Tito, me pareció, hubiese querido patear para siempre.

Desde entonces, muchas veces me pregunté cómo se hará para soportar semejante frustración. Los que estamos completos, y somos jóvenes, no podemos siquiera redondear la dimensión de nuestra piedad. Incapaces de imaginar la crueldad de la tragedia, nos la figuramos como un fantasma que jamás nos alcanzará, ocupado como está –suponemos– en hacer estragos con las vidas de los otros.

Como dos o tres años después, recuperada la democracia, un día yo salía del Cine Sep llevando del brazo a la que era mi novia, Lilita Martínez, y de pronto lo vi y me quedé paralizado. En pleno centro de la ciudad y a las nueve de la noche, apoyado sobre dos muletas deslucidas, de maderas cascadas por el uso y con un par de calcetines abullonados en las puntas a manera de absurdos zapatos silenciosos, Tito Di Tullio extendía una lata esperando que alguien depositara allí unas monedas.

Creo que él no me vio, y yo, cobardemente, no me atreví a acercarme. Di un rodeo arrastrando a Lilita del brazo, y luego me pasé la noche, en rueda de amigos, criticando estúpidamente al sistema político que permitía que nuestros pocos héroes de guerra fuesen humillados. Se suponía que los veteranos recibían algún subsidio del Estado, pero evidentemente eso no impedía que acabaran pordioseros. No había programas de trabajo para ellos, y además la sociedad los despreciaba: por duro que fuese reconocerlo, nadie quería ver en los excombatientes su propia estupidez. Por eso, automarginados por el resentimiento infinito que los vencía, los supuestos héroes se habían convertido en un problema incómodo e irresoluble. Eran glorias de una guerra que ya no importaba a nadie y no valían más que un discurso por año en boca de algún cretino con poltrona en el poder.

Durante un largo tiempo dejé de verlo, y nunca supe si fue por pura casualidad o porque Tito desapareció de las calles de la ciudad. Ya nadie hablaba de esa guerra y todo el país se alarmaba con otras crisis más visibles y cercanas.

La democracia era una ardua tarea a finales de los ochenta. La crisis económica empezaba a hacer estragos, y, como si la decadencia de muchas instituciones fuese una de sus consecuencias inevitables, también For Ever se vino abajo. El club entró en una pendiente de la que todavía no termina de recuperarse: desafiliado de todas las ligas durante años, solo después de una amnistía se le permitió volver a jugar en los campeonatos promocionales del interior del país. Y esa reactivación futbolera demostró que la vieja pasión de los chaqueños por el único equipo que llegó a jugar en primera en varios torneos nacionales se mantenía intacta, y todos volvimos al viejo estadio de la 9 de Julio con las mismas antiguas banderas, bombos y entusiasmos.

Ahí reencontré a Tito, afuera del estadio, junto a las puertas de acceso a las tribunas populares. Los días de partido llegaba temprano, abría una mesita de tijera y colocaba sobre ella un canasto con golosinas y banderines, cigarrillos y cosas de poco valor, casi insignificantes, y se quedaba distraídamente apoyado en su único pie y con la muleta en el sobaco.

La primera vez me acerqué a saludarlo y él se dejó abrazar, mansamente, como un hombre resignado a su desdicha. Me pareció que no le disgustaba que la gente lo viese y saludase como a un viejo héroe, de la Guerra y de los listones blanquinegros de la casaca forevista. Pero enseguida me di cuenta de que, aunque devolvía todos los saludos, conservaba ese gesto mínimo, esa leve mueca de resentimiento que los viejos amigos, al menos, podíamos advertir.

Yo pensé que no aceptaba convertirse a sí mismo en recuerdo y que esa era su tragedia, porque seguía siendo un símbolo del For Ever campeón de los años de la dictadura. El reconocimiento de la gente no era más que eso: un saludo momentáneo. Y aunque todos le brindaban su afecto, y más de uno le compraba cosas que no necesitaba, era obvio que en el fondo todo eso lo enfurecía secretamente. Por eso no entraba jamás a la cancha.

Lo observé durante varios fines de semana: desinteresado de lo que pasaba adentro, siempre de espaldas al estadio, su patético desprecio solo conseguía subrayar cuánto odiaba asumirse como mito, como estatua viviente del gran centrodelantero que la Guerra había malogrado.

Y en el exacto minuto en que comenzaba cada partido, Tito se iba. Casi en simultáneo, podía escucharse el pitazo dentro del campo y verlo desarmar la mesita. Velozmente plegaba la bandeja, la reconvertía en maletín, se la cargaba a la espalda y se marchaba a toda la velocidad que le permitía su andar irregular y roto.

Una tarde me quedé afuera, y antes de que huyera me le acerqué. Yo había pensado varias veces, antes, en ayudarlo de algún modo. Una vez lo propuse para un trabajo en la universidad; otra convencí a los japoneses del Zan-En para que lo admitieran en la panadería. Pero él ni siquiera se presentó para hacerse cargo. Tampoco me agradeció las gestiones ni pareció apreciar mi comedimiento. De modo que dejé de insistir y aquella tarde, a las puertas de la cancha, simplemente quise invitarlo a ver juntos el partido desde la platea. For Ever jugaba contra Racing de Córdoba por las semifinales del Promocional, era un sábado soleado, la cancha estaba llena y yo había conseguido un par de buenos lugares.

Pero apenas formulé la invitación Tito me dijo que no con la cabeza, que movió frenéticamente. Nervioso, pero sobre todo enojado por mi insolencia, golpeó el piso con la muleta y me dijo “No jodás, andate de acá”. Y me miró fijo y sin pronunciar otras palabras me rogó con los ojos, que parecían de fuego, que me alejara de allí.

Me aparté, por supuesto, y entré a la cancha justo en el momento, apenas comenzado el partido, en que For Ever marcó un gol. A juzgar por el estallido jubiloso en las tribunas, la gritería y el rumor de los tablones repletos, había sido un golazo de esos que vuelven loca a la hinchada porque se producen en los primeros segundos del partido, cuando el equipo rival está apenas ordenándose en el campo. Me di vuelta para decirle dale Tito, vení, no te pierdas esta alegría, pero él ya se iba y cuando lo llamé no se dio vuelta, ni siquiera vaciló.

Nunca más vi a Tito Di Tullio. Nunca más volvió al estadio, no lo vi más en la ciudad y aunque hice algunas preguntas, meses después, nadie supo darme razón. Muchas veces pensé que se habría suicidado, como tantos excombatientes de Malvinas. Imaginé que lo encontraban colgado de una viga, o que se tiraba al Paraná desde lo más alto del puente que lleva a Corrientes. Y más de una mañana me descubrí, vergonzantemente, buscando una nota luctuosa en los diarios locales.

Pero nunca más lo vi y creo que fue lo mejor que pudo pasar. Tito perdió por goleada con la vida y acaso su único triunfo fue saber evaporarse.

Suelo pensar que esa es la clase de resultados que arrojan las guerras idiotas: nunca hay un final, un verdadero final para sus protagonistas anónimos. Solo ellos, cada uno de ellos y absolutamente nadie más, han de saber lo insoportable que es vivir con el resentimiento quemándote el alma.

Por eso, me dije, mejor olvidar a Tito, no buscarlo nunca más. En todo caso, capaz que un día de estos escribo un cuento y lo hago literatura.

Mempo Giardinelli

 

Lo peor que nos puede pasar es el olvido

robertofunespor Dr. Fernando Mendyrzycki

La de Roberto Gustavo Funes es una de las tantas historias vinculadas a la guerra de Malvinas. Su relato descubre lo absurdo del conflicto bélico y humaniza a los protagonistas. En la actualidad, elige compartir su experiencia con el deseo de dejar algún mensaje a las nuevas generaciones.

No hay una historia única de Malvinas; hay tantos relatos como protagonistas de la guerra. Algo dijo en este sentido el periodista y ex combatiente Edgardo Esteban al prologar la antología “Las otras islas”, compendio de narraciones que ayudan a reflexionar sobre las consecuencias personales provocados por el conflicto bélico de 1982.

Sostiene Esteban que transcurridos más de tres décadas, lo que no nos puede pasar como argentinos es olvidar. Habrá reparación, justicia, cuando haya memoria. Semejante desafío exige una tarea cotidiana.

La experiencia del ingeniero Roberto Gustavo Funes nos remite a aquellos preceptos. A los 19 años vivió la antesala, el temor de los preparativos, el mes frenético en Puerto Argentino luego del desembarco. Fue testigo de su propia fragilidad, de sus fortalezas y, por sobre todo, del valor humano de los grandes héroes anónimos que estuvieron junto a él. Desde hace unos años entendió -en sintonía con Edgardo- que su misión es hablar, poner en palabras el drama, darle nombres y apellidos, para reconstruir el pasado y alumbrar el futuro a las nuevas generaciones.

Enero de 1982. Roberto cursa segundo año de la facultad y lo destinan al Hospital Aeronáutico de Pompeya para hacer la instrucción militar. Muy lejos estaban de su imaginación lo que vendría después. Oficiaba de camillero en las guardias. A fines de marzo, llega la orden de alistarse para, supuestamente, dirigirse a Tandil a realizar maniobras, término de la jerga castrense empleado para denominar a los ejercicios básicos de combate. El grupo lo completan el soldado Marcelo Naón (20), el enfermero Miguel Lucarelli (28) y el doctor Baruso (34). Les llama la atención que reciban ropa nueva y armas. El Boeing de las F.A. parte de El Palomar y aterriza en Plumerillo, Mendoza, donde suben oficiales. La nave orienta vuelo y aterriza nuevamente en Tandil; de ahí a Comodoro Rivadavia sin escalas.

En la base aérea de esa ciudad, sorprende a Roberto y al resto el escenario: aviones rasantes haciendo piruetas en el aire, movimientos de tropas, de insumos, de hombres. “Era -rememora- como estar dentro de una película”.
¿Información? Ninguna. Silencio total, hermetismo. Intuimos que ninguno de ellos se atrevía a preguntar temiendo conocer una verdad que los desvelara.
Las jornada siguientes estarán marcadas por la incertidumbre.

La noche del uno de abril, el doctor Baruso es convocado a una reunión de oficiales. Regresa con una orden: no decir nada. Pero por una razón “humanitaria” comparte el secreto, con la condición de que a ninguno se le ocurra “salir corriendo, escapar o hacer un llamado telefónico”.

“Argentina -les dice- ha tomado la decisión de tomar las Islas Malvinas”.
En la madrugada del día dos, tres Hércules despegarán de Comodoro Rivadavia. Los cuatro irán como soporte médico junto a los profesionales del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la F. A. El plan era el siguiente: la Armada desembarcaría y ocuparía Puerto Stanley. El GOE iría como respaldo a la espera de instrucciones. Si los avisos no llegaban, la orden era proceder igual y aterrizar en las islas. Sin eufemismos, se les informó que podían suceder tres cosas: “que ya estén los nuestros al mando, que nos crucen un camión y recibamos miles de balazos al bajar el avión o que al tocar pista volemos por los aires”.

No sorprende, por eso, que la noche del día uno, Roberto escriba una carta de despedida a sus seres queridos: “a mis viejos, a mi novia y a los hijos que no iba a tener”. Conserva aún la hoja de cuaderno arrugado donde en cursiva afirma estar orgullosos “de lo que estoy haciendo en defensa de mi patria”.

Ese era el sentimiento general: que todo terminaría mal, y pronto.

El joven camillero colimba recuerda a los Hércules esperando en la pista de Comodoro, a los oficiales del GOE con gestos duros, caras pintadas, caminando como robots ensimismados. Y luego el ruido “espantoso” de las máquinas encendidas, los gritos guturales que los militares emitían para descomprimir tensiones. Un ambiente de “locura” encima de las aguas del Atlántico Sur en dirección a un destino incierto.

A la altura de las islas, las instrucciones no han llegado. Entonces los Hércules descienden apuntando a la pista del puerto.

malvinas01- ¿Tu primera imagen?
- Más que imagen, la seguridad de que estábamos jugados. Teníamos mucho miedo, pero no sólo nosotros, los benjamines del equipo. Ellos, los militares, también. Uno de ellos me dijo días más tarde, compartiendo unos mates: ´Miedo tiene hasta el más guapo, la diferencia es que a nosotros se nos entrena para superarlo´.

Flameaba en Puerto Stanley la bandera británica cuando los Hércules tocan pista. A lo lejos, unos soldados en posición de tiro. Al minuto, la señal de distensión: “No tiren, son argentinos”.

- Imaginamos el alivio...
- Fue una descompresión general, todos llorando abrazados en una mezcla de emoción y terror aún presente.

Roberto participa de las primeras acciones, hasta las más simbólicas: desde arriar el pabellón inglés, a cambiar el cartel de Falklands por Islas Malvinas.

Los ingleses han escapado y en paralelo al despliegue de hombres, el grupo que integra Roberto tiene a su cargo instalar lo más rápido posible una enfermería. A los días llegarán refuerzos: médicos, camilleros, enfermeros y recursos varios para armar un hospital de campaña.

- ¿Qué información tenían ya para entonces?
- No mucha. En lo que a nosotros concernía, que se acelerarían las gestiones para montar el hospital en un colegio de Puerto Argentino. Y la fría y escueta comunicación de que íbamos a tener una guerra.
El cuerpo sanitario montó además, al costado de la pista, una carpa gigante para servir de puesto de socorro con sueros, camillas, sangre y tubos de oxígeno. La mole de tela gruesa aguantará los bombardeos y sobrevivirá al conflicto de pie.

- ¿Eran conscientes del peligro?
- A cada rato, era imposible sustraerse de ese entorno, de lo que vendría.

malvinas02En ese mes de abril sucedió de todo. Roberto recuerda con detalles los días de tensión y trabajo permanente en el frío inclemente de Malvinas, donde el tiempo cambia al minuto y las ráfagas de viento raspan la piel.
Al término del mes, los cuerpos de Marcelo Naón y de Roberto dicen basta. Una neumonía crónica los pone en zona de riesgo; y la directiva es enviarlos al Hospital Aeronáutico de Comodoro.
El destino les hace un guiño de suerte, porque no volverán a las islas.

La guerra estalla el uno de mayo.
Tras la rendición argentina, a mediados de junio, Roberto sigue en el servicio militar nueve meses más. Asiste en el Hospital Aeronáutico de Pompeya a los soldados que sobreviven con graves heridas en cuerpo y alma.
Desde entonces, la causa Malvinas lo ocupa todo el tiempo.

- ¿Hay algún día en el que no te aparezca ninguna imagen o recuerdo?
- No. Malvinas está presente siempre, la tengo permanentemente adentro.

- ¿Los efectos de esta experiencia influyen en tu vida cotidiana?
- A cada momento. Cuando volví, lo primero que hice fue casarme. Conformé una familia y así cumplí un sueño. Pero debieron pasar muchos años hasta que pude hablar, compartir e intentar de ese modo dejar algún mensaje. Busqué a aquellos con los que había estado en las islas y de a poco fuimos armando una fraternidad, un espacio de reflexión, por el bien nuestro y para aportar algo a los demás, especialmente a los chicos.

- ¿Cómo lo hacen?
- Ahora por ejemplo estamos preparando en la Biblioteca Antonio Mentruyt de Lomas -de la que soy presidente-, una obra de teatro con adolescentes. Es la historia de un maestro que decide ir a la guerra aunque había sido dado de baja; porque de lo contrario no podría estar al frente de un aula para enseñar que Belgrano y San Martín dieron su vida por la Patria. Muere en combate. Además de esto damos charlas en escuelas

- ¿Qué les transmiten a los chicos?
- Les decimos que en ese momento, la Patria era nuestro compañero, que debíamos cuidarnos y cuidar al otro; que la guerra es traumática pero nos deja enseñanzas positivas; que vivimos en un país donde el 30 por ciento de la población vive bajo la línea de la pobreza y que para salir adelante tenemos que ser serios, esmerarnos, preocuparnos por los que menos tienen y hacer las cosas lo mejor posible. Les decimos que si alguna vez queremos recuperar las islas en forma pacífica y lograr que los ingleses de ahí quieran ser argentinos, tenemos que conformar primero un país como la gente.

- ¿Cómo repercute esto que hacen en lo personal?
- Para nosotros es una tarea sanadora.

- Alejados en el tiempo, ¿encuentran un sentido a una guerra que a todas luces arrasó con una generación?
- Coincido con esa idea. Fue un absurdo. Los militares pensaban que seguirían en el poder si triunfaban en Malvinas. Nosotros fuimos parte de esa locura, pero no tomamos decisiones; sufrimos y cargamos con las consecuencias. Yo estuve 30 años sin poder hablar, salvo en mi ambiente más íntimo. Un día logré salir de ese encierro para poder encontrar a mis compañeros y compartir el ejemplo de tantos hombres que tuvieron acciones humanas heroicas.

- A tantos años, ¿Cómo vivís este presente?
- Es un momento muy particular, en donde la lógica dinámica de la historia nos sigue poniendo en el lugar de los hechos pero de otra forma; quizás para seguir buscando respuestas, como si continuáramos armando un rompecabezas. Por eso pensamos el día a día, es inevitable, y nos reunimos los veteranos para conversar, hacer catarsis, revivir instantes increíbles, tratando de superar situaciones dolorosas. Es imposible no pensar.

- ¿Le ven un sentido a Malvinas?
- Para mí la guerra no sirve para nada. Es una aberración. Pero para aquellos que estuvimos ahí late en forma permanente el recuerdo de las acciones heroicas de jóvenes que luego terminaron, algunos, pidiendo limosnas en los trenes. Creo que hay que resignificar todo, encontrarle la vuelta, el lado positivo. En Malvinas murieron más de 600 personas y hubo luego casi la misma cantidad de suicidios. Por eso siento que este camino que emprende mucha gente, compartiendo experiencias, es un mecanismo de protección que nos va sanando con el anhelo de dejar un ejemplo a los más chicos.

En el prólogo de “Las otras islas”, Edgardo Esteban afirma que a lo largo de más de tres décadas, su misión fue “rescatar la parte humana de la experiencia de aquellos días en las islas, cuando muchos intentaban silenciarla o esconderla”.

De eso se trata, entonces, lo que también propone Roberto: no darle nunca más la espalda a Malvinas. “Lo peor que nos puede pasar es el olvido”, repite hasta el cansancio.

La Revista Marzo 2019


 

cangelosi150“Las mujeres teníamos que demostrar siempre que estábamos capacitadas”

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Maltrato Infantil

maltratopor Dr. Fernando Mendyrzycki

Muchas veces soy llamado en consulta, tanto en el Hospital como en el ámbito privado, para asistir a niños que han presentado “un traumatismo de cráneo”.

No son pocas las oportunidades en las que, al efectuar el interrogatorio a los padres y el examen al niño, surgen datos que hacen pensar que estamos ante un niño maltratado.

El maltrato a los niños es un fenómeno universal que no tiene límites culturales, sociales, ideológicos ni geográficos. No existe país o comunidad que escape a él, se presenta en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.

Los modelos o métodos de educación de los hijos han cambiado de acuerdo a la época y la cultura sin embargo el maltrato a los hijos ha persistido.

El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

- Una cuarta parte de todos los adultos manifiestan haber sufrido maltratos físicos de niños.

- Una de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia.

- El 10% de los traumatismos asistidos en guardias NO fueron accidentales.

- La mayoría de las víctimas eran menores de dos años.

- El 30% de las fracturas en menores de dos años eran secundarias a abuso físico.

El maltrato infantil no consiste sólo en las agresiones y abusos físicos, también tiene graves consecuencias psicológicas para el desarrollo de los niños.

Los niños no tienen las herramientas necesarias para reconocer o defenderse del maltrato, ya sea por bullying en el colegio, en la familia u otros círculos sociales. Su situación de vulnerabilidad los hace propensos a desarrollar problemas, como dijimos, en el desarrollo de su personalidad, además de las lesiones físicas, por lo que se debe intervenir lo antes posible.

Es por ello que debemos aprender a reconocer las señales de maltrato y alertar de este problema:

* Señales físicas repetidas (ojos morados, magulladuras, quemaduras).
* Cansancio o apatía permanente.
* Cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente.
* Conductas agresivas o rabietas severas y persistentes.
* Relaciones hostiles y distantes.
* Actitud hiper vigilante.
* Conducta sexual explícita e inapropiada para su edad.
* Conducta antisocial o sintomatología depresiva.

Los padres que ejercen abusos físicos o psicológicos sobre sus hijos pueden presentar estas señales:

* No parecen interesarse por el niño.
* No concurren las citas y reuniones escolares.
* Desvalorizan a su hijo en público.
* Hablan del niño como si se tratara de una propiedad.
* Hablan de problemas familiares o de pareja.
* Recogen y llevan al niño al colegio sin permitir contactos sociales.
* Abusan de sustancias tóxicas.
* Justifican la disciplina rígida y autoritaria, y habitualmente utilizan una disciplina inapropiada para la edad del niño.

No todas estas señales son indicativas de maltrato infantil, pero es importante percibirlas y avisar, teniendo en cuenta que una conducta muy habitual consiste en negar el maltrato con todo tipo de excusas y rechazar cualquier posible ayuda, en lugar de reconocer sus dificultades.

Las condiciones de riesgo para la presencia de maltrato pueden originarse en los padres, el embarazo, el niño y las características de la convivencia familiar, incluyendo aspectos sociales y culturales relacionados con la violencia.

En los padres
* Historia personal de maltrato.
* Madres adolescentes.
* Alcoholismo, drogadicción.

Embarazo
* No deseado.
* Alto riesgo biológico.
* Depresión post parto.

El niño
* RN con malformaciones.
* Alteración de los primeros vínculos.
* Hospitalizaciones prolongadas.
* Discapacidad física o mental.
* Trastornos severos de conducta.
* Bajo rendimiento escolar.

La familia
* Antecedentes de conducta violenta.
* Familias desintegradas.

El entorno
* Marginación, cesantías, pobreza.
* Aceptación cultural de la violencia.
* Ausencia de redes sociales de apoyo a la comunidad.

Ningún factor explica por sí solo el maltrato; tampoco existe una asociación característica de alguna de las formas de maltrato. Se requiere el estudio de cada caso individual y la acumulación de estos factores para la orientación diagnóstica.
Hasta aquí estaríamos tentados de pensar que el maltrato infantil se asocia con condiciones socio económicas propias de los países subdesarrollados pero voy a hacer referencia a un síndrome que desmiente este concepto: se trata del Síndrome de Munchausen por poder.

Es una forma particular de maltrato infantil en la que uno de los padres, generalmente la madre (y habitualmente con situación laboral vinculada a la medicina asistencial) provoca signos y síntomas en su hijo, o bien, simula la existencia de éstos con lo que consigue atención médica y caras maniobras terapéuticas muchas veces riesgosas y dolorosas para el niño. Se han visto casos de apneas no comprobadas, intoxicaciones provocadas (por automedicación), convulsiones inexistentes, agregado de sangre a muestras de orina; etc.

Entre los antecedentes personales del perpetrador, destaca el padecimiento por parte de uno de los sujetos de un SMP en su infancia, así como de malos tratos en otro de los casos. También es reseñable que en un caso, los padres estuvieran en prisión acusados de la muerte de un hijo, hermano de una de las pacientes.

En el 50% de los casos se comprueba la existencia de rasgos ansioso-depresivos en las madres. En general, las características encontradas en la víctima son las recogidas habitualmente en la literatura médica. Así, este tipo de maltrato se produce en niños y niñas con la misma frecuencia y es más habitual en la primera infancia, en especial en niños menores de 5 años. El SMP es un cuadro de difícil diagnóstico que ha visto incrementada su incidencia debido al mayor conocimiento y sensibilización profesional. El diagnóstico debe sospecharse en todo niño que ha sufrido múltiples visitas, estudios e ingresos hospitalarios y/o que presenta una patología abigarrada, que recidiva y responde mal al tratamiento habitual.

El tema del maltrato “por poder” parece hacer más referencia al abusador que al abusado, al poder de padres con característica sicopáticas, al poder de los responsables de la Salud Psicofísica de la población, al poder de políticas económicas que marginan, al poder de educadores que rotulan niños con fracaso escolar y presionan a los padres para que presionen a los pediatras y/o neurólogos infantiles para que “estudien” o “mediquen” a sus niños.

Como vemos, hay diversas formas de maltrato infantil conocerlas es útil para identificar y denunciar a los responsables y sus cómplices.

Dr. Fernando Mendyrzycki
Neurólogo Infantil Universitario

Fuentes:
DSM IV Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos mentales.
Osorio CA El niño maltratado.
2ª edición, México DF 2017
Anales de Pediatría, Junio 2018

“Las mujeres teníamos que demostrar siempre que estábamos capacitadas”

cangelosi320La Revista entrevistó a la doctora Diana Marta Cangelosi, especialista en infectología con 40 años de experiencia en el Hospital Muñiz. En una extensa charla, compartió su experiencia profesional en un contexto marcado por las desigualdades de género.

Diana Marta Cangelosi está jubilada pero se sigue sintiendo médica. Trabajó durante cuatro décadas en el Hospital Muñiz, donde se formó como infectóloga, especialidad que abrazó con pasión cuando tuvo como docente al recordado doctor Francisco “Paco” Maglio, quien supo transmitirle la visión “humana” y cercana de la profesión en su interacción con el paciente.

Si bien también atendió mucho tiempo en un consultorio privado y ejerció en centros de atención vecinales; su extensa y rica trayectoria transitó principalmente por los pasillos, guardias y unidades del Muñiz, establecimiento de excelencia y prestigio. Empezó como concurrente en 1973 y en el cargo de jefa de unidad dejó paso a las nuevas generaciones, en octubre de 2010, cuando sintió que ya era el momento, que había dado todo.

¿Cómo habrá sido la experiencia de una mujer, con vocación, ambiciones y proyectos, para abrirse camino en un universo laboral, como cualquier otro, dominado por la impronta machista?

El caso de la doctora Cangelosi puede ser ejemplificador de una época. Su palabra, su historia, nos permite poner en primer plano el debate desde una perspectiva bien personal, cercana. Sus recuerdos, signados en ocasiones por trabas, discriminación y mal trato, por suerte nos sirven para validar, hoy, el esfuerzo femenino en esta revolución que es imparable.

Se toma segundos para responder, como si para hacerlo necesitara volver a sentir. Ella fue capaz de abrirse camino a fuerza de constancia, firmeza en sus propósitos. Luego de escucharla es imposible no pensar en aquéllas que quizás no tuvieron recursos y templanza para superar las dificultades. Nos alivia saber que su testimonio puede ayudar a la lucha del presente para sortear las distancias de género.

En 1978 pasó a la guardia como médica rentada, ya con dos hijos. Todas las mañanas en el hospital, y un par de tardes en una unidad sanitaria de Longchamps.

- ¿Cómo hacía para que eso no influyera en la familia, en los chicos?
- Fue difícil. El desafío de armonizar las funciones que se nos tenían -y tienen- asignadas como mujer con el trabajo, no fue sencillo de superar. Tenía ayuda en casa, tuve un compañero que me acompañaba, y desde esa contención siempre traté de hacer un equilibrio sano entre la vida familiar y la profesión.

- ¿Cómo lo vivía? ¿Era capaz de disfrutar en cada espacio, de que ninguno contaminara al otro?
- No puedo negar que como mujer vivía con culpa por saber que restaba tiempo a la casa, a los chicos, a los afectos. Manejaba esa culpa como podía, haciendo grandes esfuerzos.

El porcentaje de mujeres médicas, en ese contexto en que nos situamos, era muy bajo. En el Muñiz, acota Cangelosi, no más de un 20 por ciento. Cuando asume como jefa en una unidad de HIV, era la cuarta en una posición similar de mando en todo el hospital. Esa desproporción, sumada a la prevalencia de una cultura notoriamente machista, obligaba a trabajar en atmósferas muy adversas.

- ¿Los pacientes tenían prejuicios con las mujeres médicas en ese momento?
- Obviamente confiaban más en los hombres, aunque yo por suerte, en toda la primera etapa no lo experimenté tanto, porque era concurrente en una sala de mujeres. El Muñiz, como todos los hospitales, era sumamente machista y hasta diría retrógrado en muchas cosas. Así era el panorama, como lo era creo yo en cualquier ambiente laboral de entonces. No era fácil ser mujer.

- ¿Qué sucedía con los colegas hombres?
- Te hacían notar la distancia, la diferencia, en actitudes, en palabras, en gestos. Las mujeres teníamos que demostrar siempre que estábamos capacitadas, teníamos que asegurar que nuestra vida familiar no iba a producir ningún trastorno en la actividad profesional.

- ¿Las mujeres lo tenían asumido que era así?
- Lo vivíamos como algo normal, que no estaba en discusión. Era natural que pasara.

- ¿Se las discriminaba incluso?
- Yo he vivido muchas anécdotas en las que subestimaron mi capacidad por el solo hecho de ser mujer.
Para muestra un bóton: “Una vez tuvimos una discusión profesional con otro jefe de unidad, en una reunión con nuestro superior inmediato. No recuerdo por qué cuestión. Lo cierto es que discrepamos, yo expuse mis ideas, él la suya, pero lo indignante para mí fue que su conclusión es que lo que yo decía no tenía valor...”

- ¿Por ser simplemente mujer?
- Exactamente. Sólo por mi género y no por las razones que fundamentaban mi postura. Eso no importaba para él.

- ¿Cuál fue su reacción?
- Le pedí que se retractara, pero no lo hizo.

- ¿Qué medida tomó el superior de ustedes?
- Lo que me dijo después, en su despacho, demuestra cómo se naturalizaban esas desigualdades. Me dijo, “Diana, tranquilizate, vos tenés que comprender que sos mujer”.

- ¿Cuántas mujeres no habrán podido sobreponerse a situaciones similares?
- Seguramente muchas, sin duda.

- ¿Qué aspectos de su personalidad cree usted que le permitieron rebelarse y no ceder a esas injusticias?
- La tozudez supongo, la determinación para hacer las cosas, para defender lo que quería o sentía que era lo correcto (se queda con la vista como recordando algún suceso en especial).

Son varios. Luego de contar que las comidas en las guardias eran responsabilidad de las mujeres y que en las reuniones de jefes de unidad, los hombres hacían “rancho aparte” y charlaban en complicidad dejándolas al margen; Cangelosi recuerda un hecho que parece increíble pero fue real: “Una noche nos reunimos varios médicos con sus respectivas parejas fuera del hospital. En un momento de la charla, el que era nuestro jefe entonces dice con natural soltura una frase horrenda: ‘todas las mujeres médicas que hacen guardia son putas’. Se imaginan el momento, no lo podía creer, además era una de las destinatarias del mensaje. La situación se puso muy tensa, ahí, y más tarde en mi casa. Luego lo agarré en el hospital y le pedí explicaciones. ‘Esto hay que aclararlo’, le dije; no sabía cómo pedirme disculpas”.

- Una vez que asumió la jefatura, ¿se le hacía también difícil ejercerla con los hombres?
- En general no tuve problemas porque tenía una personalidad bastante enérgica. Mi actitud no era persecutoria, pero pedía responsabilidad y era exigente. Esa actitud me valió sufrir algunas represalias, dos o tres casos aislados, que tenían que ver todos con una cuestión de género obviamente. Pero la verdad es que la mayoría de la gente aprobaba mis decisiones y las respetaba. Fui muy afortunada y recibí miles de muestras de afecto y consideración. Mis compañeros no querían que me jubilara.

- En la actualidad hay muchas más mujeres médicas pero la actitud machista persiste, como en otros ámbitos.¿Qué mensaje les daría a las profesionales jóvenes?
- Como está ocurriendo en otros espacios, las mujeres médicas deben poner en blanco sobre negro estas situaciones de desigualdad, deben reunirse, armar redes para poder expresarse y cambiar la mirada.

- ¿Piensa que los hombres también tienen que reunirse?
- Por supuesto que sí, ambos procesos de maduración y crecimiento deben darse en paralelo. Los hombres deben reconstruir su masculinidad y saber leer el mensaje que les estamos enviando las mujeres.



“Impotencia, mucha impotencia”

En su trayectoria, la doctora Cangelosi marca un instante fundamental que coincidió con la aparición del SIDA; drama que impactó en las bases de “una generación de médicos infectólogos que creíamos que todos se podía solucionar con los antiobióticos, que nos aferrábamos a la esperanza de que los enfermos, por más graves que estuvieran, tenían posibilidades de revertir su cuadro”.

- ¿Qué les generó esa situación?
Impotencia, mucha impotencia. La primera etapa del SIDA nos golpeó profundamente, con el agravante que potenció los casos de tuberculosis y ambas, vinculadas, hicieron estragos. Nosotros hasta entonces nos creíamos los salvadores y nos vimos desbordados, en recursos, en medicación. Los trastornos que eso generó en los médicos, tanto en hombres como en mujeres, fueron graves: adicciones, problemas cardíacos, psicológicos. Recuerdo que yo tenía un cargo como funcionaria en Almirante Brown y un gran amigo y colega que trabajaba en la provincia me invitó a hacer un curso y me puso al tanto del tema del burnout (síndrome del desgaste profesional) A partir de ahí implementamos un grupo de reflexión terapéutica que sacó a la luz bastantes cuestiones y pudimos mejorar varias. Entendimos que los efectos en el profesional podían ser importantes, ya sea por vincularse muy intensamente con el paciente o por endurecerse y poner barreras. Esa experiencia de grupo nos hizo tomar conciencia, nos ayudó.

- ¿Hombres y mujeres reaccionaban ante ese panorama del mismo modo?
A las médicas no salía ese instinto maternal que nos volvía más protectoras pero a la vez expuestas física y psíquicamente. Los hombres ponían más la coraza.


 

Más cerca que lejos

 sanmartinrosaspor Diego Videla

San Martín y Rosas mantuvieron una relación lejana pero estrecha al mismo tiempo. Los emparentaba una mirada común sobre ciertas cuestiones que consideraban ambos vitales para un país en construcción. Orden, conducción férrea, disciplina, defensa indeclinable de la soberanía. Las miradas discordantes de la historia no han podido sellar acuerdos maduros sobre ese vínculo, que existió, y fue intenso.

El libertador emprende su viaje al exilio, en 1823, casi de incógnito. Teme por su vida. La facción porteña liderada por Rivadavia no le perdona su desobediencia para involucrarse en la lucha interna contra las provincias del Litoral. En Europa se entera de la guerra con el Brasil. En las cartas con su amigo Tomás Guido se confiesa. Lo alegra la victoria, lo entristece el acuerdo espurio del gobierno argentino que entrega la Banda Oriental.

Rivadavia renuncia, acosado por las críticas y al tiempo asume Dorrego. San Martín siente que es el momento propicio para volver, pero al llegar al Río de la Plata se entera de la funesta noticia: Lavalle, un hombre que peleó junto a él contra los españoles, había arrestado a Dorrego -otro soldado de la emancipación de América- y lo había fusilado instigado por la presión unitaria. Decide permanecer a bordo y mientras aguarda un barco que lo lleve de vuelta al viejo continente recibe la visita de amigos. El clima es hostil. Unos le juran venganza, otros esperan que pise tierra firme para pasarle facturas. Algunos de sus aliados le piden que intervenga para garantizar la paz y el orden. Aunque teme que la anarquía derrumbe los logros alcanzados con la independencia, rehúsa el ofrecimiento. Lo acusarán de temeroso. Está convencido de que para que el país prospere uno de los dos partidos -Federales y Unitarios- tiene que desaparecer. Y que para ello debe surgir un “salvador que reuniendo el prestigio de la victoria, el concepto de las demás provincias...salve a la patria de los males que la amenazan”. Habla entonces de un “brazo vigoroso” que mande, premonitoria anticipación de quien dominaría la escena nacional hasta mediados de siglo: Juan Manuel de Rosas.

“...Con el proceso de Restauración avanzado, el Libertador ve como “bueno y legal” que el gobierno “establezca el orden de un modo sólido y estable”.

En el ínterin, una comitiva en nombre de Lavalle le hace llegar una propuesta. En carta a Tomás Guido, es enérgico: “...su objeto era que yo me encargase del mando del ejército y provincia de Buenos Aires y transase con las demás provincias a fin de garantir por mi parte y el de los demás gobernadores a los autores del 1° de diciembre (asesinato de Dorrego) ...por otra parte los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto de América con su infernal conducta. Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado...”.

Rosas finalmente se impone como protagonista de la escena nacional y asume la totalidad del poder. Sin entrar en detalles, corre el año 1830 y ya desde Bruselas, San Martín muestra su conformidad: “...noto con placer que la marcha del gobierno es firme...En mi opinión el Gobierno en las circunstancias difíciles en que se ha encontrado, debe si la ocasión se presenta, ser inexorable con el individuo que trate de alterar el orden, pues si no se hace respetar por una justicia firme e imparcial, se lo merendarán como si fuera una empanada, y lo peor del caso es que el país volverá a envolverse en nuevos males...”. Con el proceso de Restauración avanzado, el libertador ve como “bueno y legal” que el gobierno “establezca el orden de un modo sólido y estable”. Y llega a ser más extremo en su juicio: “desengañémonos, nuestros países no pueden, al menos por muchos años, regirse de otro modo que por gobiernos vigorosos, más claros: despóticos”.

Rosas, a la distancia, le expresa su agradecimiento. Incluso le ofrece al militar ser embajador en Perú, pero éste no acepta. Dice no sentirse capaz, no tener las cualidades del diplomático. Algunos historiadores aducen que San Martín no quiso comprometerse con una administración cuyas acciones, en contra de los enemigos, se habían desbordado. Existen declaraciones suyas condenando determinados atropellos, como el asesinato del doctor Ramón Maza en 1839. Pero en líneas generales, la relación entre ambos era cordial, respetuosa. Rosas lo auxiliará económicamente y al saber de su enfermedad, designará a su yerno, Mariano Balcarce, con un cargo oficial en la Embajada Argentina en Francia, pero eximiéndolo de residir en París, así podía estar cerca de su esposa Mercedes, que asistía a su padre en el exilio.

Cuando se producen las agresiones a la Confederación Argentina por parte de Francia e Inglaterra, San Martín le ofrece sus servicios pero debe vivir a lo lejos los acontecimientos. Celebra la defensa del territorio nacional, sobre todo la famosa gesta conocida como “La vuelta de Obligado”.

En 1844, en la cláusula tercera del testamento, San Martín establece que “el sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla”. Parte de la historia se ha encargado de soslayar esta decisión; muchos la denostaron. Sarmiento llegó a decir que fue en un acto de senilidad.

San Martín estuvo lúcido hasta la muerte. Tres meses antes de su muerte, le escribe al Restaurador: “como argentino me llena de un verdadero orgullo, al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor establecidos en nuestra querida Patria, y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles en que pocos Estados habrán hallado”.

 

Fuentes
Correspondencia personal del Libertador
con Guido 1816-1849
Vicente Sierra, Historia Argentina.
Felix Luna, Historia de los argentinos.

 

La Revista Enero 2019


 

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